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viernes, 23 de abril de 2010

Fantasma

Le vi. La noche en sepia, sus ojos ya casi acabados, sus labios con casi imperceptible voz pronunciaron un "buenas noches", con la cabeza agachada y un manto verde se sentó junto a mí.

Ella, que pertenecía al tiempo que se le había escurrido arrastrandose por la piel, que camicases momentos le tiñeron de blanco el cabello, serena e introvertida mantuvo sus manos en ademán de espera sobre sus rodillas cubiertas por una grisacea y vieja falda hasta el tobillo.
Pensé nuevamente en aquello una vez escrito, en la forma en que México se desvanecía entre sus propias manos asesinas, la manera en que uno podía acabar con otro, el cómo se laceraba una simbólica mujer sonriendo al procurar su propia muerte; pensando en esto me llegó como una bofetada la realidad de las otras almas, las que parecen fantasmas, las que caminan casi inhumanas de tanto tratar de no sentir el sufrimiento que ha condenado sus vidas, pensé también en su recorrido, intenté imaginar qué la hubiera separado de las grandes figuras de abolengo exitosas que iluminan nuestras calles con su presencia y me dije que era una bella, silenciosa y subvalorada dama de historias conmovedoras, me di cuenta del viento que enerva producido por suspiros inagotables de decepciones infinitas.

-¿Si me deja ahí en el puente por favor?

El hombre que conducía tomó el dinero y lo aventó al frente de la cabina mientras decía "esto no sirve"

Con temor visible se dirigió a mí: "¿entonces no me va a bajar ahí?"

Una cascada de emociones, la tristeza irresistible que se cuela por los párpados se hizo mi dueña, pudo haberme doblado las piernas.

-Yo creo que si -dije.

La silente imagen pudo poner pie en pavimento en el lugar que necesitaba pero su mirada quedaría grabada en mí, quien fuera tan alejada y cercana por la postura de nuestra realidad, una de miles que temen, una de miles que tienen solo aquello que a todos los demás "no nos sirve".

Lenta como auguraba ser, mientras nos alejabamos la vi subir el puente, solitaria.

Mientras escribía esto evidentemente la recordaba y ahora al fin en mi habitación las lágrimas amplias comenzaron a salir por aquella bella y acabada dama que se sentó una noche junto a mí.

(Si, espero haberles sacado al menos un suspiro, porque a mí en verdad me ha hecho sentirme muy muy triste, así que a ver qué tal)
Saludos.

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