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martes, 29 de noviembre de 2011

¡Ay, las ideas! ¡Ay, las palabras!

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
pensar que no la tengo y saber que la he perdido..."
Pablo Neruda
(Respuesta a "Perdidas en el espacio" de Ocultos y Hallados
No me alcanzan los brazos, no me alcanza el vuelo de la falda, las palabras hierven caprichosas, se desparraman, se escurren de los labios, se alimentan de la pasión del ensueño y el habla, me duelen los dedos y de las manos, las palmas, cuando intento protegerlas y en el lienzo estamparlas, porque las palabras son así, granitos de ideas vagas, se esconden cuando las llamas, te acuden cuando trabajas, se hacen consuelo si alguien te hiere y a veces ellas mismas hieren, y a veces ellas mismas matan.
Porque las hicieron así, volátiles verdades o falacias, porque se integran de polen que estimula y fecunda las tierras yermes de la mente y el alma, pero cuando te han cautivado ya, se marchan...
¡Ay, las ideas! ¡Ay, las palabras!
Esclavos somos de sus directrices, esclavos y amos de las palabras que ahora sujetas, que ahora arrojas y descalabras.
Tanto hay en ellas que necesitamos, tanto nos bendicen que aunque las suframos y exijamos, acuden ellas cuando les place para hacernos más felices, más humanos y aunque se vayan siempre..., siempre han de volver para adorarlas.
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lunes, 24 de octubre de 2011

Rutina

(El sol está viejo)
El sol ha envejecido, nos consume vivios, como el egoista Saturno una vez, ha decidido devorarnos, nos calcina y, en ello, se regocija.

El sol nos vive, no lo vivimos más, nos tuesta y nos quiebra. Nosotros crujimos, desaparecemos. Morimos.

Su hermana y amante, nos alivia como enfermiza e incestuosa madre, lame nuestras llagas vibrantes, nos calma un poco, sopla nuestras heridas y llora, ¡ah, si llora!, barre las calles con su melancólica agonía; sufre de ganas de enfrentar al sol y pedirle que nos deje vivir en paz.

La luna siempre ha sido envidios y fría, se muere de celos, intenta darnos luz, una insignificante, y respira en nosotros para intentarnos calentar, se frustra en sus intentos y se marcha nuevamente; pero al llegar el sol, radiante e intransigente, nos expande de calor, nos muestra tanta pasión, apenas nos bendice un poco con sus desaires.

Así que cada noche nos persigue la insipiente dama redonda y plata, nos acosa mientras nosotros le huimos, nos cobijamos en los escondrijos, dormimos, pero al descansar, en un punto medio, nos mira soñar. Sopla las velas.

Los días así, se siguen equivocando, nos rondan coraces para consumir los pocos minutos le robamos al tiempo. Somos unos mediocres y desanimados moribundos hambrientos, lo poco que tenemos, lo poco que alcanzamos a obtener, viene cualquier conquistador a reclamar con tezón.

El sol nos vive y nos muere, transcurre al caminar por la cúpula celestial; despacio: nos muere.
Nosotros, ¿nosotros?... Solo a vces nos detenemos para mirarlo pasar.
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sábado, 15 de octubre de 2011

Ironías de Ajedrez I

En la vida real y equivalencias, los peones avanzan mucho más ágil y rápidamente que cualquier alfil lambiscón.
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jueves, 13 de octubre de 2011

Objetivos de Ajedrez en Re menor

Esta vez quiero amar despacio y hacer las cosas sin pasión, sentir cada emoción con delicadeza y elegancia, con el interés de descubrir lentamente el velo de los sentimientos.

Avanzar únicamente un paso a la vez y descubri el placer de jugar, de encontrar en cada tonalidad un sencillo gusto de paz.

Por dejar de intentar comerme a la reina que, siendo honestas, nunca estuvo a disposición.

Cerrar los ojos y mirar lo que no se ve con ellos, lo que está más allá de la cuadrícula bicolor, dejar de perseguir, porque -al fin- yo siempre fui quien dio el primer paso en cada contienda.

Contar las notas entonadas, cantar las líneas alcanzadas. Vivir.

Vivir con el sentido de los sublime, cerrar los ojos. Avanzar con el menguado objetivo peonal, cerrar los ojos.

Sentirme bien y amar acompasado, con un ritmo bien estudiado, dejar de ser por una vez de ser la vena transgredida, la conciencia mutilada y las biceras por desbordar.

Hallar un tono en Re menor y establecer mi hogar en Fa mayor. Halar de mi espíritu sin tanto ahínco y respirar, dar un paso a la vez.

Sentirme bien, cerrar los ojos de peon.

Sentirme bien.

Vivir.
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lunes, 19 de septiembre de 2011

Te siguieron la Luna y la dama oscura

Y se quedó callada al alba, cuando no tuvimos más que decirnos. La noche calma, después de gritarme absoluta las pabras que habrían de sonar como la canción de desolación.

Ella, siempre presente, impregnándome su alma de dama oscura aperlada, con su único ojo agazapado en lo alto, más lejos y más alto que la más grande montaña.

Ella se quedó callada, después de meses siguiento mi caminar errado, de las zanjas abierta en el piso de mi cuarto, enmudeció porque me preguntó de nuevo por tí, y yo, mujer de grandes aspiraciones y poco éxito, no le supe responder.

Ella te nombró agonizante, me dijo que era la última vez que la vería repleta -aún angustiosa- sobremanera generosa, preocupada por nuestro existir continuo-compañero porque era una de esas lunas blancas resplandecientes, salpicada de una orilla amarilla y la noche de fresco verdor.

Me dijo que moría, se despidió de mí y se quedó callada al alba, cuando no tuvimos más nada qué decir.

Hoy la he vuelto a ver, silente, no dirije su mirada a mí, seguramente tienes ya tú a alguien en mente y esta noche como tantas otras, pensando en ella al mirar la luna, la dama oscura aperlada, sonrie a tus sueños y porvenir.
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sábado, 20 de agosto de 2011

Mi mueca en el espejo

Me duele lo siniestra de mi mueca en el espejo.

Silencio. Escucho el crujir de los recovecos.

Me duele el estallar de los huesos, duelen tu alma herida y los vectores rotos de tus besos. Y otra vez no puedo, te hiero, tomo el trozo más grande de mi ira y la estrello en alguna parte de tu cuerpo, me deshago con tus lágrimas exhaustas, con tus esperanzas y anhelos.

Te rompo y tú solo tomas uno de esos trozos aún entero para estrellarlo contra tí misma; para ser digna de mis desprecios.

