Twitter

Búsqueda

jueves, 30 de diciembre de 2010

Soy el agua

-Soy como el agua- me dijo Ariana.
En unos instantes quedó convertida en una sombra sin pasado ni presente. Y yo la extranaba ya tan pronto como ella habia simulado olvidarme.

Leer más...

martes, 28 de diciembre de 2010

Nunca y Siempre

Nunca era una mujer prudente, tenía la mejor de las respuestas, acostumbraba a pensar profundamente para finalmente negarse a todo. Así, a lo largo de su vida evitó contagiarse de VIH, de quedar embarazada, de encontrarse con el corazón roto y de ser rechazada en cualquier entrevista de trabajo.

Por otro lado, Siempre era más arriesgado, le gustaba innovar y llevar la delantera en la mayoría de las situaciones, el miedo le escocía el vientre pero era como ponerle dinamita en la planta de los pies. Tomaba la vida como venía y a veces le daba cierto tipo de girones que lo dejaban fuera de sí por unos momentos, de los que le costaba mucho reponerse, pero no aprendía, volvía nuevamente a embarcarse en cuestiones a veces escalofriantes.

Nunca y Siempre jugaban a las paradojas, se amaban profundamente uno al otro y vivieron lo que tenían que vivir en compañía mutua.

Admiraban lo que el otro representaba y odiaban los alardes que las personas podían hacer de cada uno.

"Yo siempre soy honesta" decía una señora, y Siempre rezongaba.

"Yo nunca trataré mal a mi prójimo" decía un sujeto, y Nunca no le creía.

Así y todo, llegó el momento de la muerte de Siempre, tomó de la mano a su pareja dispareja y la llevó a ver el mar en un ocaso preciosamente anaranjado en donde se perdían las líneas divisorias del océano y el cielo.

-Nunca, corazón, me tengo que ir, pero quiero dejarte este recuerdo por siempre.

Nunca lo miraba atenta. No contestó.

-Nunca, dime ¿lo olvidarás?- preguntó Siempre.

-Nunca- contestó ella con amargura.

Entre débiles carcajadas dijo Siempre: -Tú has dicho siempre "Nunca digas nunca"

-Entonces no habrías de decirme que nunca lo diga, eso es doble negación... -sonrió Nunca.

-Mejor recuérdalo siempre.

-Mi vida, lo tendré presente siempre siempre...

Y Siempre cerró los ojos en los brazos de Nunca que lo amó más que siempre aunque no lo volviera a ver nunca.
Leer más...

sábado, 25 de diciembre de 2010

David y Goliat

Mi mamá me cortó el teléfono...
como si no hubiera mensajes de texto.
Mi mamá me quitó el celular...
como si no tuviera el internet a disposición.
Mi mamá desconectó la red...
como si no pudiera ponerme los audífonos del reproductor.
Mi mamá me arrebató el I-pod...
¡que buen momento para leer!
Mi mamá me rompió mi libro (malvada)...
tengo a la mano mi libreta favorita
Mi mamá: me quitó la libreta, me tiró las tintas, apagó la luz, me encerró solita, y yo la vi de mi habitación salir, no sin antes sonreirle un poco, con un brillo juguetón en los ojos, le queda claro que habría que partirme el coco para evitar que me ponga a imaginar, y en la quietud de la noche, como el incomprendido, creativo, cautivo pero incontenible Sade, saberme rebelde libre al viento... ya me siento mejor.

(Se marcha triste ante la derrota, hasta un cuento me inspiró a escribir)
Leer más...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Indagación de un Sueño

Empieza con un punto que inicia una trayectoria, es el corte del grafito sobre el papel, en el que dibujé tu silueta; en cuanto lo abro y tengo la figura, siento el olor a humo de cigarro característico.

Tiene el contorno de tu rostro, el brillo de tus ojos, la luz de tu sonrisa, la magia de tu piel.

Mientras esté en "alfa" lo contengo, en cuanto se hace "gamma" rompo a llorar. Solitaria, la conciencia, abandonada hasta de mi presencia se entrega completa al llanto. Me despierto con el almohadón mojado. Frente al espejo: ¡Como se nota que he llorado! Ni un minuto durante el sueño pude descansar, los ojos me arden y están inflamados.

Afuera se oye la lluvia contra el cristal, pero las notas del piano que acompañaban a mi sueño lúcido, no las puedo detener... me siguen tras el desconsuelo momentáneo de saberme de nuevo sola en mi habitación.

Continuaba soñando, pensando que me había despertado a la incontenible realidad. Me encontraba en uno de esos sueños de proyección raros, en los que las variables no las presento yo, me conformo con ser una de tus elecciones, pintando en la lejanía como intento surrealista, las bases de nuestra etérea relación.

¡Déjame decir tu nombre! dibujado, no alcanzo a leerlo bien y arden las hojas enteras en mis manos, se queman. Aunque sé que estoy soñando, no lo puedo controlar.

Este sueño que tanto duele parece pesadilla. Siempre me ha tocado buscar y correr tras quien a mis sueños les quita el sueño y no poderla alcanzar.

Plenamente en "beta", conmigo mísma me reconcilio por dejarte ir mientras te sueño.

¿Qué importa si hoy te lo digo? ¿Qué importa si hoy si te encuentro y te explico que esta mañana te volví a soñar?

Lo pronuncio despacio y sin trabas, al hilo. Abriendo lo soñado, te lo platico y paulatina pero lastimeramente me doy cuenta que, ante una insensible y fría pantalla impersonal, en vez del sueño he diseccionado mi corazón.

