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domingo, 13 de febrero de 2011

La Náusea de Adriana: Destino

Adriana amaneció sombría.

Adriana tomó un baño de agua fría y al salir descalza de la regadera, se cortó la planta del pie con un azulejo roto. Pensó en: 1. Insultar, 2. Gritar, 3. Llorar; pero decidió tomar un respiro profundo y caminar hasta la alfombra del cuarto, dejando huellas de sangre a su paso, no se limpió, ni siquiera miró la herida.

Adriana escribió una carta de suicidio en verso la noche anterior y la tituló: Destino. La guardó.

Le habían encargado el cuidado de su tía suicida a ella, la más inestable de la familia. Lo hicieron porque decía palabras "profundas", quién sabe de qué costalito mágico sacaba las más entrañables y veraces poesías personales cuando te miraba a los ojos y te hacía entender tu valía, aunque ella también moría.

Adriana frente al espejo: Desnuda... Vacía... Incontenible... Adriana vencida.

-¡Que lata, Adriana!El demonio que te tiene presa, que vive en tí y en muchos de los que poseen tus genes ¡que se marche! morirte no es fortaleza, no es valentía. -Por momentos una voz dentro le decía, pero Adriana ya tenía ciertos preceptos, ya estaba contaminada, ya no hallaba por qué vivir.

Adriana se limpió la sangre, visitó a su tía y la bañó con los más dulces halagos, la puso repleta. Asistió al trabajo e hizo las paces con una de sus dos amigas. Le sonrió a sus padres al verlos. Habló a profundidad y dio concejos nobles, oportunos y sensatos.

Adriana no sentía culpa, ni entraba, ni quería, en alguna de las teorías psiquiátricas o psicológicas. Estaba agobiada por patrones y lo fácil que era para ella dejarse convencer de lo patética que era su profundidad. Ya no escuchaba y no lo volvería a hacer... -No sé si me explico- En pocas palabras: ¡le valía madres sus problemas y los de la mayoría!

Adriana no se iba a suicidar, no tenía tiempo para ello, pero no hacía falta, si a ese cascarón ya ni siquiera le hería el dolor físico, ¿qué más podía perder?

Adriana amaneció un número extenso de días, siempre nuevamente rebosante: Sombría.

6 comentarios:

Kuro Tsuki dijo...

Hermoso, simplemente magnificio.
Se que no soy quien para decirlo, pero te superas cada dia.
Se ha convertido esta entrada en una de mis favoritas

Muñeca Rota dijo...

Gracias :D
El título surgió por lo que nos comentó Paco sobre la "Náusea de Sartre"

Daniel Ruiz dijo...

Los días extensos de los muertos vivientes. Muy buena historia: concisa, precisa, profunda y contundente, como una herida de arma afilada en el corazón. Gracias por compartir el texto.

Muñeca Rota dijo...

Gracias por apreciarlo. Gracias por comentarlo, es enriquecedor saber que percibiste lo que queria decir.
Un saludo.

chika_de_azucar dijo...

Muy bueno, me gusto mucho. Felicidades! todos me gustan mucho pero, en especial este.

PD: eres la culpable, junto con valle de que ahora me interese leer :P. Gracias.

Muñeca Rota dijo...

Gracias chika de azucar.
Que bueno que te esté interesando más leer, y es un halago que me digas que por nuestra influencia.
Un abrazo, chaparrita (en sentido figurado, claro! :D)