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miércoles, 28 de abril de 2010

Migrante muñeco

-Me rompieron mi muñeco –quiso decir mi madre en realidad en vez de aquel "mi niño, tengo que ir a Chihuahua a ver a tu papá que está en el hospital", mientras terminaba de contar los billetes de los ahorros para los quince años de mi hermana, para poder ir y pagar las cuentas generadas por el cuidado de mi padre malherido.

Así es, le rompieron los dientes de una patada y tres costillas, poco faltó para que una de ellas pinchara un pulmón, debemos estar agradecidos, al menos sobrevivió, después de una golpiza que casi le deshace la cara, la entonación de la pregunta no sería ¿cómo sobrevivió? sino ¿cómo? ¿sobrevivió?


Las cosas eran bastante claras, mi padre era un afortunado, a sus compañeros, compadres de aquí del pueblo les ha ido peor, a uno lo agarró la chota del otro lado, no han sabido nada de él, otro se les peló, pero con nada de dinero, por aquellos lugares y andando en estos tiempos, tampoco es nada seguro y por cierto, tampoco han sabido de él, tal vez no ha podido comunicarse, es de las mejores esperanzas que uno puede tener, un jovencito, por otro lado, el sobrino de Atuncio Mallares, el conserje de la escuela rural, todavía no ha podido llegar al pueblo su cuerpo entero, dicen que lamentablemente desde febrero, cuando andaban subiéndose al tren, se resbaló y nadie lo pudo sujetar, cayó a los rieles y en un par quedó el único cuerpo, de cualquier modo no todos se podían regresarse para traerlo a velar, mi padre fue uno de los que no se quiso quedar.


No podemos significar nada más que una mutilada población y una burla mórbida, no somos nadie, pero lejos de lo que dicen en cada funeral, nosotros, los que vivimos en las zonas rurales, vivimos en carne propia y sin mortaja aquella realidad. Seguimos sujetos a la migración, a la nueva madre patria, como dicen con ilusiones –que me maten a pescozones de gringos ojetes pero me les pueda pelar o que me mate mi bien amado gobierno sin esperanza y sin poderles ni siquiera reclamar.


¡Allá pues, que se mejore mi viejo!, me hace feliz que algún día aún le pueda abrazar, pero me parte el alma como me lo golpearon, imaginándolo a él tan fuerte y mi único ídolo, roto a pedacitos como cristal, pinche chota nacional maldita, y mi gobierno tan "eficaz" que me rompieron a mi héroe favorito porque les molesta tanto vernos avanzar.

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sábado, 24 de abril de 2010

A media luz

Como indirecta, está ahí presente,
pero no entra, la luna que aqueja,
agreste, me enerva.
Se funde en pupilas,
como a ellas, dilata fantasías,
ilumina ilusiones derruidas,
descalsifica la estructura de la realidad,
me lleva, me mueve...
me vuelve a enamorar. La luna.

La quiero así, brillando a lo lejos,
inalcanzable, en donde no vea los pecados
que en su memoria guarda,
en donde no alcance a visualizar
las cicatrices de miles de almas
rogándole al llorar
por un amor sin esperanzas.
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viernes, 23 de abril de 2010

Fantasma

Le vi. La noche en sepia, sus ojos ya casi acabados, sus labios con casi imperceptible voz pronunciaron un "buenas noches", con la cabeza agachada y un manto verde se sentó junto a mí.

Ella, que pertenecía al tiempo que se le había escurrido arrastrandose por la piel, que camicases momentos le tiñeron de blanco el cabello, serena e introvertida mantuvo sus manos en ademán de espera sobre sus rodillas cubiertas por una grisacea y vieja falda hasta el tobillo.
Pensé nuevamente en aquello una vez escrito, en la forma en que México se desvanecía entre sus propias manos asesinas, la manera en que uno podía acabar con otro, el cómo se laceraba una simbólica mujer sonriendo al procurar su propia muerte; pensando en esto me llegó como una bofetada la realidad de las otras almas, las que parecen fantasmas, las que caminan casi inhumanas de tanto tratar de no sentir el sufrimiento que ha condenado sus vidas, pensé también en su recorrido, intenté imaginar qué la hubiera separado de las grandes figuras de abolengo exitosas que iluminan nuestras calles con su presencia y me dije que era una bella, silenciosa y subvalorada dama de historias conmovedoras, me di cuenta del viento que enerva producido por suspiros inagotables de decepciones infinitas.

-¿Si me deja ahí en el puente por favor?

El hombre que conducía tomó el dinero y lo aventó al frente de la cabina mientras decía "esto no sirve"

Con temor visible se dirigió a mí: "¿entonces no me va a bajar ahí?"

Una cascada de emociones, la tristeza irresistible que se cuela por los párpados se hizo mi dueña, pudo haberme doblado las piernas.

