Twitter

Búsqueda

viernes, 26 de febrero de 2010

Glotoncito Manuel y su bella hermana Marianela

Le dije que la poesía se hacía de cosas lindas y para mi comer era un placer.
-¡Glotoncito!- me gritó -¿cómo me contestas eso, muchacho? La poesía se escribe de movimientos gráciles, no de grotescos seres por exceso de alimentos deformados.

-Pero Marianela, la vida es bella, las cosas que Dios nos ha regalado han sido una bendición en nuestras manos, la comida no tiene por qué ser brutal, se degusta y se saborea, poco a poquito sabrosa al paladar.

-¡Que no, muchachito!, ¡la comida sirve para cubrir una necesidad, no para declamar!

-No la estoy declamando, la quiero masticar despacio, es todo un arte Marianela, te lo prometo.

Pan de dulce con leche tibia, sopa de elote y limonada, café bien caliente y ¿por qué no? un poco de caramelo para dar sabor, todo un mérito a los caídos en la batalla contra la amargura.

-A ver glotoncito, ¿de qué crees que te va a servir comer así?

-No Mariquita, que no me sirve de nada, pero nunca vi salvar al Africa a un cuadro de Dalí.

-Pues si, mi querido hermano, yo tampoco nunca lo he visto, pero tampoco eran armas contra las sienes de su creador.

-Preguntale a Da Vinci, Marianela, él si que multiples armas confeccionó.

Marianela no entendía, mi hermana, bellísima bailarina esbelta y altiva es toda una artísta que se apasiona por la vida pero de alimentos solo un poquitín para poder su perfección elevar.

-¡Mira nada más que cachetitos, Manuel, casi una torta de ellos me puedo preparar!

-Marianela, prueba que rica piña, esta fruta del olimpo se les cayó.

-¡Ay, Dios mío, que chiquillo tan comelón!

No, Mariquilla no sabía cuán bien alimentarme así me hacía, no comía en exceso, engullía con armonía a mi futura elevada y robusta complexión.

Ahora bien que me dedico a romper paradigmas, el hombre más fuerte del mundo no es ni tanto escultural, pero dentro de sus compañeros, el más raudo, veloz, fuerte e inteligente, mientras que mi hermanita, lo dicho así por su estatura y delgadez, se escondé tras marcas y marcas de maquillaje, tras un sombrero y bajando siempre la mirada, sus ojeras hacen a todo mundo desvariar.

-¡Ay Marianela! hermana mía, que te alimentaras en tu niñez sanamente era natural, mira nada más, muñequita, lo que la dieta te vino a provocar a tan temprana edad.

Mi hermana sigue aún practicando ballet y en el escenario alejada de las personas es altiva y tiene gran seguridad, pero a nadie mira a los ojos de cerca pues su esqueletico rostro teme mostrar.
Leer más...

martes, 23 de febrero de 2010

Ocho años junto a ti


Leer más...

jueves, 18 de febrero de 2010

Nefasta original

Ya sabías mi valor, ya llevabas tiempo midiéndome y sopesando la posibilidad de derrotarme, cuanto más ahínco plasmabas en tu muy saboreada tarea venenosa, más poder me estabas brindando.
Junto a ti aprendí que soy una mujer completa... y que me tienes miedo, que por tenerme tan cerca has podido mirarme tal cual soy y has sabido el increíble poder de esta imaginación.
Solía pensar que me mirabas furtivamente por el desprecio que sentías hacia todo lo que mi vida implicaba, que gracioso ha resultado ver que yo misma fui por mucho tiempo tu meta, que con el glamour y experiencia que parecías tener, aún no completabas esa parte auténtica que emanaba de cada una de mis sonrisas, porque niña, las mías eran espontáneas y llanas, nunca pensé en obsequiártelas, eran compartidas emociones.
Mucho me temo que te he descubierto, que como cáscara de alguna fruta amarga he sabido descortarte y no puedo asegurar que ha sido grato lo que encontré, tampoco puedo decir que sienta lástima por ti, después de tanto tiempo haciendote ver como una gran mujer, con el poder de irrumpir los sueños de los demás y discutir si valía la pena pensarlos, no me quedan ganas de perdonar.
Al final las cosas que has dicho atinadamente ya han tenido su oportunidad, pero la sinceridad de mi personalidad no ha dejado cabos sueltos, te puse contra la pared y espero que te este doliendo verme crecer.
Leer más...

