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martes, 26 de octubre de 2010

Un adiós más pronto de lo que empezó

Y esta es otra carta de las que no se envían, de las que se escriben en la noche a media luz, las que guardan anhelos exacerbados y solitarios, de las que quien escribe sabe su destino de abandono y desolación.
Tú compartes solo tu sonrisa, yo enamorada de tí estoy, tú me llevas fugaz entre tus labios cuando mi nombre alegremente te escucho pronunciar, poetiza, que haces de las sílabas una ejemplar sensación de briza, dulce... dulce declamación.
Y no me alcanzan las palabras si logras a mis mejillas una lágrima más rodar, si cada palmo del concreto que mi sombra pisa, fue colocado tierna y cuidadosamente por tus manos lejos de tu corazón.
"Me quieres -como tu amiga-." Entre suspiros deslizas. "Pero tu mirada se encuentra lejos observando del misterio lejano la llamativa tentación." De lo oscuro, lo profano, lo pagano, lo que sea que se encuentre del otro lado de la ilusión.
Amén que hagas de cada habitación tu particular decorado, con siluetas grises y un par de verdes o morados, de ese otro lado no me encuentro yo.
Lo dicho claramente para despedirme, para avisar que esta chica el horizonte soñado no atravezó, se quedó sentada un día y triste pero consolada, bajo la lluvia que abnega y empapa, a tu figura ha dicho adiós.
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domingo, 24 de octubre de 2010

Reír llorando

Viendo al Garric, actor de la Inglaterra
el pueblo al aplaudirlo le decía:
"¡Eres el más gracioso de la tierra... y el más feliz!"
y el cómico reía.

Victimas del spleen los altos lores
en sus noches más negras y pesadas
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas

Una vez, ante un médico famoso
llegose un hombre de mirar sombrío
"Sufro le dijo un mal tan espantoso,
como la palidez de este rostro mío".

Nada me causa encanto ni atractivo
no me importa mi nombre ni mi suerte...
en un eterno spleen muriendo vivo
y es mi única pasión la de la muerte.

Viajad y os distraeréis...
" ¡Tanto he viajado! "
Las lecturas buscad...
" ¡Tanto he leído! "

Que os ame una mujer...
" ¡Si soy amado! "
Un titulo adquirid...
" ¡Noble he nacido! "

Pobre seréis quizás...
" ¡Tengo riquezas! "
¿De lisonjas gustáis?...
" ¡Tantas escucho! "

¿Quién tenéis por amigos?
" ¡Mis tristezas! "
¿Vais a los cementerios?
" Mucho... mucho... "

De vuestra vida actual, ¿tenéis testigos?...
"Sí... más no dejo que me impongan yugos,
yo les llamo a los muertos mis amigos,
y a los vivos les llamo mis verdugos"

Me deja, dijo el médico, perplejo vuestro mal
Más, no debo acobardaros
tomad hoy como receta este consejo:
Solo viendo a Garric podréis curaros.

¿Y Garric me hará reír?...
El sí, os lo juro; la más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
¡Todo el que lo ve muere de risa
tiene una gracia artística asombrosa!

Más... ¿qué os inquieta?...
Así dijo el enfermo: no me curo
Yo soy Garric
¡Cambiadme la receta!...

Cuantos hay que cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedios
hacen reír como el actor suicida
sin encontrar para su mal remedio.

Cuantas veces al reír se llora
nadie en lo alegre de la risa fíe
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe.

Cuando huye la fe, muere la calma,
cuando solo abrojos nuestra planta pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste; la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto
que las risas son breves mascaradas
aquí aprendemos a reír con llanto
¡y también a llorar con carcajadas!


Juan de Dios Peza

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domingo, 17 de octubre de 2010

Creería que lo tengo todo controlado, que no importa qué me diga esta vez, estoy en entera posesión de mi propia voluntad y no gobernará más mis emociones...
Todo suena muy lindo, me creo plenamente convencida de mi seguridad, hasta que chocan nuevamente las escencias y basta con un saludo insignificante y casi tan impersonal como el más lejano que en la red podemos brindarnos, para lograr una mueca de sonrisa en mi rostro.
-Me voy- me dice -ahora debo descansar...
Será que imagino sus ojos detrás de la pantalla al otro lado de la minúscula conversación, más allá incluso que el cristal de sus anteojos que -Al fin y al cabo- profiero:
-¡Me gusta de ella... hasta la forma en que me dice adiós!
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sábado, 2 de octubre de 2010

Grettel


Me deshago como al paso... cada paso, un paso más...

Las gotas de la música, las notas de mi sudor, frías sobre mi espalda, resbalando como articulan los dedos una tecla del piano tras otra va.

Se siente el miedo, mi miedo y su desesperación por encontrar quien produjo sonido tal que daba esperanzas a su víctima, de salvación.

-¡La sirvienta está en la casa!- Lo oí decir.

(Grettel tiene su aroma que hinunda con particularidad. Grettel que se perfuma, sirviente divina, sirvienta diurna muy para su pesar...)

-¡Grettel!- quiebra la voz la armonía de la canción.- ¡Grettel! te puedo oler.

Tiemblo y mi mandíbula castañeando casi puedo escuchar.

-¡Grettel! Te huelo. ¡Grettel! Te he oido pestañear.

(Respiran acompasados y caminan uno tras de otro casi al segundo de ser para el opuesto difícilmente divisado, tras una cortina, un mueble o una puerta; al juego del escondite movible...)

-¡Grettel! Mi copa con tu sangre has de llenar.

Lo leo con las palabras, como en un juego de ajedrez, el llenarme de terror con ellas, solo describe su posición y hago mi siguiente movimiento...

Silencio, más silencio, silencio mayor y embriagante.

-¿Es este un ser tan transtornado?- pienso -No se escucha ni a la gente por la calle al pasar.

-Grettel, te he escuchado ese pensamiento.

-¡Dios!- pienso.

-Dios no ha venido a mi celebración.

Despacio... silencio... un paso... el aire se está congelando, es pesado... despacio... silencio y vuelvo al salón principal.

La sangre alfombra el piso y con cuidado vuelvo a mi escondite inicial...

-Grettel- me dice el joven, suave, soplándome al oído -Grettel... te encontré.
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