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domingo, 30 de enero de 2011

Más palabras

Más palabras, para puntualizar y definir. Menos, para dejarte crear, imaginar y deducir.
Me gusta que pienses que son para tí, por un placer sardónico insaciable de cortarte las alas cuando más alto vayas, Pegaso, majestuoso caballo blanco.

Elegante, estilístico, brillante y espléndido que siempre te miro a poco, casi por encima del hombro; recalcitrante me regodeo y desdoblo como frágil capullo pronto impetuoso contra tus sientes. Dichosa de júbilo, mórbida grito: -¡Albricias! Un buen hombre más para desangrar.

Y más palabras fluyen de donde a penas te considero hasta donde te condecoro sumergida en mentiras: "Eres impresionante" "Mereces mi lealtad" "Eres un maravilloso amigo" "No mereciera yo, de gentil doncel, tantísimo galardón" Me rio. Cuidado con esos desvaríos, pronto en mis manos vuelves a estar y te abandonas a mis expensas: ¡Pobre chico!

Habrías de prestarme oido y entender al tiempo que cuides tu alma, tu pundonor herido y continues tu camino, dulce chiquillo, aun lo que lleves recorrido, a una asesina itinerante no le va causar mella tu corazón.
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Al que ingrato me deja, busco amante


Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo;
de quien no quiero, ser violento empleo;
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz
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jueves, 27 de enero de 2011

Virginia: ¡Puff! Y ya está

Es bien facil decidir enamorarse:
-A ella es a quien quiero querer -y ¡puff! ¡ya está!

Lo que no resulta tan sencillo es dejar de enamorarse de quien uno ya está enamorado.

-¡Ya basta! Seré buena y voy a ser tu mejor amiga. -¡Puff! Nohooo, ¡puff! No, no, no. Sigo enamorada.

Creo que una buena medicina sería salir con las amigas... las amigas... mis "amigas"

-Soy suficientemente madura para esto, voy a sobrellevarlo porque soy fuerte, prudente y soy buena. -¡Puff! No. Decretos vacíos que no se dicen desde el corazón, o si salen de ahí, son solo un intento de salvaguardarse a sí mismo con mentiras. ¡Puff! Sigo igual.

Como prevenían las sombras en el corredor a Virginia Otis, del fantasma de Canterville: -¡Ten cuidado, Virginia! ¡No vayas, Virginia! ¡Ten cuidado! -Así sé que debes tener precaución del lugar oscuro al que vas a parar con lo que por "fortuna" parece avecinarse a tí, pero que al finalizar el recorrido habrás podido salvar a un alma atormentada.

Y ¡puff! Sigo pensando en tí y tu bienestar. Sigo mostrando fidelidad a la nada, al viento, al vacío, al vapor, cualquier más seguro que a lo que le guardo lealtad, una imaginaria relación.

¡Puff! ¡Virginia! Ten cuidado y toma en cuenta que puedes quedar atrapada del otro lado del almendro y que en el mundo real, el duque de Cheshire no podrá esperarte toda la vida y no tiene muchos ánimos de seguirte buscando.
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martes, 25 de enero de 2011

Desistir

Me di cuenta que ella no quería que alguien la quisiera, quería poder querer a quien quería, y eso era suficiente para alejarme a mí.
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domingo, 23 de enero de 2011

Antinatural

No volveré a confiar en los cuentos de hadas porque mienten en unas cuantas cuestiones:

1. Yo no soy una princesa.

2. No estoy esperando a un príncipe y

3. Las brujas de la historia son una chica con tierna sonrisa, una inocente jovencita y una simpática oji-verde...

¡Qué dificil es aceptar que tal vez la mala del cuento vengo siendo yo!
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Moscas

Una cosa es tomar la delantera, pero cuando como mosca te embarras por tu velocidad en el muro de su indiferencia, es un placer supremo, ¿no es cierto?
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lunes, 17 de enero de 2011

Práctica

Usualmente nos encontramos frente a la Inspiración. Nos mira retadora e irónica, filtrea con nuestras sensaciones y cuando estamos a punto de darle alcance y deshacerla al fundirla en un papel, un metal, un trozo de piedra, un óleo o una composición musical, se desliza ya no como el agua entre los dedos sino incluso como el aire entre los cabellos, se evapora y escapa; se desvaneces y nos deja solo un cascajo medianamente admirable que consideramos muchas más veces de lo común, para darle publicación.
Casi siempre, aquellas obras "mediocres" se quedan guardadas en las carpetas o talleres del artista, las miramos como los patitos feos de la colección y permitimos que continúen enmoheciendose.

