Lluvia...

La dibuja sonora, impaciente y falta de color.

La vislumbra, la pule, le da vida, le da pasión.

La deja caer palmo a palmo, con desquiciante rapidez, resbala por el contorno de tus cabellos.

Ahora suelta, ahora fugaz, ahora limpia, pura, pulcra oliendo el perfume de tu pelo, en un instante, fundiéndose con él.

La escribe llana e hipnotizante, la recrea bautizándonos sollozante. La hace fría, la hace constante. La hace un mar de amor, sus caricias eternas en flor. Le crea vida. La hace lluvia... la inventa Dios.

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