Me duele lo siniestra de mi mueca en el espejo y lo pacífica de tu sangre que resbala entre mis dedos.
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sábado, 30 de julio de 2011

"Ella fue cuatro lunas más adentro de mi alma"
Carlos Varela
Hicimos un par de canciones antes de que te olvidara, y ahora recortaba tu silueta; solo su contorno de mis recuerdos.
Cuando te pienso -más de lo debido-, la sobredosis de realidad impregna mis sentidos, embota el dolor estruendoso que por su fuerza me aletarga, entonces lloro quedito, me hiere como las trémulos gotas constantes en una superficie sólida, casi imperceptible; unas mil cuatrocientas cuarenta veces por día... Incontenible. Lacerante. Mórbida: Infeliz.
La ironía jala de mi voluntad ardiene al piso, tira mis fuerzas, hace destrozos y juega -enferma- con mis rodillas quebradizas si tomo valor para observar tus fotos y no reconocerte ahí, tan blanca, tan negra, tan gris... y un hilo de palabras constrastantes que ni solitarias ni juntas, te describen a tí.

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lunes, 4 de julio de 2011

Lluvia...

La dibuja sonora, impaciente y falta de color.

La vislumbra, la pule, le da vida, le da pasión.

La deja caer palmo a palmo, con desquiciante rapidez, resbala por el contorno de tus cabellos.

Ahora suelta, ahora fugaz, ahora limpia, pura, pulcra oliendo el perfume de tu pelo, en un instante, fundiéndose con él.

La escribe llana e hipnotizante, la recrea bautizándonos sollozante. La hace fría, la hace constante. La hace un mar de amor, sus caricias eternas en flor. Le crea vida. La hace lluvia... la inventa Dios.
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Para quien escribe lluvia

Como tenía un centenar de lecciones mutiladas, me dediqué a sacar únicamete lo indispensable de cada diálogo y me gustaba terminar las oraciones que otras personas empezaban.

-Para quien escribe "lluvia... -dijo alguien.
-Tengo un cúmulo de ternura -contesté.
Sin más, recibí un azote en la cabeza.

Para quien escribe "lluvia", que no es el más fervoroso entusiasta, doy otro poco más de minutos en falso, quito el recio corazón vibrante maltrecho que cree conquistar las miradas idólatras del amor inalcanzable y ensalso la bendición con que fue construido un ser tan colosalmente sensible y amante de las cosas buenas que desde el tuétano son para el bienestar de la razón y la emoción.

Quien escribe lluvia, no llora. Quien escribe lluvia, la mira, capcioso, rodar despacito en cada gota, como quien mirara el cielo, pensando en Dios al infinito. Y tiene mil vidas en cada cuna de un nuevo resplandor en su entender, cada maravilla le resulta eternamente exquisita, admira y reposa sin necesidad de sentir su alma doler.

Por eso yo, a quien escribe lluvia, no le doy una mirada de angustia, le tengo una admiración profunda y un hilo de intentos por entenderlo a él.
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jueves, 23 de junio de 2011

Tal para cual


Para dejarse amar, tenía que contarle historias fantasiosas.
¡Pues mira!
¡Que buena pareja vinimos a hacer!
A mí me gusta mentirte, y a tí te gusta creer...
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Semanario IV: Jueves

La vida llama: -¡Estás a mitad de semana!
La vida clama: redención.
El lugar justo. El lugar óptimo para percatarme que me encuentro en el medio de los propósitos terrenales y los que ya terminé.
Avasalladora verdad, hiriente contraste.
He atravesado y dejado atraás el preludio para celebrarme que logré alcanzar la punta de otra semana más...
¡Feliz Jueves!
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jueves, 2 de junio de 2011

Adicción

(A. Pizarnik)
Porque unía las leyendas con los sucesos del día.

Alejandra -que me suena el nombre de ultratumba, como si existiera en otra vida- sujetaba dos de las tiras iridiscentes y cambiantes del tiempo; ella lograba mezclar la ficción con la realidad y olvidaba, cuando soñaba, que lo que leía eran páginas y lo que veía era su imaginación.

A veces también escribía, parecía poseida, olvidaba que sus creaciones estaban hechas en presente simple y no requerían mayor explicación. Pero no escribía lo que quería, las letras obedecían a lo que ellas mismas querían comunicar.

Se mezclaban sus ideas con la realidad en donde, paulatinamente, las personas a su alrededor tiraban de la historia con sus lengua al pronunciar diálogos completos de lecturas particulares.

Alejandra amaba tanto leer, amaba tanto imaginar y crear, que sus lecturas comenzaban a volverse en su contra, eventualmente quedaba noqueada por alguna de ellas.

Extasiada, sin decir palabras, mirando años luz el infinito, sus amigos la encontraban tirada en el piso, con sangre en la nariz y las pupilas dilatadas. A veces la sobredosis de conocimiento era tan concentrada, que dejaba a su cerebro perplejo por una semana.

Ocurría todo en orden, a destajo: la piel sensible, los bellos de punta, las yemas de los dedos secas, oliendo a sucias hojas nuevas, escalogríos, la mandíbula crispada, las cejas arqueadas, los brazos en posición de contención y las piernas cruzadas, los labios secos, entre ellos, su lengua articulando letras sueltas que pronunciaban palabras dispersas y vanas, su palmas pesando, su cabeza pesando aún más. Era el poder divino y mundano de sus libros favoritos.

Le gustaba escribir títulos cortos, silabear las oraciones de mayor importancia y sembrar dudas poco escondidas en indirectas bastante marcadas, era la reina del reino de tinta y nadie por eso la aclamaba, pero estaba felizmente trastornada.

Como siempre, sus lectores la leían gritar.

Era sin duda, la mujer más veloz, la más sagaz, la silueta lúgubre y ágil de la ciudad, era lo que no eran sus lentes de gran armazon en la realidad.
Era la fuerza que no tenían sus delgadas y blancas rodillas, la firmeza de sus quebradizos huesos, la realeza que le faltaba a su voz.

Era bella y era alabada.

Cuando estaba triste y se sentía muy solitaria, se cantaba el coro de una vieja canción, que oyó contigo: "...si te reencarnas en cosa, hazlo en lapiz o en pincel y gala de piel sedosa, que lo haga en lienzo o en papel; si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnarte en tí, que andamos justos de genios, Eugenio Salvador Dalí...", nombre que ella cambiaba por "Aleeejandra Pizarnik.

