Gotita de tinta azul

Llegas ingrávida como siempre que decides "esta es la hora de llegar" y solo te presentas así.
Te mueves, gotita de tinta azul en una pecera, empiezas tan pequeñita y te conviertes paulatinamente en el ambiente en el que debo vivir, como el aire humedo de puerto que se adhiere a la piel, pegajoso y dulzón, si fuera el brillo labial que acostumbras a usar.

Después con el paso del tiempo al fijar la vista en la nada para volverte a buscar, ya no estás, te has fundido tanto en el aire que como él, te diluyes y te vas, te escondes, hasta que en el inmenso cubo de agua cae de nuevo una gota de tinta azul y vuelve el ciclo a comenzar.

Nombré a cada gota de modo distinto, las seguí en torno mío, dentro de mí, iluminándo y coloreando las partículas del lugar, agazapándose en mis pulmones -solo para decir un organo, el que sea que me duele cuando otra vez te tienes que ir-.

Cada una era especial y única, siempre formadas trás mi imponente musa que, de ser comparadas, al menos esta última era real... lo dicho 'era' real, y a la nueva falta de ella las sumisas gotitas se transforman nuevamente en amenazantes manchas colorantes de todo, hasta de mí y mis emociones, hasta del corazón.

¿Es tal vez la falta de recipientes donde acumular halagos que de mi propio ser empiezan a desboradar? ¿es que no puedo estar sola y necesito ineludiblemente amar?

Estupidas gotitas que te van llenando de sonrisas la vida, que con dulces miradas empiezas a celar, que a poco se vuelven tan importantes cada día hasta que no puedes mantener las promesas que una vez hiciste de castidad

Comentarios

Muñeca Rota ha dicho que…
Por cierto, pero sobre todo, se trata de mis traumas y sip, mis historias fumadas

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