-Yo creo que si -dije.

La silente imagen pudo poner pie en pavimento en el lugar que necesitaba pero su mirada quedaría grabada en mí, quien fuera tan alejada y cercana por la postura de nuestra realidad, una de miles que temen, una de miles que tienen solo aquello que a todos los demás "no nos sirve".

Lenta como auguraba ser, mientras nos alejabamos la vi subir el puente, solitaria.

Mientras escribía esto evidentemente la recordaba y ahora al fin en mi habitación las lágrimas amplias comenzaron a salir por aquella bella y acabada dama que se sentó una noche junto a mí.

(Si, espero haberles sacado al menos un suspiro, porque a mí en verdad me ha hecho sentirme muy muy triste, así que a ver qué tal)
Saludos.
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martes, 20 de abril de 2010

En sueños te volviste a ir

Me quemaba las pestañas, me mordía las cenizas, no daba al clavo y continuaba pensando en ti.

Me dijeron que te delineara como si estuvieras en verdad mezclada en estas palabras, como si escucharas mi voz, tenía que pensarte presente y halagarte, continuarte en donde no te conociera y completarte en mi imaginación.

Eras dorada y rizada, altiva y alejada de mi, fugitiva, endulzada de sobremanera y desquiciadamente frustrante.

Me cansé de seguir las sombras en medio de la oscuridad, solo escuchaba los rumores de tu poesía y me enamoraba nuevamente para caer infinita en la cuenta de la lejanía, la falta de un rostro para abofetear y exigir reconocimiento por mi fidelidad.

Y ahora hablabas del Sol y lo ennoblecías, ahora de la Luna y como de tu palmo la describías, cantabas alabanzas a la vida que yo tan alejada creía que percibía, tu vida, de color chocolate, de sabor caramelo, de aire soberbio en tu nariz.

Asediada de luz directa en los párpados, que se colaba por los huecos y las arrugas en la ropa y en la piel, me desperté de tu media sonrisa en la que discurría entre sueño y sueño y realidad, vagué como la bailarina en la cuerda floja, amarrándome a la inconsciencia sobre la almohada y el entorno que con uñas afiladas me arrancaba a su presencia y te volviste a ir como siempre… poetiza.

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domingo, 18 de abril de 2010

Disfraz de escritor

Ya se me estaba olvidando lo bien que viene un -blog- espacio público para los -vanidosos- escritores...
Con un letrero etéreo entre los cinco por doce centímetros de frente que me recuerda que nadie se quita el vestido diario para escribir, disculpo la que habla de su sexo, el que habla de ella y el que relata su día nublado y su primavera...
Después observé los míos y traté de sacarles las pajas, los hilos entretejidos de lo que conforma mi historia, cuando hablo de ellas y ellos y no dejo de ponerme a su espalda, como un cuadro de un matrimonio que al fondo retrata un espejo de su retaguardia en donde al centro puede verse un hombre más con un óleo, un pincel y una redondeada tabla -quien tomara una fotografía de su reflejo sosteniendo la cámara-...
Si, pude ver solo el reflejo que me precisaba la existencia de alguien más en un espacio que parecía vacío, que solo era oscuro y que sin embargo reflejaba la luz de la luna...
Me vi y miré cada una de las otras fachadas, vi grandes ojos de color esmeralda, sedosos y largos cabellos, redondeados cortes de cara, narices afiladas y sonrisas amplias, dientes brillantes, lenguas ácidas...
Les vi a todos jugando con su disfraz de escritor mezclando en la cacerola de cibernautas las palabras de su creación.
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viernes, 16 de abril de 2010

Atea

No soy atea, soy libre de adoración ufana pero farsante a ídolos inmutables de cerámica e impresiones en couché plastificado con oraciones al reverso, establecidas y reglamentadas anteriormente para no poner el corazón en lo dicho a un Dios que no me ve, no me escucha y que nunca ha podido sentir más allá que el dolor de la madera rompiéndose para la creación de imágenes religiosas en las que las personas puedan depositar una fé tan débil para necesitarlas y tener que verlas a falta de la creencia de su auténtica existencia divina.

Creo en Dios, pero el mío no es barro, es uno como el aire en los pulmones, que no se ve pero se siente en el corazón.

Soy mujer de fé enérgica, vehemente y bastante bien cimentada, nunca pongo a disposición de las personas mis creencias ni trato de generar polémica basando mis actos totalmente en la religión, porque lejana al ateísmo, no pongo en manos de nadie a mi Dios, lo mío con él es íntimo y nadie puede lastimarlo, por eso nunca hablo de honrarlo mientras hago día con día, trato de hacerlo e individualmente lo alabo, pero no lo declamo para obtener la admiración o la lastima de los demás, lo dicho, lo mío con él nadie lo puede tocar.
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