Así se fue al viento una noche y amaneció en tus manos como pluma con tinta en derroche...
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martes, 24 de mayo de 2011

En mis mejores pesadillas

Anoche tuve tantas horas la luz de mi habitación encendida, que se desdoblaba en visibles convulsiones frente a mis ojos cansados, y veía, entre un az de luz y otro, un sin número de personajes sombríos frente a mi cama observándome...


Me percaté de que estaba teniendo un sueño lúcido y dilapidé con euforia mis enérgicas ilusiones de contactar con otras dimensiones.


Después descubrí mensajes ocultos en el aire, los sonidos adquirieron colores apenas perceptibles, ni siquiera eran morados y verdes, eran un traslúcido ágata y un azul ocre, en unas extensiones más lejanas, eran un hilo guinda que formaba letras cayendo en mi cabeza a golpes. Los autores llegaban reprimiéndome sus corrientes o sus nombres: que si el existencialismo, que el surrealismo, que el simbolismo, que si Marx, que si Lutero, que si Poe, que si Cohelo...


Sus personajes bailaban unos con otros mientras yo ebria, no podía articular palabras.


Atileno y Lenora, Fausto, Marianella; Ernesto y Aura. Con cuencas vacías y en las manos: garras, con expresiones violentas de asesinos con ansias. Y en medio de todos los monstruos de vestidos largos, de actitudes macabras, mis ojos bailando con ellos, las pupilas feroces en busca del alba: - ¡Que amanezca ya, Dios mío! ¡Que llegue pronto la mañana!


Anoche, mientras la luz de la bombilla parpadeaba, volví a sentir miedo de las lecturas que antes devoraba...
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Semanario III: Miércoles

Creatividad al borde de un ataque: Mercurio viene; de los días, el tres.


Hermes, Teutates en Géminis me hacen bien.



Se mueve veloz con sus botas aladas como si no supiera que forma el final de la primera mitad en la "septimana" -en latín-. A los comerciantes mortales no nos importa nada, porque continuamos con la creatividad excesiva y árida, suspirando desde la oficina, por la venta o con clientes, en citas planeadas.



Y una interminable lista de pendientes por superar: arriba los miércoles y abajo mis ganas...
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lunes, 9 de mayo de 2011

Luz a media noche

Todos en la habitación dormían, todos descansaban mientras yo pedía con angustiosa tristeza: que esta noche no acabe, señor, que esa vela no se apague, que me bañe eternamente de cobre, que sus sueños permanezcan serenos, que sus párpados no vuelvan a abrir.

Los recovecos contenían las sombras, la luz trémula eclipsaba mis lamentos, en una hora desierta, las penas se ven más lejos. Pero yo no tenía miedo, nunca temí a los silencios perpetuos, quería el sonido de una vela, la respiración de los objetos y mis dedos entonando una canción en el viento.

Quería quedarme ahí así, donde nadie me mira, donde a nadie le importa huir, donde sé que existimos todos juntos sin tenernos que tratar y fingir que nos queremos. Sola, la voz sola, el eco del silencio, la vela y el color bronce-calor, que inundaba la habitación.

La luz volvió, la aurora volvió, los bostezos se oyeron no muy lejos, la vida amaneció, de nuevo el mundo en donde no destello yo, y entonces morí otra vez, bajo el sol.

Que tristes se oyen las almas desde aquí, en donde habitan superficiales y lejanas; no aprecian la voz que clama, que los mueve despacio a la lúgubre calma de la media noche en velada... eternos secretos susurrados a la nada, complices del cielo antes del alba.
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sábado, 23 de abril de 2011

Décimas a Dios

No tenía muchas ganas de continuar la línea que dejan los bloggeros en estas fechas sobre Dios -que es decir mucho- más bien quería variar un poco, así que no olvidando una parte tan importante para mí, como lo muestra la entrada "Atea" de este espacio, y con ánimos de más bien cambiar mi propia rutina, quiero poner unas de las "Décimas a Dios" de Guadalupe Amor que he tenido que decir en clase de oratoria hace algunos meses, ojalá pudieran sentirlas realmente... disfrútenlas:
"I
Dios, invención admirable,
hecha de ansiedad humana
y de esencia arcana
que se vuelve impenetrable.
¿Por qué no eres tú palpable
para el soberbio que vio?
¿Por qué me dices que no
cuando te pido que vengas?
Dios mío, no te detengas,
¿o quieres que vaya yo?
II
El inventarte es posible,
difícil es sostener
la presencia de tu ser,
ser absoluto intangible.
El que tú seas invisible
no es el misterio más hondo.
Exaltada hallo tu fondo,
mas cesa mi exaltación
y tu admirable visión
en mi pensamiento escondo.
III
Yo siempre vivo pensando
cómo serás si es que existes;
de qué forma te revistes
cuando te vas entregando
¿Debo a tí llegar callando
para encontrarte en lo oscuro?
¿o, es el camino seguro
el de la fe luminosa?
¿es la exaltación grandiosa,
o es el silencio maduro?
IV
Tal vez no quiero yo hallarte
y por eso no te veo;
que es el ansioso deseo
el que logra realizarte.
A tí no te toca darte,
si mi soberbia te invoca,
es a mí a quien me toca
salir al encuentro tuyo.
Me acerco a tí, te construyo...
Ya tengo fe, ya estoy loca.
V
Dios mío, sé mi pecado,
consiste en verte en concreto
y tú, el eterno discreto,
por eso me has condenado,
dándome un ser complicado
que pretende entenderlo todo,
y que jamás halla el modo
de fundir carne con mente,
que pensando con la frente
se está pudriendo en el lodo."
Guadalupe Amor
No quiero ponerlas todas, pero en caso de que estén interesados en leerlo completo, aquí pongo el enlace http://victoriapereira.es/poetas/amor.htm.
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domingo, 17 de abril de 2011

La musa de mi pasión

Hace algún tiempo escribí esto y no lo quise publicar porque era para alguien especial, pero ahora que ya no sigo con esa relación, no creo que haya problema si lo posteo ahora...

Quisiera estar bajo tu suspendida figura, besando tu respiración en viento, besando sin besar, besando tu cálido aliento, escuchar tras las pesadas cortinas de terciopelo púrpura flotando en medio de la noche el silvar del viento helado, y el silencio de seres aún no imaginados, melodiosas voces en composición a variados instrumentos de cuerda.

Sin tocarte ni un segundo, ni rozarte siquiera, admirar tu entera belleza y recordar las infinitas uniones de sublimes parejas.

