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domingo, 7 de marzo de 2010

Carta de una Ex-"artista"

Dijeron los ancianos que estudiaras mucho, los pobres viejos -debes esforzarte para ser alguien- y ¿quiénes son ellos? no son nadie.
Cosa hecha o dicha, solo son sombras y para no sentirse tan mal pueden ver, observar, aprender, clasificar y sus nuevas versiones, los nuevos artístas ahora también pueden etiquetar.
Los nuevos artistas crecieron bajo el manto de los pobres ancianos, los sabios, los que se desclasaban por medio del conocimiento que es tan relativo, pero con sentido de pertenencia, lograban adelantos y dejaban de sentirse menos por no tener el frío dinero.
Ellos, ricos o míseros, se unían en un solo nivel "Aprender", pero son su herederos los que se vuelven a corromper con ese pervertido y vanal sentido del arte.
¡No mires a un jodido pintor de frente! ¡no te atrevas a hablarle de tu a aquel escritor! son semidioses encarnados y vueltos a nuestro pueblo en bendición.
¡Estúpidos engreidos! Todo aquello que les fue otorgado no los logra sobrevivir a menos que sean todos unos genios, se separan de ti con sus rebuscadas frases, ¿para qué? hasta una jodido obrero hace más que ellos.
¿Y bien? Son pensadores mal vivientes, bebedores, fumadores o drogadictos, tristes y sin sentido, han venido a este mundo a ser incomprendidos, a sentir plenamente para poder echarte en cara que tu no puedes sentir así.
Son los nuevos burgueses y peor que ellos te pueden destrozar, ¿de qué ha servido la poesía si no para unir? ¿para qué sirve tanta palabrería y tantas obras de arte si no hay quién las pueda admirar?
Siempre he sabido que los conocedores se regodean de sus logros en medio de la multitud, ¿y qué sería de ellos sin nadie con quien se puedan comparar?
El arte para los imbéciles se sigue vendiendo caro, la belleza de los comerciantes que se han vestido de artístas, ingeniosos muralistas, delicadas bailarinas, escritores de facultad, sin darse cuenta que la maestría se tatúa en la piel de las personas, en el rocío de las rosas, en el abrir de cada par de ojos, en el corazón del que desea sentir.
Ya pensándolo profundamente, yo no quiero ser ninguna artista, ¿para qué mierda ser del arte una profesional? Paso, les dejo a los míseros egoístas su don divino para mostrar y que me dejen a mi amando a la vida, sintiéndola tanto y queriendo a todos los que el planeta vinieron a habitar.

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