domingo, 14 de febrero de 2010

Diluida. (No para cualquiera. Solo para locos)

Cuando descansaba sobre la nada en la que me encontraba, no podía sentir el encaje que bordeaba mi almohada, pero lo podía ver, y veía su rostro grisáceo, con arrugas tan marcadas como las hostiles tardes que pasamos discutiendo, las lágrimas que con esfuerzos empujaba o retenía, sus manos sosteniendo una flor ausente que me había regalado tiempo atrás.

¿Era ella quien lloraba por la falta de mi consiente? O simplemente no sufría y se derramaba angustia de saberse sin la contraparte, como aquel héroe que perpetúa la lucha contra el dragón porque sin él no encontraría la razón de su propia existencia, ¿y cómo saberlo si ya ni siquiera podía hablarle?

No podía asegurar que me partiera el alma verla así, el lúgubre rostro enmarcado por el oscuro velo que nunca en su vida anterior hubiera imaginado usar, solitaria y envejecida pero feliz, libre, ensombrecida, destrozada o totalmente contrariada, solo nos mirábamos –aunque ella no sabía que yo lo hacía también a pesar de la piel de mis párpados- tratando de deshilar la madeja de sentimientos antiguamente confeccionados para vestirnos de mentiras o verdades a medias desde la primera vez que juramos querernos.

Porque los jóvenes no perciben la profundidad de las anemias espirituales que te atacan en la vejez, no son capaces más que de admirar aquel "bello ser" que tienen frente así, de enaltecer esa superficial figura y enamorarse perdidamente.

¿Qué haría yo si volviera el tiempo atrás? ¿Cambiaría mis elecciones? ¿Trataría otra vida con una persona distinta? ¿Iría tras mi sueño inalcanzado a convertirme en la artista que siempre soñé? ¿Llenaría mi existencia de premios y renombres sin las caricias de un ser "amado"?

Sentirme como un oleaje extraño y espumoso de un país en otro mundo de una galaxia lejana, tan distinta a los demás y con la facilidad de tomar sus sentimientos y convertirlos en mi propia rima para que exista entre ellos y yo una afinidad infinita, aún con la totalidad de las empatías emanadas de mis sentidos por los valores con que mis progenitores construyeron los cimientos de mi personalidad, ni en el más detallado cuadro surrealista de Dalí encontré similitud a mi existir.

Que me llore ahora, ¿qué más da? ¿En verdad me va extrañar? ¿Es tal vez el momento en el que muero cuando me fusione con sus pensamientos para volvernos una en verdad? O Dios es tan poderoso y egoístamente perfecto que me dejará diluirme con el infinito en donde no la voy a volver a encontrar ni siquiera a través de un velo tormento o un opaco cristal.

Las mujeres que mueren felices, las que sus lápidas suelen engañar, querida y amada que es enaltecida tras su muerte por las parias de sus hijos malagradecidos, si bien por cortesía y reglas de etiqueta ni a sí mismos ni la tierra en la que duerme la que fue su madre pueden escupir y desdeñar; esas no tienen un estado supremo, no vinieron para marcar con su ejemplo, son golems de historias que se repiten una y otra vez cada cierto tiempo para mantener el hilo conductor de esta vida sin sentido. Mujeres caladas y distanciadas de sí por el imperfecto amor que suelen otorgar, que creen otorgar. Las masas reproductoras de cientos de años de imperfección dotadas de este poder por un gran señor misericordioso y aún no perfecto por dejarnos llegar hasta este punto en tal estado, del que ni siquiera él mismo puede hacer mella para la mejora en las futuras generaciones de muertos.