En el lugar recóndito de los pesares humanos no tener miedo ni desesperación por la oscuridad o el frío, y los pequeños "hombres-no-nacidos" deslizandose velozmente entre los muebles de mi hogar, arrancando trozos de alma, no podrían alejarme de tí, sin conocer tu nombre ya, aún estaría contigo, porque aún algo me diría que así tengo que hacerlo. Pero en mi efímero paraiso amarillo, de soledad y dolor mi espíritu colmado, ¡oh, dueña mía! ¿cómo podría olvidarte? si tu perfume es el sutil aroma de la rosa y tu beso la emoción del vértigo en mi vientre.

¿Cómo? Llena de júbilo adolorido, ¿cómo? si las mil razones de mi llanto eres tú, los hilos de pensamientos llegan a tí escurriendo temor, ¿cómo, entonces, si la musa de mi pasión eres tú, si el carbón encendido que presionas en mi piel cauteriza las más profundas heridas?

Dime, ¿cómo podría alejarme? ¿cómo podría olvidarte?

Eres pues para mí, el lugar a donde voy, la mujer en la que pienso, la silueta en mis sueños, la muñeca rota en mi soledad.

¿Qué importa entonces a dónde vaya? ¿qué más da mi composición?

Y cada vez que me marcho, vada vez que me inflitro en los grandes mares de enfermas filosofías, cada vez que me doy cuenta lo cómoda que estoy ahí, recuerdo a alguien que me espera serena y sonriente para seguir cuidándome así.

Amo lo que hago en demasía y aún así te amo más a tí, pero amarte es como la poesía, por eso amo a ambas en comunión.

Por eso puedo ir a todos lados así, por eso sigo regresando aquí, por eso hoy quisiera estar bajo tu suspendida figura, besando sin besar, besando tu respiración en viento, admirar tu entera belleza y recordar las infinitas uniones de sublimes parejas.
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sábado, 9 de abril de 2011

Difractación

Si, disfracé a una mujer con mis plegarias. Vestí a otra con mis deseos, arropé a miles con mis lágrimas porque amaba... amaba inconteniblemente, amaba hasta morir desangrada, amaba hasta ya no poder ni siquiera el dolor sentir.

Amaba las ilusiones y con sus nombres las etiquetaba: la elegancia de una flor, la voz del alma, la musa de arcilla y corazón. Si, las perdí a todas. Si, sin duda eso me rompió la calma. Me amaba a mí en las versiones difractadas, ubicadas con sus caras, muñecas frías de plásico, barro, plastilina o porcelana las más deseadas, pero solo actrices de papeles sin matices, fascistas por poseer una manta blanca desde la frente hasta la barba, para poderlas decorar con lo que a mí me hiciera falta.

Ahí, nadie. Ninguna. Todas ellas obtusas, llanas, yo solo estaba enamorada de mí y me veía dentro de cada "amnesia" personificada: Patricia, Jocelyn, Susana.

¿Cómo se debe despedir las lagunas de malva? ¿Cómo alejarse del paisaje de confort? ¿Cómo le digo a una de ellas que me marcho? ¿Cómo me alejo de la que tengo fijación? ¿Cómo no aspiro el aroma dulce que enamora, de la que hasta hace unos meses a mi disturbio arribó?
¿Me arranco las bíceras, me arranco las ansias, me arranco el contexto y fundo la razón? Me duele que tan puras, sean todas ellas tan blancas, tan lisas, en segunda dimensión.

La ciencia hiriente de las cuestiones subconcientes me dicen que las quiero porque de niña algo me faltó. ¡Me niego, en pedazos! Me duelen las verdades dichas desde un sillón confortable.
No tengo un switch para apagar la sensación de necesitar un beso y un "te quiero" que ni poco sincero, a quien lo pregona -si fuera hartazgo la comilona de abrazos y buenos deseos- figura siempre su verdadero complemento.

Enséñenme entonces la clave. ¿Quién se siente suficientemene apto para criticarme y sugerirme con consuelo oportuno y un remedio austero que pueda calmarme el dolor y frustración? ¿Quién -bolita de jueces menores- dijo yo?
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domingo, 27 de marzo de 2011

Flores de Aragón

Vi en Aragón las Flores de tu distintivo, pacíficas, de colores neutros, perfectos y preciosamente equilibrados. Me recordaron a tí.


¡Cómo derrocha altiva su elegancia! Cómo desliza su ser para difuminarse discreta en el contexto en donde armoniza majestuosamente; cómo impreiona con la belleza de sus pétalos por fuera, cómo cautiva con su centro particularmente bello. Son sus capas complementarias, es una mujer linda, dentro, una mujer tierna, dentro, una mujer pura, dentro: una mujer valiosa.

Se recrea cual pinceladas delicadas sobre el óleo del pintor.

Le dicen "cupido", yo creo que tiene razón. Un cupido conocedor de sus atributos, selectivo y ambicioso.

Uno que se configura "perfección" solo dentro de mis ojos.

"Catananche Caerulea" que mis insistencias aún bordea, es preciosa y sin embargo, tan solo es entre varias: otra flor.
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martes, 22 de marzo de 2011

Dígame


(Al psicoanalista VADMOY)

Dígame una verdad absoluta sobre la mujer que me gusta. Dígame una esperanza que me calme la angustia, algo que me dicte perfecto el momento del encuentro entre mi alma amante y su alma amada y egoísta.

Dígame, señor, usted que puede analizarlo y comprenderlo todo, o al menos más que yo; dígame que ella me va a querer.

El hombre sabio me contestó que dejara de esconderme en lo que nunca y siempre fui, que fuera más puramente ego y trascendiera con el subconciente.

Me manipuló facilmente. Me dijo que tenía que pensar qué debía decir, cómo tenía que hablar. Todo un cambio en mí logró porque yo quería creer que la podría tener, porque yo seguía un camino constante detrás de ella para cuidarla sin que se diera cuenta, pero ya necesitaba su atención.

-Dígame -le preguntaba- ¿cuánto debo esperar?

-Siempre -me dijo apaciblemente.

Tuvimos una amplia y profunda conversación la otra noche, cuando yo solo dije tu nombre y lloré, y él solo tocó mi hombro y se compadeció.
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Semanario II: Martes

Se despiden en mañana de guerra los alebrijes nocturnos y vuelven los oblicuos taciturnos, incoherentes, inconstantes que se dan los días segundos y rojos.
Todos, caminantes impasibles, necesitados, desesperados; todos dentro de ellos, de estos, los inmutables, los agotados: mis Martes.

¡Otro día y ya!

Semanario I: Lunes
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lunes, 21 de marzo de 2011

La Náusea de Adriana III: Mutismo

Sofía se convirtió al mutismo.

