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sábado, 19 de junio de 2010

Despecho

Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo),
es por la fatiga de la loca risa
que en todos mis nervios su sopor desliza.
Ah, que estoy cansada! Déjame que duerma,
pues como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos.
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reírme tanto…
Juana de Ibarbourou

2 comentarios:

Kuro Tsuki dijo...

Éste poema también me gusta mucho. Una mascara, una hermosa mascara construida con la inspiración del duelo.
Recuerdo cuando la maestra que tuve en tercer año de la secundaría lo recitó en clase. Esa maestra era la onda en poesia.

Muñeca Rota dijo...

Y el consuelo que buscas al descansar de ese "llanto", decir que solo tienes lágrimas por reirte y dejar el espíritu ajeno calmo. (Sniiiiiiiiiiiiif!!!)