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sábado, 23 de abril de 2011

Décimas a Dios

No tenía muchas ganas de continuar la línea que dejan los bloggeros en estas fechas sobre Dios -que es decir mucho- más bien quería variar un poco, así que no olvidando una parte tan importante para mí, como lo muestra la entrada "Atea" de este espacio, y con ánimos de más bien cambiar mi propia rutina, quiero poner unas de las "Décimas a Dios" de Guadalupe Amor que he tenido que decir en clase de oratoria hace algunos meses, ojalá pudieran sentirlas realmente... disfrútenlas:
"I
Dios, invención admirable,
hecha de ansiedad humana
y de esencia arcana
que se vuelve impenetrable.
¿Por qué no eres tú palpable
para el soberbio que vio?
¿Por qué me dices que no
cuando te pido que vengas?
Dios mío, no te detengas,
¿o quieres que vaya yo?
II
El inventarte es posible,
difícil es sostener
la presencia de tu ser,
ser absoluto intangible.
El que tú seas invisible
no es el misterio más hondo.
Exaltada hallo tu fondo,
mas cesa mi exaltación
y tu admirable visión
en mi pensamiento escondo.
III
Yo siempre vivo pensando
cómo serás si es que existes;
de qué forma te revistes
cuando te vas entregando
¿Debo a tí llegar callando
para encontrarte en lo oscuro?
¿o, es el camino seguro
el de la fe luminosa?
¿es la exaltación grandiosa,
o es el silencio maduro?
IV
Tal vez no quiero yo hallarte
y por eso no te veo;
que es el ansioso deseo
el que logra realizarte.
A tí no te toca darte,
si mi soberbia te invoca,
es a mí a quien me toca
salir al encuentro tuyo.
Me acerco a tí, te construyo...
Ya tengo fe, ya estoy loca.
V
Dios mío, sé mi pecado,
consiste en verte en concreto
y tú, el eterno discreto,
por eso me has condenado,
dándome un ser complicado
que pretende entenderlo todo,
y que jamás halla el modo
de fundir carne con mente,
que pensando con la frente
se está pudriendo en el lodo."
Guadalupe Amor
No quiero ponerlas todas, pero en caso de que estén interesados en leerlo completo, aquí pongo el enlace http://victoriapereira.es/poetas/amor.htm.
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domingo, 17 de abril de 2011

La musa de mi pasión

Hace algún tiempo escribí esto y no lo quise publicar porque era para alguien especial, pero ahora que ya no sigo con esa relación, no creo que haya problema si lo posteo ahora...

Quisiera estar bajo tu suspendida figura, besando tu respiración en viento, besando sin besar, besando tu cálido aliento, escuchar tras las pesadas cortinas de terciopelo púrpura flotando en medio de la noche el silvar del viento helado, y el silencio de seres aún no imaginados, melodiosas voces en composición a variados instrumentos de cuerda.

Sin tocarte ni un segundo, ni rozarte siquiera, admirar tu entera belleza y recordar las infinitas uniones de sublimes parejas.

En el lugar recóndito de los pesares humanos no tener miedo ni desesperación por la oscuridad o el frío, y los pequeños "hombres-no-nacidos" deslizandose velozmente entre los muebles de mi hogar, arrancando trozos de alma, no podrían alejarme de tí, sin conocer tu nombre ya, aún estaría contigo, porque aún algo me diría que así tengo que hacerlo. Pero en mi efímero paraiso amarillo, de soledad y dolor mi espíritu colmado, ¡oh, dueña mía! ¿cómo podría olvidarte? si tu perfume es el sutil aroma de la rosa y tu beso la emoción del vértigo en mi vientre.

¿Cómo? Llena de júbilo adolorido, ¿cómo? si las mil razones de mi llanto eres tú, los hilos de pensamientos llegan a tí escurriendo temor, ¿cómo, entonces, si la musa de mi pasión eres tú, si el carbón encendido que presionas en mi piel cauteriza las más profundas heridas?

Dime, ¿cómo podría alejarme? ¿cómo podría olvidarte?

Eres pues para mí, el lugar a donde voy, la mujer en la que pienso, la silueta en mis sueños, la muñeca rota en mi soledad.

¿Qué importa entonces a dónde vaya? ¿qué más da mi composición?

Y cada vez que me marcho, vada vez que me inflitro en los grandes mares de enfermas filosofías, cada vez que me doy cuenta lo cómoda que estoy ahí, recuerdo a alguien que me espera serena y sonriente para seguir cuidándome así.

Amo lo que hago en demasía y aún así te amo más a tí, pero amarte es como la poesía, por eso amo a ambas en comunión.

Por eso puedo ir a todos lados así, por eso sigo regresando aquí, por eso hoy quisiera estar bajo tu suspendida figura, besando sin besar, besando tu respiración en viento, admirar tu entera belleza y recordar las infinitas uniones de sublimes parejas.
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sábado, 9 de abril de 2011

Difractación

Si, disfracé a una mujer con mis plegarias. Vestí a otra con mis deseos, arropé a miles con mis lágrimas porque amaba... amaba inconteniblemente, amaba hasta morir desangrada, amaba hasta ya no poder ni siquiera el dolor sentir.

Amaba las ilusiones y con sus nombres las etiquetaba: la elegancia de una flor, la voz del alma, la musa de arcilla y corazón. Si, las perdí a todas. Si, sin duda eso me rompió la calma. Me amaba a mí en las versiones difractadas, ubicadas con sus caras, muñecas frías de plásico, barro, plastilina o porcelana las más deseadas, pero solo actrices de papeles sin matices, fascistas por poseer una manta blanca desde la frente hasta la barba, para poderlas decorar con lo que a mí me hiciera falta.

Ahí, nadie. Ninguna. Todas ellas obtusas, llanas, yo solo estaba enamorada de mí y me veía dentro de cada "amnesia" personificada: Patricia, Jocelyn, Susana.

¿Cómo se debe despedir las lagunas de malva? ¿Cómo alejarse del paisaje de confort? ¿Cómo le digo a una de ellas que me marcho? ¿Cómo me alejo de la que tengo fijación? ¿Cómo no aspiro el aroma dulce que enamora, de la que hasta hace unos meses a mi disturbio arribó?
¿Me arranco las bíceras, me arranco las ansias, me arranco el contexto y fundo la razón? Me duele que tan puras, sean todas ellas tan blancas, tan lisas, en segunda dimensión.

La ciencia hiriente de las cuestiones subconcientes me dicen que las quiero porque de niña algo me faltó. ¡Me niego, en pedazos! Me duelen las verdades dichas desde un sillón confortable.
No tengo un switch para apagar la sensación de necesitar un beso y un "te quiero" que ni poco sincero, a quien lo pregona -si fuera hartazgo la comilona de abrazos y buenos deseos- figura siempre su verdadero complemento.

Enséñenme entonces la clave. ¿Quién se siente suficientemene apto para criticarme y sugerirme con consuelo oportuno y un remedio austero que pueda calmarme el dolor y frustración? ¿Quién -bolita de jueces menores- dijo yo?
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