Un día llegó al trabajo perfectamente normal pero tenía un problema, había olvidado cómo hablar.

Se transformó en una silente silueta que recorrió los pasillos, como los fantasmas, aunque tenía un defecto, seguía siendo real.

Las personas siempre claman silencio, pero cuando lo tienen, ya no saben qué hacer con él.

A Sofía la miraban de arriba a abajo cada vez que entraba a una habitación. Cerca de ella, repentinamente todos empezaban a murmurar o, lo que era peor, callar.

La chica sabía en donde iban guardadas las cosas, entendía muy bien qué debía hacer con cada cual, pero su presencia simulaba poco más que una amenaza a la sociedad, simbolizaba la capacidad de hacer los sueños de los demás realidad: -¡Que te calles, Sofía!

Sofía era una plaga, daba miedo, porque nunca decía lo que pensaba o sentía, solo miraba, observaba con detenimiento, mientras sus labios cerrados, sus grandes ojos de elocuentes miradas hablaban con las pupilas.

Las personas solo temían por aquello que no sabían, eso que ella se guardaba cual reliquias.

Sofía era otra más de las mujeres que caminan de puntitas, que no dan respuestas inmediatas, que traspasan con su actitud de metal ardiente y manos frías; Sofía y Adriana eran la misma.
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Semanario I: Lunes

Me siento atraida y aaatrapada por los lunáticos que a la luna canta y bailan... sus seguidores, sus animantes, sus alabantes...
Recuerdo que hace algún tiempo en el lugar en el que me encuentro, vestí de negro y me envolvía en la poesía de la oscuridad y luego, por razones irrecordables, tuve que escpar.

Llevaba en el pecho el signo de la noche, la bipolaridad del psicópata y el hedor a la lluvia en fino derroche de mi cabello empapado.

Así y todo, fui. Perteneciente al legado sagrado y consagrado desde nuestras primeras generaciones de bestialidad, sagacidad y bienaventuranza elegante. Los condes más exquisitos nos dieron origen... y yo les pertenecí.

La copla que canta la historia desgarradora de la sirena que asesinó a su amado para regresar al mar y ver que fue engañada una vez más, esa... esa... se queda corta frente a mí. Nunca renegué de mi pasado ni de mis ancestros y hoy de todo aquello que me construía y culminaba, me han alejado.

Y aún así, me acerco solo un poco a ellos, despierto insomne entre sudores fríos por la madrugada y me siento fluir, me siento tan suya y a ellos tan míos, les imagino mucho antes de llegar cuando van a venir.

Estos días son en particular el lugar y momento de sus mejores sueños.

Comienzan a poco... aullándole durante el ocaso a la Luna ya perceptible, y fecundan los horizontes con estrellas, cada brillante estelar, una lágrima por rodar. Cada noche de Lunes.
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lunes, 14 de marzo de 2011

Bésame

Si me invitas a desvanecerme esta noche, me consigues, me muero.
Si esta noche hechizaras con tu canto mis oídos, ¡que remedio! Te sigo.

Si, aluvión, dejaras caer en mi ser tus interminables latidos, yo, felizmente aire, me deshago en tus suspiros.

Bésame porque no te debo nada y yo a tí nada te obligo. Bésame por probar a qué sabe la lluvia y el frío, porque esté condensada, porque alivie un poco tu hastío y cotidianeidad. Bésame porque te reto a que lo hagas y no mueras en el intento. Bésame porque en el fondo recóndito de tu corazón, desde que me viste lo has querido.
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domingo, 13 de marzo de 2011

Mañanero: Desesperanza

Esta mañana tenía la insipiración a flor de piel, aún no habría los ojos y ya tenía lágrimas en ellos, todavía no despertaba del todo, seguías escondida entre retazos de subconciencia y ya me dolía la inherente realidad.

El calor matutino del hedredón contenía mis ilusiones, pero al levantarlo huyeron precipitadamente, y ya solo me quedó la sensación de familiaridad contigo, como si acabara de verte, pero sin saber cómo ni cuándo.

Tenía unas cuantas frases en la punta de la lengua: "Ahora entiendo a quien me quiso tanto, al quererte yo a tí", "Ahora sé cómo se siente el tener la certeza de que perteneces a un linaje que te desconoce", "Siento que tienes sentido en mi vida, siento que había un designio que nos condenaba así, pero como soy madura e impotente, voy a dejarte ir con la esperanza de que un día logres entender que así es, y que en ese entonces no sea demasiado tarde".
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Las 5 musas

Galia sabía que nos había dejado llorando como gotitas solitarias. No importaba en qué idioma contáramos nuestros pesares, todo mundo nos entendía el dolor.
Simué tenía las uñas de plata y tocaba el arpa guillotina con gran maestría, nadie la igualaba cortando cabezas, cantando canciones.

Irene era la mayor. Nos dio de beber jugo de ambrosía y luego nos colgó por separado, a unos del cuello y a otros de los pies, después nos volvió a dar vida para volver a beber y colgarnos otra vez.

Alana nos miraba a los ojos con los suyos verdes profundos y nos decía lo mal que habiamos hecho en la vida, lo poco que eramos, la gran decepción.

Pero Irlanda tomo nuestros corazones y los arrulló, nos dio de beber, nos dio de comer y nos trató siempre muy bien para dejarnos un día con los sentimientos enredados.

Así se genera en nosotros el síndrome de estocolmo.

Las musas son divinidades menores peligrosas, algunas simulan más bien la parte del mundo que Dios olvidó. Altivas, supremas. Poderosas.

Las musas se encuentran en nuestras manos, en las pupilas.

Hay siempre cosas bellas, exquisitas, pero es en las manos del pintor, del artesano, en los ojos de quien las está mirando, la magia de no poderlas contener. Un amor alimentado y después avandonado, una saliente inmensa del corzaón destrozado, la asfixiante angustia de la soledad.

Asesinas invisibles, se apoderan de nuestro potencial, le dan alas para dejarlo olvidado al final. La inspiración que martillea al arte.

Las musas
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viernes, 11 de marzo de 2011

El atiempo

El atiempo que crece desierto. El atiempo se extiende en los libros, en los cuentos.
El atiempo se yergue poderoso, inigualable, traspasador de pieles, de sentimiento, de ciencias, de saberes.

El atiempo se queda con nosotros cuando estamos y nos deja cuando a otros ha de enseñar.

A veces, si somos humildes y comprendemos verdaderamente nuestra condición, nos da un poquito más de su galardón.