Y yo, distinta a estas y a muchos otros me pregunto sin hipocresía ¿qué vine a hacer a este mundo? Además de mis angustias y fatigas por un adelanto cultural, nada más efímero que conocimiento pude siquiera querer dejar. Al final de esta lluviosa tarde tras oír el golpeteo furioso de las gotas contra el suelo que me rebasa por encima de mi tapa mortuoria, diluida y mi mujer entre sollozos de alquitrán, agradecida.

Leer más...

viernes, 12 de febrero de 2010

Poetizas

Absorta... perpleja, sin ánimos de delimitar con extenuantes sinónimos pero... embelesada.
Las mujeres que mantienen mariposas, telarañas y peces en la mente, que se conectan y charlan con ramificaciones cerebrales, hechas de aquella sustancia que las bautizaba antes de nacer.
Las poetizas sobran y aún así queremos más, porque de ellas deberíamos partirnos una cada quien para acompañar nuestras noches eufóricas de alegría y las bohemias tristísimas.
Al fondo escuchas sonar las notas musicales del canto templado de una bellísima italiana que pone tus pestañas en asombrosa rima con métrica, mientras que a tu lado una tierna chilena peina tu cabello con uñas de cuadros surrealistas, masajeando tu cuero cabelludo y provocandote pensar... suspirar.
Estas dulcísimas bailarinas, que apenas tocan los rastros aún existentes de un arco invisible en tu cabeza denominado inversomil, aureola, te clavan un pensamiento fijo de una idea abstracta que te hace soñar y te invitan a mejorar los propios.
Si tu eres poeta no puedes dejar de sorprenderte con sus astucias iluminadas de locura.
Esas mujeres completas llenas de poesía, atrincheradas para luchar contra la opresión neuronal colman el mundo con las sublimes palabras de los que nuestros ojos como los suyos no pueden mirar.
Una como ellas cada uno debería buscar.
Leer más...

martes, 9 de febrero de 2010

Étoile: Muñequita Quebradiza

En mi colección de muñequitas ya antes presentadas tengo a las de mirada confundida que me miran y no quieren ver, hay otras orgullosas que se mantienen altivas e inalcanzables para cualquier "mortal", está también la más importante de ellas, aquella que constantemente suelo mimar.

Pero dentro de todo, aquellas rotas, demacradas o relucientes, de castaños y rizados cabellos tienen bien entendida su posición y su valor, todas han sabido cuanto las quiero y todas parecen corresponder en la misma forma, pero una nueva, esa que brillaba como una estrella, la última que alguien cercano me ragaló, parecía a simple vista tan supravalorada por ella misma que difícilmente me acercaba a conocerla un poco más.

Tuvimos uno o dos juegos de ajedrez y comenzamos a conocernos mejor, aunque tal mademoiselle Étoile aún a sabiendas de su valía no parecía querer presumir, al menos no apreciaba el mirar hacia abajo a los seres por los que se acostumbraba a rodear, a pesar de todo siempre había solamente visualizado su rostro unicamente una vez admirado, pues tras un electrónico antifaz a veces sus lágrimas podía imaginar.

Y bien que entrando en clichés las muñecas, estrellas, lunas, majestuosas aves o personitas sin complejidad siempre que sean de cristal suelen atraer más la atención, no eran sus ojos tiernos sino sus sabias palabras las que nos unían cada vez más en franca amistad. Provocó tal vez un ligero malestar en mi más consentido Azahar, nada que una sincera mirada pudiera calmar.

Tal que supe de señorita Étoile todas sus aventuras a través del acuoso cristal, conocí las emociones que en su vida cada día en sus brazos sostenía y aún cuando enojada a trozos las estiraba para deshacerse y escocer las heridas que a veces el amor le provocó.

El juego de ajedrez se deslizó estruendoso cada vez que las lágrimas por sus mejillas empezaban a desbordar -que la quería y que se le iba, que en su pecho una honda herida, que en un enorme agujero negro su corazón iba a implotar- por otra flor un poco envenenada y retorcida, sin saber muy bien lo que quería pronto su ilusión desbordó para lograr decir que una muñeca de cristal genuina, un trozo de estrella ella había alcanzado para sin más dejarlo escapar.
La muñequita de cristal, mademoiselle Étoile quebradiza, en mil partes su corazón rompió solo para después de todo a la flor tardía un retazo de sí misma obsequiar.
Leer más...