Es el tributo que me exige cada día el haberte dejado escapar.

No tengo ganas de despertarme y ser la chica con la sonrisa que todos acostumbran a ver, hoy no, no quiero hablarle al tiempo pidiendo un poco de compasión.

Hoy solo quiero ser y olvidarme de lo que no soy.

Hoy quiero descansar. Solo un poco de paz.

Leer más...

domingo, 19 de diciembre de 2010

A la Escritora III: ¡Métrica!

Cuando leo tus devanes, visualizo mis escritos:

¡Mé-tri-ca! Sin luz
¡Mé-tri-ca! Sin fondo.
¡Mé-tri-ca! Que surge solitaria como del arroyo el hilo.

Como el poeta que se queda pensando si su poema está vacío y se da cuenta que la gente carga siempre en el bolsillo una varita para medirlo y un par de cuchillas unidas para juzgar: la métrica.

La métrica de la que no eres dueña ni víctima, la que no te mide los sueños en los que vas a volar.

-¡Olvidaba decirlo!- dice "gentilmente" la maestra en turno al notar tu sugestiva presencia. -No se sueña en este mundo, si no tienes las alas medidas para planear.- Y como quieres y como puede, los trozos que ya tenías, te los ha de cortar más.

-¡Yo! ¡yo! ¡yo le explico, maestra!-digo ante su obstinada impresión -Ella hace una oración por gloria, hace una frase por fe, del cielo que nos cubre, cúpula majestuosa, al mar intrincado, horizonte profundo, macabro y amado. Que hace de su vida arte y no semeja autores pulcros con cuellos altos.

¡Mé-tri-ca! Castigada frente al pizarrón.

-¡Señorita!- me dice la dragón rugiente -¡vaya usted a burlarse de sus papás!
-Pero maestra, la métrica de ella no mide las palabras sino los pensamientos.

¡Mé-tri-ca! Quinientas veces: rima en endecasílabos perfectos, tiene luz y tiene fondo. Y se acabó.
Leer más...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

A la Escritora II

Apuesto a que haríamos una cartera entera de productos selectos, apuesto a que haríamos los mejores cuentos. Apuesto a que volveríamos a nacer, ahora bajo un dosel de oro, ahora de oro puro la cerradura y el dintel en la habitación de la maravillosa mujer que nos dio la vida, genios: no mas a la deriva, juntas volveríamos a nacer.
Yo escribiría -prosaica- diluvios. Tú armarías -vaporosa- un naufragio por vez.

Te pintaría detallados escenarios y dispondrías las estatuas de la protagonista en pié... doncellas perpetuas con los rostros tristes de las mías y el punzante comentario incisivo que dijo la más importante de las que conociste tú.

Y enlazaríamos siluetas agobiadas. Si hubieramos nacido juntas, Escritora: ¡haríamos magia en el papel!

(Dime que lees lo que te corresponde)
Leer más...

martes, 14 de diciembre de 2010

El mejor acompañante

"El regalo de un libro, además de un obsequio,
es un delicado elogio"
Anónimo.

He amado cada libro que he leído, me han dejado siempre buenos recuerdos, es como llegar a un lugar desconocido que al final del día se convierte en tu hogar.

No tendría permiso para hablar de ellos, pero te remontas, cada vez que vuelves a ver un título, a los pasajes más importantes y el ambiente que en tu cabeza recreaste y, ni para qué decirlo, te vuelves a enamorar.

Los libros han sido los amantes y los autores sus padres, ninugno de los dos son posesivos celosos, te comparten entre tantos temas y textos para incrementar tu intelecto.

-¡Te quiero!- me decía, de Agatha Christie, "Diez Negritos" suplicante.

-¡Léeme a mí primero!- dijo, de Bram Stoker, "Dracula" finalmente.

Y "Diez Negritos" bajó los brazos un par de meses para darle paso a "Drácula", "El enigma de las sombras", "El Retrato de Dorian Gray" y "El Fantasma de Canterville". El primero me esperó paciente, hasta el día en que con gusto, abrí sus páginas y me hizo volar por otros lares.

Tengo en un pila los libros que a la espera permanecen, y aún así, cada vez que puedo comprar uno, me mira con sus páginas repletas, a veces con tíutulos de oro y a veces con escritura discreta, pero me piden -¡Llévame contigo, quiero convertirme en otro integrante familiar!

Me cantan sus proesas:

-¡Yo te traigo el misterio de lo desconocido!

-¡Yo en un paseo por Inglaterra te voy a llevar!

-¡Yo te traigo juntos a un héroe, un villano y un mendigo!

-¡Yo presento toda una teoría para reflexionar!

Me llaman, así me llaman desde los estantes.

Sin hacer menos a nadie, son los mejores acompañantes, siempre están para tí, siempre te dejan algo de ellos, sirven de apoyo si las miradas de otros quieres evadir, son inteligentes y amorosos para sacarte de una depresión, son el mejor amigo que tu mejor amigo te puede regalar.
Leer más...

viernes, 3 de diciembre de 2010

Esta vieja canción

Esta vieja canción que oí contigo
y que contigo di por olvidada,
surge del fondo de la madrugada,
como la voz doliente de un amigo.

(Yo sé que la mujer que va conmigo,
no puede adivinar en mi mirada
que esa canción, que no le dice nada,
le está diciendo lo que yo no digo)

Y, al escuchar de pronto esa tonada,
comprendo la amargura de un mendigo
ante una puerta que le fue cerreda.

Pero intento reír y lo consigo...
como si no me recordara nada,
esta vieja canción que oí contigo.

José Ángel Buesa
Leer más...