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viernes, 16 de julio de 2010

Princesita fantasmal

La princesita se sienta bonita a la mesa solita, la sopa de nuevo está fría, la nena se siente muy triste y hasta el plato sus lágrimas van a parar.
La muñequita de papi y mami muestra opulencia, con armas de oro acuñadas y de piedras preciosas decoradas se piensa suicidar.
La solitaria sombra de mejillas de porcelana camina vacilante por los oscuros y largos pasillos de su hábitat, se desenvuelve paso a pasito que agradece las formas que en la oscuridad le causan miedo, porque al estar ahí al menos, se siente en compañía de aquello que rondando está.
La oscuridad le recita poemas de antaño, le habla de seres anti-diluvianos que en su forzado estado ermitaño, feroces fauces sangrientas parecen rosas en sus manos, las toca dulcemente, se ve seducida por su olor.
Arrastra las palabras, toca las sílabas con las yemas de sus dedos, escupe una informe bola de salados sentimientos con sazón de lágrima al punto, bebe sin prisas un dulce licor, aspira despacio la inverosímil muerte blanca que antes que llegue te hace divagar… suspira… y maldice.
Esas dulces bailarina, gráciles y livianas pueden también tener hiel en el corazón que se saben un repertorio de duras y malas palabras que mejor que a sus endebles progenitores, a nadie podrían representar.
La princesa toca la lluvia y la detiene, antes de mojar su cabello fragante, se lacera de dolor, de muerte, teje su punto de cruz de lápida… y reza una vez más a su salvador, porque aún le mella la falta de amor de 'ella' y la respuesta que mantiene alejada a su blanca madre de marfil sin poderle decir el amor completo que hace años le profesó. Se duerme.
Y una noche la encuentran plácida, serena –quietecita muñequita –con los ojos hundidos de sopor eterno sobre la tumba de 'Allan Poe', descansa cual creatura celestial macabra. –¡Tiene vida! –recita su papá, se engaña, se muerde los labios que nunca su frente van a volver a besar y llora la pérdida del fantasma que a la mesa se sentaba de 9:30 a 10 de la mañana y cada tarde sin otro particular.
Se despiden los dos del títere de la infancia y al comedor se sientan tomados de la mano lado a lado en el sitio vacío que contenía esa esencia fantasmal.

1 comentario:

Kuro Tsuki dijo...

Lastima que no hay sonido, pues de haberlo honestamente me levantaria en este momento y te regalaria toda una corriente de aplausos para ti solita.
No se como concideres mi opinion, pero has mejorado muchisimo tus relatos.
Siguele echando ganas.