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domingo, 28 de noviembre de 2010

Existencialista subsistema surrealista

El otro día pensaba y tomando en cuenta la teoría del idealismo subjetivo caí en la cuenta de lo que era el mundo y lo que era yo en y para él.
¡Un pensamiento! Yo era un pensamiento y nada más, solo un sueño, era mi historia sin final, era justo la idea de que alguien más me había inventado.

Dispuse entonces encontrar a mi dueño -o dueña- para poder terminar de desvanecerme.

¡Pero vaya pensamiento! ¡Que idea más extraña!: Un pensamiento pensando. Así fué.

Encontré que, en realidad, yo te pensaba y estabas delimitada en el espacio que yo misma te había concendido y nada más. Manejando mi teoría de la que me desprendía como pensamiento de alguien que de mí necesitaba, me di cuenta que las ideas eran caprichosas y no siempre se sujetaban a lo que uno requería, decidí no pensarte ya, pero no te salías, sin mencionar que por más que como goma elástica tirara de los pensamientos de ese que me exigía, tampoco me podía salir.

Hilados estábamos los tres, tirando uno con lazo a mi cuello anudado y tú tus esposas queriendo romper.

Meditando e ideando, pensé. -¡Eres un sueño, mujer! Uno dulce, conmovedor y atractivo, pero un pensamiento de un pensamiento y nada más. Cuanto más te pienso, más te recreo y te detallo.

Pensando. Pensando... exististe y solo viví para pensarte, porque alguien que me imaginaba, me describía pensando en tí.

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