Después morimos y las "Morellas", los "Faustos", "Giocondas", "Dulcineas", "Holmes" y "Venus" remontan apabullantes la Historia para darle celebración o grandes mentes que alguna vez formaron parte de la humanidad.

Me pregunto. Si todo aquel hermano, incluso el gemelo, que saliera malo, lo encerraramos bajo llave sin ver la luz del Sol brillar, ¿no estaría la mitad de lleno este lugar? Ni siquiera existiría el artista, mucho menos quien lo pueda admirar.


Mira al que inspira. Mira la hoja. Toma un respiro y comineza con afán. Que no se quede nada a media tinta y en cuanto lo tengas, ¿a qué esperas? ¡Deslumbra a todos con tu obra magistral!
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sábado, 15 de enero de 2011

Homicida

Deseaba. Homicida, solitaria e imperturbable: su temporada de sangre volvía a comenzar.

Rasguñaba con filosófica ironía, la templanza que parecía mantenerla en su lugar, miraba a discreción, cercenaba la razón... las cosas volvían a comenzar igual que la vez anterior y la anterior.

Digería gustosa el alimento incisivo y nocivo, parecía el helado de un niño, a sus jugos digestivos no le ponían oposición.

Y con terribles facciones, casi trémula de indignación, soñaba su venganza y la masticaba, más rápida al papel que al habla, sus lectores la leían gritar.

-Te escribo rápido, musa de hielo, que te desases con el viento por la manera solemne en que me partiste el corazón, lo que digo "digiero" mi última ilusión como el mendrugo de pan, un mendigo. No es que de tí esperara más, es que esperaba que terminaras bien lo que empezaste mal.

Le hacía falta un objeto punzo-cortante, lívido, frío, y del intelecto que maduraba y que el rechazo de tantas antes provocaba, una mirada rápida le dejó a la musa el alma flagelada, tirante de un hilo, único, delgadísimo.

-¡Albricias! ¡Ignorante, ya no te pienso más!
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lunes, 10 de enero de 2011

La pluma que mamá me regaló

Me encontré frente a frente con una página en blanco, era plácida y serena, a la espera, cálida y suave, tenía forma rectangular y las puntas desgastadas. Me llamaba: -Píntame ahora a mí.
Y yo, como buena raza, de tímidas bajas, la dejé ir.

Repentinamente la hoja tenía la tinta del frasco entero de mi hermano Raúl. Me gritaba desde el fondo de la mesa: -¡Hazme arte con la tinta que estoy empapada por lo menos, si no has de escribir en mí!

Y yo, más serena que su anterior blancura, la dejé ir.

Mi madre llegó y miró el desastre.

-¡Raúl! -gritó- ¡Levanta ese tintero pero ya! ¡Mira nada más el mugrero que me viniste a hacer! ¡Tira esas hojas mojadas, parece revoltijo! ¡Ándale Anita, mi niña! -me dijo- ¡Ayúdanos que se va a absorver la tinta en la madera!

Mi pluma nueva me decía secretitos a la orilla opuesta de la habitación. -Usa esa tinta, Anita, vamos a decorar el salón.

Pero esta vez la pluma si estaba en mis manos, mi vestido y mi tacón, juntas hicimos magia aquella tarde, usando de proyectil bolitas de hoja mojada, de onda la pluma y de bomba yo; decoramos el cuarto de mi hermano, la sala, la cocina y comedor. Pintamos juntos, mágníficos impresionistas, con la pluma nueva que mamá me regaló.
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domingo, 9 de enero de 2011

Platicando con un Cuento II

-Te amo
-¿Qué?
-Te amo
-¡No me jodas!
-No lo hago, solo sé que te amo.
-¿Y desde cuando sientes esa tontería?
-Esta mañana me di cuenta que lo he sentido siempre.
-¿Siempre?
-Si
-¡Joder!
-¿Qué?
-Que estamos fritos.
-¿Por qué?
-Porque amar es el primer paso para el fin de una relación
-¿Ah si?
-Si, solo piénsalo: interés, emoción, amor, desamor... en ese orden.
-Me arriesgo
-¿Qué?
-Que me arriesgo
-Yo no
-Y ¿entonces?
-Es necesario terminar
-¿Terminar? Pero si no querías que te amara porque era el primer paso del fin.
-¡Lo sé, Claudia! Por ahora no me presiones y continúa escribiendo el cuento, ¿quieres?
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