El atiempo en las palabras, pero no las que se lleva el viento, las que guardan en papel, en biblias, leyes, ensayos, tratados... en lugares donde siempre que queramos podremos volver.

El atiempo, enemigo crucial del olvido y el tiempo, los deja tan pequeños porque su fuerza radica -como las mujeres- en su sutileza y contemplación, paciente, nos mira pasar, y abastracto, se defiende siendo acumulativo.

El atiempo es una pasión y de los erudios, sabios y filósofos, su mayor amor.

El atiempo es bello y siniestro a la vez. Es la Historia y la Ciencia, es nuestra verdadera resurrección, por eso: escribe libros, que el atiempo espera ser también tu mejor amigo.
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domingo, 20 de febrero de 2011

¿Volverá?

Una vez me dijeron que empezara al revés y lo intenté.

Me acerqué a un columpio vacío, salté hacia el asiento y comencé a mecerme con furia para amainar gradualmente.
Vi una flor deshojada y rota y sentí lástima, me dolió verla tan blanca, tan verde, tan quebrada y absurda -seguramente alguna chiquilla superficial pensó una vez que, una flor blanca, verde y pura, estaba hecha solamente para poderla complacer a ella- tomé los pétalos y los uní, trozo por trozo los regresé al botón, así el tallo al jardín, mientras le decía "Te quiero, si te quiero, te quiero, si te quiero, te quiero, si te quiero".
Vi a un músico desgranar su corazón en una canción y, nota a nota, le devolví las ilusiones que, primero de su ánfora y después de sus palabras, se escurrieron para oxidarse al contacto con el vaho humano, mientras sus radicales quedaban libres al viento en donde nadie los iba a alcanzar. Así que se los regresé en un ramillete de silencios de admiración.
La verdad, cuando yo nací, el mundo ya estaba hecho, pero siempre me gustaba imaginar que yo podría hacerlo volver atrás.
Tomé los suspiros extasiados y los transformé en admiración, respeto y pudor. Regresé las lágrimas finitas a los bellos ojos tan necesitados de descanso. Llamé a mis primos, de nuevo tan chiquitos, y nos fuimos a jugar al parquesito calle abajo.
Hay momentos que se irán volando, incluso gélidos, son menos densos que las palabras que pronuncias y tu corazón, pero hay de los que pasan muy lento, como cuando escribiendo estoy pensando en tí; como si aún no estuvieras terminada, me haría falta describirte detallada. Y comienzo desde atrás hacia adelante, recorro al revés la lágrima por mi cara, intencionalmente te hablo al aire de lo último que te hablé y sigo así con cada palabra, continúo en dirección opuesta, antinatural, hasta el momento en el que volví a saber de tí.
Después, de golpe, regreso a la realidad, porque nunca puedes volverlo a vivir, ni con el recuerdo. Tu voz, tu cabello, el mundo está hecho. La niñez no regresa, la canción no vuelve al instrumento ni las notas al autor, no vuelven las lágrimas para a la cima ni los pétalos al tallo, ni el tallo al jardín. ¿Volverías tú a darme -sin que vuelva el tiempo atrás- la oportunidad que perdí?
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domingo, 13 de febrero de 2011

La Náusea de Adriana II: Violencia Sarcástica Familiar

(La Náusea de Adriana II)

"...un hombre más que se muere,
un alma más que descansa,
ni se va a acabar el Sol,
ni las estrellas se acaban
y en el lecho de los ríos
seguirá corriendo el agua."
Roberto López Moreno


-¡Tu tía se quiere suicidar!

-¿Y?

-¿Cómo que "Y"? ¿No puedes entender? A veces uno no es dueño de lo que piensa.

-Quienes nacen con defectos físicos deciden luchar porque su mente, su esfuerzo, los mantiene en pie. Pero quienes nacen mal de la cabeza... ¿qué se le va a hacer? Si hay alguien que se quiere suicidar... no creo que el mundo se vaya a acabar.

-¡No seas grosera! ¡Es tu sangre! ¡Es tu tía!

-Si se quiere matar que se mate, si con ella se quiere llevar a sus maleducados críos, ¿cómo le dejo de estorbar?

-Las personas a veces necesitan nuestro apoyo... ¡Adriana! ¿Por qué no me entiendes, hija? ¡Ándale! Tú hablas muy bonito, habla con tu tía Marina.

Adriana habló con su tía y la hizo entrar en razón, pero no dejaba de odiar a su madre y los demás que iban regando el chisme.

-Seamos congruentes y concretos. Si se quiere suicidar mi tía, habla con ella, no divulgues su secreto, ni se va a suicidar, ni tú te conviertes en su heroína. Basta de estar molestando con eso y deja en paz a quienes se sienten más capaces y asertivos en sus proyectos.

Adriana se cayó de la azotea "accidentalmente" cinco días después. Marina vivió 86 años y murió rodeada de sus maleducados críos sosteniéndole la mano...
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La Náusea de Adriana: Destino

Adriana amaneció sombría.

Adriana tomó un baño de agua fría y al salir descalza de la regadera, se cortó la planta del pie con un azulejo roto. Pensó en: 1. Insultar, 2. Gritar, 3. Llorar; pero decidió tomar un respiro profundo y caminar hasta la alfombra del cuarto, dejando huellas de sangre a su paso, no se limpió, ni siquiera miró la herida.

Adriana escribió una carta de suicidio en verso la noche anterior y la tituló: Destino. La guardó.

Le habían encargado el cuidado de su tía suicida a ella, la más inestable de la familia. Lo hicieron porque decía palabras "profundas", quién sabe de qué costalito mágico sacaba las más entrañables y veraces poesías personales cuando te miraba a los ojos y te hacía entender tu valía, aunque ella también moría.

Adriana frente al espejo: Desnuda... Vacía... Incontenible... Adriana vencida.

-¡Que lata, Adriana!El demonio que te tiene presa, que vive en tí y en muchos de los que poseen tus genes ¡que se marche! morirte no es fortaleza, no es valentía. -Por momentos una voz dentro le decía, pero Adriana ya tenía ciertos preceptos, ya estaba contaminada, ya no hallaba por qué vivir.

Adriana se limpió la sangre, visitó a su tía y la bañó con los más dulces halagos, la puso repleta. Asistió al trabajo e hizo las paces con una de sus dos amigas. Le sonrió a sus padres al verlos. Habló a profundidad y dio concejos nobles, oportunos y sensatos.

