Twitter

Búsqueda

domingo, 19 de enero de 2014

Cuentito Platónico -Idealizado- para un Verdadero Amor

Hay musas –deidades menores– que se saben el objeto de admiración y estudio del artista, conocen sus movimientos, saben cómo mostrarse más bellas cada vez, y viven de ello, fingen no darse cuenta, fingen no quererlo, juegan caprichosamente tomando y soltando a la vez sólo para divertirse con la víctima de su ilusión, eso las hace un platónico amor.

Hay personas comunes que trabajan cada día sólo para procurar darle algo bueno a su familia, no saben de estética, no saben de compases o litografías, no saben de enlaces puros entre una obra de arte y la poesía, pero cuando uno retira ligeramente la vista de la musa que eligió, puede verles trabajando arduamente, contando historias de antiguas vidas, de sonrisas rozagantes llenas de reflejos de sol, sencillas, totalmente blancas y limpias, de manos pesadas, de trabajo duro, de espaldas curtidas, de días laborales que inician cuando aún es noche y acaban cuando se ha metido ya el astro fulgor.

Entonces quizás te des cuenta que en la vida real no puedes vivir de sueños y que quien sea que fuere quien te sujete, necesitará no ser azul y galante sino ser de amplio criterio y convicciones fuertes, que tenga la capacidad de destrozar los sueños de alguien y utilice esa habilidad y fuerza solamente para dejar las conciencias de quienes ama descansar cada noche tranquilamente.

Este es el cuento platónico -o descripción- para esas personas a quienes no les escribirías un par de estrofas rimadas porque probablemente no tendrían el tiempo de leerlas, querer entenderlas o fingir que al hacerlo, embelesados están, pero que jamás permitirían que su egoísmo rompiera tu ilusión de probar que podrían leerlas, entenderlas y amarlas profundamente –como mentiras felices de mutua complicidad–.

No hay comentarios: