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viernes, 16 de abril de 2010

Atea

No soy atea, soy libre de adoración ufana pero farsante a ídolos inmutables de cerámica e impresiones en couché plastificado con oraciones al reverso, establecidas y reglamentadas anteriormente para no poner el corazón en lo dicho a un Dios que no me ve, no me escucha y que nunca ha podido sentir más allá que el dolor de la madera rompiéndose para la creación de imágenes religiosas en las que las personas puedan depositar una fé tan débil para necesitarlas y tener que verlas a falta de la creencia de su auténtica existencia divina.

Creo en Dios, pero el mío no es barro, es uno como el aire en los pulmones, que no se ve pero se siente en el corazón.

Soy mujer de fé enérgica, vehemente y bastante bien cimentada, nunca pongo a disposición de las personas mis creencias ni trato de generar polémica basando mis actos totalmente en la religión, porque lejana al ateísmo, no pongo en manos de nadie a mi Dios, lo mío con él es íntimo y nadie puede lastimarlo, por eso nunca hablo de honrarlo mientras hago día con día, trato de hacerlo e individualmente lo alabo, pero no lo declamo para obtener la admiración o la lastima de los demás, lo dicho, lo mío con él nadie lo puede tocar.

1 comentario:

JANIS dijo...

La fe es la que nos despierta cada día... la que mueve no precisamente al mundo, sino a nuestro mundo... cada uno de nosotros somo un pequeño dios, un pequeño ser que ama, que crea, que destruye... para amar a un dios, debemos de amarnos a nosotros...