Adriana no sentía culpa, ni entraba, ni quería, en alguna de las teorías psiquiátricas o psicológicas. Estaba agobiada por patrones y lo fácil que era para ella dejarse convencer de lo patética que era su profundidad. Ya no escuchaba y no lo volvería a hacer... -No sé si me explico- En pocas palabras: ¡le valía madres sus problemas y los de la mayoría!

Adriana no se iba a suicidar, no tenía tiempo para ello, pero no hacía falta, si a ese cascarón ya ni siquiera le hería el dolor físico, ¿qué más podía perder?

Adriana amaneció un número extenso de días, siempre nuevamente rebosante: Sombría.
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jueves, 10 de febrero de 2011

Nostalgia de mis buenos tiempos

Era por cuestión de evolución, una necesidad inapelable, básica y de atención apremiante.
En las sienes se me agolpaban los recuerdos de la música fidedigna a mi estado anímico cotidiano. Yo extrañaba como era pero ya no econtraba el camino de regreso.

A veces me sentaba yo sola a escarbar y cercenar las heridas viejas para mantenerlas frescas y permanecer fiel a mis fundamentos.

Extrañaba la lluvia y el viento, echaba de menos las noches que miraba la luna desde el balcón, o cuando disfrutaba un helado sentada en una banca del parque al caer la tarde lenta y fría.

Tenía la mirada fija en el mapa concreto de mi pasado, me sujetaba fuerte solo a alguna de las puntas que aún conservaba, pero el futuro me llamaba y el presente exigia mi conciencia atenta al "hoy".

No es que me permita estar cargando tantos lastres, a muchos simplemente digo adiós, pero siempre habrá en mi vida alguna etapa a la que ansíe regresar.

Quiero volver a tener el control de mí y sentirme completa en las noches solitarias y taciturnas...

De vez en cuando se siente en el aire de mi hueco en este mundo, la nostalgia de mis buenos tiempos.
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sábado, 5 de febrero de 2011

Sonrisa

Me gusta cuando reimos juntas.
Tu no lo has notado mucho, pero cuando tu rostro se contrae en rictus de carcajadas, yo te admiro. Me gusta la manera única en que echas la cabeza para atrás cuando vas a tomar aire que te permita seguir riendo.

Yo sé que vengo de una historia y de una Historia específicas, que estoy rodeade de realidad, que después de esta madrugada habré de volver a la rutina, pero por ahora no puedo salir de las curvas coquetas en las comisuras de tus labios; a veces me provoca besarlos, pero como tendría que dejarlos de miara, me arrepiento y prefiero continuar observándolos: cosquillitas en las mejillas que me muestran la media luna rosa y blanca más bonita que haya visto.

También te soñé una vez y ¿adivina qué? fue por tu sonrisa por lo que entre una multitud te identifiqué.

Muchas personas dicen "¡su mirada!", y no se suelen equivocar, tus ojos son un par de estrellas en noche clara, pero tu risa tiene el gusanito favorito que me alegra el mundo a mí.

Que me mires me halaga, que me sonrías me pone muy feliz.
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jueves, 3 de febrero de 2011

Punto

Me gustan mucho los puntos, me gustan incluso más que los guiones y las comas. Placer supremo solo superado por el acompañamiento de los amigos a sus costados.
Punto, punto, punto: dicen mucho.
Dicen grosera interrupción, estadío y alargamiento, dicen celebración pequeñita de itinerante oración.
Punto.
Me gusta cuando exclama silencio quebrantador, cuando suena en las mejillas como cachetadas, cuando guarda celoso la elocuencia ausente de oratoria.
Me gusta más que nada por su tamaño, muy chiquito, casi minúsculo, no siempre bien ponderado por los amantes de las desgastantes comas, se vuelve necesario y alfil, torre o caballo, es en la jerarquía, de los más astutos y altos, que te finalizan, acomodan y dan sentido a las sin sabores palabras huérfanas de admiración.
Punto.
El punto acota para darte permiso de llanto. El punto eleva para que puedas festejar. Es claro, nunca se anda con medias tintas y no requiere tantas porque no exige trayectorias de líneas ni curvas.
¡El punto es un señor Señor! El punto no es mezquino, es preciso y oportuno, noble y taciturno, de abolengo, nunca difamador.
Punto. Silencio abismal. Algo necio: le gusta siempre tener la última palabra.
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domingo, 30 de enero de 2011

Más palabras

Más palabras, para puntualizar y definir. Menos, para dejarte crear, imaginar y deducir.
Me gusta que pienses que son para tí, por un placer sardónico insaciable de cortarte las alas cuando más alto vayas, Pegaso, majestuoso caballo blanco.

Elegante, estilístico, brillante y espléndido que siempre te miro a poco, casi por encima del hombro; recalcitrante me regodeo y desdoblo como frágil capullo pronto impetuoso contra tus sientes. Dichosa de júbilo, mórbida grito: -¡Albricias! Un buen hombre más para desangrar.

Y más palabras fluyen de donde a penas te considero hasta donde te condecoro sumergida en mentiras: "Eres impresionante" "Mereces mi lealtad" "Eres un maravilloso amigo" "No mereciera yo, de gentil doncel, tantísimo galardón" Me rio. Cuidado con esos desvaríos, pronto en mis manos vuelves a estar y te abandonas a mis expensas: ¡Pobre chico!

Habrías de prestarme oido y entender al tiempo que cuides tu alma, tu pundonor herido y continues tu camino, dulce chiquillo, aun lo que lleves recorrido, a una asesina itinerante no le va causar mella tu corazón.
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Al que ingrato me deja, busco amante


Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo;
de quien no quiero, ser violento empleo;
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz
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jueves, 27 de enero de 2011

Virginia: ¡Puff! Y ya está

Es bien facil decidir enamorarse:
-A ella es a quien quiero querer -y ¡puff! ¡ya está!

Lo que no resulta tan sencillo es dejar de enamorarse de quien uno ya está enamorado.

-¡Ya basta! Seré buena y voy a ser tu mejor amiga. -¡Puff! Nohooo, ¡puff! No, no, no. Sigo enamorada.

Creo que una buena medicina sería salir con las amigas... las amigas... mis "amigas"

-Soy suficientemente madura para esto, voy a sobrellevarlo porque soy fuerte, prudente y soy buena. -¡Puff! No. Decretos vacíos que no se dicen desde el corazón, o si salen de ahí, son solo un intento de salvaguardarse a sí mismo con mentiras. ¡Puff! Sigo igual.

Como prevenían las sombras en el corredor a Virginia Otis, del fantasma de Canterville: -¡Ten cuidado, Virginia! ¡No vayas, Virginia! ¡Ten cuidado! -Así sé que debes tener precaución del lugar oscuro al que vas a parar con lo que por "fortuna" parece avecinarse a tí, pero que al finalizar el recorrido habrás podido salvar a un alma atormentada.

