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jueves, 27 de enero de 2011

Virginia: ¡Puff! Y ya está

Es bien facil decidir enamorarse:
-A ella es a quien quiero querer -y ¡puff! ¡ya está!

Lo que no resulta tan sencillo es dejar de enamorarse de quien uno ya está enamorado.

-¡Ya basta! Seré buena y voy a ser tu mejor amiga. -¡Puff! Nohooo, ¡puff! No, no, no. Sigo enamorada.

Creo que una buena medicina sería salir con las amigas... las amigas... mis "amigas"

-Soy suficientemente madura para esto, voy a sobrellevarlo porque soy fuerte, prudente y soy buena. -¡Puff! No. Decretos vacíos que no se dicen desde el corazón, o si salen de ahí, son solo un intento de salvaguardarse a sí mismo con mentiras. ¡Puff! Sigo igual.

Como prevenían las sombras en el corredor a Virginia Otis, del fantasma de Canterville: -¡Ten cuidado, Virginia! ¡No vayas, Virginia! ¡Ten cuidado! -Así sé que debes tener precaución del lugar oscuro al que vas a parar con lo que por "fortuna" parece avecinarse a tí, pero que al finalizar el recorrido habrás podido salvar a un alma atormentada.

Y ¡puff! Sigo pensando en tí y tu bienestar. Sigo mostrando fidelidad a la nada, al viento, al vacío, al vapor, cualquier más seguro que a lo que le guardo lealtad, una imaginaria relación.

¡Puff! ¡Virginia! Ten cuidado y toma en cuenta que puedes quedar atrapada del otro lado del almendro y que en el mundo real, el duque de Cheshire no podrá esperarte toda la vida y no tiene muchos ánimos de seguirte buscando.

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