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martes, 17 de septiembre de 2013

Damas chinas

"En el mundo en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende" - Monólogo de Segismundo.
Calderón de la Barca

Las damas chinas querían ser fichas de ajedrez. 
-¡Que ironía! ¿quién diría? -se oyó decir a las piezas del tablero bicolor ¿acaso estas tontas damas no se dan cuenta que en su tablero nadie se agota ni se muere por proteger a un único señor? Ellas son las bendecidas, son ellas quienes tienen en su vida y muerte un don.

Los palillos respingaron: 
-¡Ni unas ni otros! -se les escuchó decir -los mejores somos nosotros, alargados, puntiagudos, esbeltitos, milcolores, somos todo un galardón.

El peón de negras más austero y la dama china más gastada alzaron su ceja, hicieron una mueca. ¿Quién les daba a esos, que ni tablero tenían, la oportunidad de hablar?

Álvaro llegó esa tarde y pasó de la mesa de juegos. Ese día había decidido jugar futbol.


Lo mejor de ti no lo puedes lucir si no logras con ello, además de ser feliz, servir o ayudar a alguien más.
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martes, 10 de septiembre de 2013

Exponencialmente mejor

"La mitad de las palabras se escriben con la mirada"

Exponencialmente eramos encantadores juntos. En tono de desafío, le dije: "Todo lo que tú hagas yo lo puedo hacer tres veces mejor." 

Él se quedó callado; sabía que mis tres veces las podía mejorar unas cuatro veces más. Y callar era la primera.
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domingo, 8 de septiembre de 2013

Salidas laterales

Cuando me hablaron del nuevo plan de estudios de mi licenciatura y supe que habría "salidas laterales", sólo pude pensar en mi ausente padre, por eso decidí evitarlo, así no sufriría nada más tarde...
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Esoterismo

-¿Esoterismo? -dijo -no es lo que piensan, esoterismo es cuando dos miradas se encuentra y se entienden sin palabras.

-¿Esoterismo? -dije yo alzándo la mano -nada más cercano a mi concepto original, yo había creido que el esoterismo era básicamente saber engañar, y nada más acertado que dos pares de ojos mintiéndose sin hablar.

-¡Eso no! -me dijo alzando un poco la voz -¡eso no es, Claudia...!

Y sin palabras, me aplicó su esoterismo para que me saliera del salón. Mientras caminaba a la puerta de salida, pensé: ¿Verdad que decir la verdad no siempre es lo que quieren de nosotros? ¿Verdad que algunas mentiras son un acto de generosidad?

Un instante antes de salir miré en sus ojos la angustia, es que ella estaba ya enamorada como lo estuve yo.
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