Y ¡puff! Sigo pensando en tí y tu bienestar. Sigo mostrando fidelidad a la nada, al viento, al vacío, al vapor, cualquier más seguro que a lo que le guardo lealtad, una imaginaria relación.

¡Puff! ¡Virginia! Ten cuidado y toma en cuenta que puedes quedar atrapada del otro lado del almendro y que en el mundo real, el duque de Cheshire no podrá esperarte toda la vida y no tiene muchos ánimos de seguirte buscando.
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martes, 25 de enero de 2011

Desistir

Me di cuenta que ella no quería que alguien la quisiera, quería poder querer a quien quería, y eso era suficiente para alejarme a mí.
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domingo, 23 de enero de 2011

Antinatural

No volveré a confiar en los cuentos de hadas porque mienten en unas cuantas cuestiones:

1. Yo no soy una princesa.

2. No estoy esperando a un príncipe y

3. Las brujas de la historia son una chica con tierna sonrisa, una inocente jovencita y una simpática oji-verde...

¡Qué dificil es aceptar que tal vez la mala del cuento vengo siendo yo!
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Moscas

Una cosa es tomar la delantera, pero cuando como mosca te embarras por tu velocidad en el muro de su indiferencia, es un placer supremo, ¿no es cierto?
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lunes, 17 de enero de 2011

Práctica

Usualmente nos encontramos frente a la Inspiración. Nos mira retadora e irónica, filtrea con nuestras sensaciones y cuando estamos a punto de darle alcance y deshacerla al fundirla en un papel, un metal, un trozo de piedra, un óleo o una composición musical, se desliza ya no como el agua entre los dedos sino incluso como el aire entre los cabellos, se evapora y escapa; se desvaneces y nos deja solo un cascajo medianamente admirable que consideramos muchas más veces de lo común, para darle publicación.
Casi siempre, aquellas obras "mediocres" se quedan guardadas en las carpetas o talleres del artista, las miramos como los patitos feos de la colección y permitimos que continúen enmoheciendose.

Después morimos y las "Morellas", los "Faustos", "Giocondas", "Dulcineas", "Holmes" y "Venus" remontan apabullantes la Historia para darle celebración o grandes mentes que alguna vez formaron parte de la humanidad.

Me pregunto. Si todo aquel hermano, incluso el gemelo, que saliera malo, lo encerraramos bajo llave sin ver la luz del Sol brillar, ¿no estaría la mitad de lleno este lugar? Ni siquiera existiría el artista, mucho menos quien lo pueda admirar.


Mira al que inspira. Mira la hoja. Toma un respiro y comineza con afán. Que no se quede nada a media tinta y en cuanto lo tengas, ¿a qué esperas? ¡Deslumbra a todos con tu obra magistral!
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sábado, 15 de enero de 2011

Homicida

Deseaba. Homicida, solitaria e imperturbable: su temporada de sangre volvía a comenzar.

Rasguñaba con filosófica ironía, la templanza que parecía mantenerla en su lugar, miraba a discreción, cercenaba la razón... las cosas volvían a comenzar igual que la vez anterior y la anterior.

Digería gustosa el alimento incisivo y nocivo, parecía el helado de un niño, a sus jugos digestivos no le ponían oposición.

Y con terribles facciones, casi trémula de indignación, soñaba su venganza y la masticaba, más rápida al papel que al habla, sus lectores la leían gritar.

-Te escribo rápido, musa de hielo, que te desases con el viento por la manera solemne en que me partiste el corazón, lo que digo "digiero" mi última ilusión como el mendrugo de pan, un mendigo. No es que de tí esperara más, es que esperaba que terminaras bien lo que empezaste mal.

Le hacía falta un objeto punzo-cortante, lívido, frío, y del intelecto que maduraba y que el rechazo de tantas antes provocaba, una mirada rápida le dejó a la musa el alma flagelada, tirante de un hilo, único, delgadísimo.

-¡Albricias! ¡Ignorante, ya no te pienso más!
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lunes, 10 de enero de 2011

La pluma que mamá me regaló

Me encontré frente a frente con una página en blanco, era plácida y serena, a la espera, cálida y suave, tenía forma rectangular y las puntas desgastadas. Me llamaba: -Píntame ahora a mí.
Y yo, como buena raza, de tímidas bajas, la dejé ir.

Repentinamente la hoja tenía la tinta del frasco entero de mi hermano Raúl. Me gritaba desde el fondo de la mesa: -¡Hazme arte con la tinta que estoy empapada por lo menos, si no has de escribir en mí!

Y yo, más serena que su anterior blancura, la dejé ir.

Mi madre llegó y miró el desastre.

-¡Raúl! -gritó- ¡Levanta ese tintero pero ya! ¡Mira nada más el mugrero que me viniste a hacer! ¡Tira esas hojas mojadas, parece revoltijo! ¡Ándale Anita, mi niña! -me dijo- ¡Ayúdanos que se va a absorver la tinta en la madera!

Mi pluma nueva me decía secretitos a la orilla opuesta de la habitación. -Usa esa tinta, Anita, vamos a decorar el salón.

Pero esta vez la pluma si estaba en mis manos, mi vestido y mi tacón, juntas hicimos magia aquella tarde, usando de proyectil bolitas de hoja mojada, de onda la pluma y de bomba yo; decoramos el cuarto de mi hermano, la sala, la cocina y comedor. Pintamos juntos, mágníficos impresionistas, con la pluma nueva que mamá me regaló.
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domingo, 9 de enero de 2011

Platicando con un Cuento II

-Te amo
-¿Qué?
-Te amo
-¡No me jodas!
-No lo hago, solo sé que te amo.
-¿Y desde cuando sientes esa tontería?
-Esta mañana me di cuenta que lo he sentido siempre.
-¿Siempre?
-Si
-¡Joder!
-¿Qué?
-Que estamos fritos.
-¿Por qué?
-Porque amar es el primer paso para el fin de una relación
-¿Ah si?
-Si, solo piénsalo: interés, emoción, amor, desamor... en ese orden.
-Me arriesgo
-¿Qué?
-Que me arriesgo
-Yo no
-Y ¿entonces?
-Es necesario terminar
-¿Terminar? Pero si no querías que te amara porque era el primer paso del fin.
-¡Lo sé, Claudia! Por ahora no me presiones y continúa escribiendo el cuento, ¿quieres?
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