Despabílate Amor de Mario Benedetti

Les dejo el videín en stop motion que hicimos unas compañeras y yo para comunicación comercial como publicidad social. Inspirado en el poema de "Despabílate Amor" de Benedetti, con fondo musical de "Canon" de la Orquesta Sinfónica de Londres y Philip Gibson.


Leer más...

domingo, 7 de febrero de 2010

El inocente juego de los niños asesinos. Parte II

El 'Llentitos'

Solo por el caso de aquellos que no conocen la historia del 'Llentitos', aquí se las dejo.

Es un cuento popular que me contaron en el pueblo de mi abuelita, Piaxtla, cerca de Mazatlán, Sinalóa, espero que les guste.

Era un hombre que, borracho, montaba su burrito una noche al salir del bar del pueblo en dirección a su casa, sin embargo tenía que pasar por un gran sembradío antes de llegar a ella, así que a paso lento pero constante atravesaba el campo hasta que oyó el llanto de un pequeñin, probablemente de a penas un par de meses, preocupado por el niño, se bajó de su burrito y empezó a buscarlo entre el plantío, después de un par de minutos encontró una sabanita tirada en el piso a lo lejos que se movía, se acercó y pudo ver claramente que así como lo suponía, se trataba de un lindo y muy pequeño bebé, lo levantó entre sus brazos y con ternura le dijo:

-¡Mira nada más, qué hermoso bebesito!, ¿qué madre desnaturalizada te dejó aquí?, ¡pobrecito, pero si estás tan chiquitito!

-Si, pero ya tengo llentitos (dientitos)-fue la respuesta que en un tonito cantado le dio el bebé de un par de meses al hombre mientras mostraba juguetón sus afilados dientes en una mueca que parecía una sonrisa.

Inmediatamente el hombre dejó caer al niño en donde estaba y volvió corriendo a su burrito, se subió y trotó lo más rápido que pudo de vuelta a su casa. Cuando llegó su esposa se le quedó mirando interrogativa al verlo completamente pálido y con cara de espantado.

Aquel hombre nunca volvió a tomar de la manera en que lo había hecho esa noche, ni salió tan tarde del bar como el día en que se encontró al extraño bebé.

Fin.
Leer más...

sábado, 6 de febrero de 2010

Oración

Esta noche hablé con Dios y sus secuases, y una vez más he sido expulsada de su futuro paraiso.

Nunca tan descubierta e intimidada como con la mirada de tan pura alma, uno a uno mis más fieros alfiles fueron derribados por su mágicos ases, y al no movernos en un mismo tablero, al par que desmentía sus argumentos en predicación, le daba al mismo tiempo con el martillo más grande una fuerte bofetada a la fe de mi corazón.

¿Y cómo podría decirle a Él que la razón por la cual yo decidía creer siempre había sido mi 'ella'?

Fuera de cuentas menores, me reprimen las latentes creencias de que Dios me ha de castigar, y alimento mi alma con la esperanza de que siendo buena chica aún me podría considerar, sin entender por qué tan bellos seres a si mísmos Él podía negar.

Después volví a descansar en sus brazos y tan cercana a su respiración volví a glorificar su nombre:

--¡Dios, que hermosa mujer me has dejado conocer!

Aún después de agradecerle por tan maravillosos regalos: mis piernas, mis manos, mis labios, mi corazón. --¡Dios, eres un sabio, único, gran señor!, no quise herirte padre mío, solo quería hacer aquello que vine a hacer, amar a mis semejantes, amarla a ella en especial, a mi pareja, mi alma gemela, mi compartido amor.

Nunca me enseñaron bien a orarte, y ahora que he decido hablarte y sincerarme, aunque me conozcas mejor que yo, quiero decirte que esto no lo hago para negarte, y que aunque antes pensaba en tu paraiso prometido, no puedo menos que volver a darte las gracias porque el mío en los ojos de ella lo conocí.
Leer más...