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jueves, 30 de diciembre de 2010

Soy el agua

-Soy como el agua- me dijo Ariana.
En unos instantes quedó convertida en una sombra sin pasado ni presente. Y yo la extranaba ya tan pronto como ella habia simulado olvidarme.

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martes, 28 de diciembre de 2010

Nunca y Siempre

Nunca era una mujer prudente, tenía la mejor de las respuestas, acostumbraba a pensar profundamente para finalmente negarse a todo. Así, a lo largo de su vida evitó contagiarse de VIH, de quedar embarazada, de encontrarse con el corazón roto y de ser rechazada en cualquier entrevista de trabajo.

Por otro lado, Siempre era más arriesgado, le gustaba innovar y llevar la delantera en la mayoría de las situaciones, el miedo le escocía el vientre pero era como ponerle dinamita en la planta de los pies. Tomaba la vida como venía y a veces le daba cierto tipo de girones que lo dejaban fuera de sí por unos momentos, de los que le costaba mucho reponerse, pero no aprendía, volvía nuevamente a embarcarse en cuestiones a veces escalofriantes.

Nunca y Siempre jugaban a las paradojas, se amaban profundamente uno al otro y vivieron lo que tenían que vivir en compañía mutua.

Admiraban lo que el otro representaba y odiaban los alardes que las personas podían hacer de cada uno.

"Yo siempre soy honesta" decía una señora, y Siempre rezongaba.

"Yo nunca trataré mal a mi prójimo" decía un sujeto, y Nunca no le creía.

Así y todo, llegó el momento de la muerte de Siempre, tomó de la mano a su pareja dispareja y la llevó a ver el mar en un ocaso preciosamente anaranjado en donde se perdían las líneas divisorias del océano y el cielo.

-Nunca, corazón, me tengo que ir, pero quiero dejarte este recuerdo por siempre.

Nunca lo miraba atenta. No contestó.

-Nunca, dime ¿lo olvidarás?- preguntó Siempre.

-Nunca- contestó ella con amargura.

Entre débiles carcajadas dijo Siempre: -Tú has dicho siempre "Nunca digas nunca"

-Entonces no habrías de decirme que nunca lo diga, eso es doble negación... -sonrió Nunca.

-Mejor recuérdalo siempre.

-Mi vida, lo tendré presente siempre siempre...

Y Siempre cerró los ojos en los brazos de Nunca que lo amó más que siempre aunque no lo volviera a ver nunca.
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sábado, 25 de diciembre de 2010

David y Goliat

Mi mamá me cortó el teléfono...
como si no hubiera mensajes de texto.
Mi mamá me quitó el celular...
como si no tuviera el internet a disposición.
Mi mamá desconectó la red...
como si no pudiera ponerme los audífonos del reproductor.
Mi mamá me arrebató el I-pod...
¡que buen momento para leer!
Mi mamá me rompió mi libro (malvada)...
tengo a la mano mi libreta favorita
Mi mamá: me quitó la libreta, me tiró las tintas, apagó la luz, me encerró solita, y yo la vi de mi habitación salir, no sin antes sonreirle un poco, con un brillo juguetón en los ojos, le queda claro que habría que partirme el coco para evitar que me ponga a imaginar, y en la quietud de la noche, como el incomprendido, creativo, cautivo pero incontenible Sade, saberme rebelde libre al viento... ya me siento mejor.

(Se marcha triste ante la derrota, hasta un cuento me inspiró a escribir)
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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Indagación de un Sueño

Empieza con un punto que inicia una trayectoria, es el corte del grafito sobre el papel, en el que dibujé tu silueta; en cuanto lo abro y tengo la figura, siento el olor a humo de cigarro característico.

Tiene el contorno de tu rostro, el brillo de tus ojos, la luz de tu sonrisa, la magia de tu piel.

Mientras esté en "alfa" lo contengo, en cuanto se hace "gamma" rompo a llorar. Solitaria, la conciencia, abandonada hasta de mi presencia se entrega completa al llanto. Me despierto con el almohadón mojado. Frente al espejo: ¡Como se nota que he llorado! Ni un minuto durante el sueño pude descansar, los ojos me arden y están inflamados.

Afuera se oye la lluvia contra el cristal, pero las notas del piano que acompañaban a mi sueño lúcido, no las puedo detener... me siguen tras el desconsuelo momentáneo de saberme de nuevo sola en mi habitación.

Continuaba soñando, pensando que me había despertado a la incontenible realidad. Me encontraba en uno de esos sueños de proyección raros, en los que las variables no las presento yo, me conformo con ser una de tus elecciones, pintando en la lejanía como intento surrealista, las bases de nuestra etérea relación.

¡Déjame decir tu nombre! dibujado, no alcanzo a leerlo bien y arden las hojas enteras en mis manos, se queman. Aunque sé que estoy soñando, no lo puedo controlar.

Este sueño que tanto duele parece pesadilla. Siempre me ha tocado buscar y correr tras quien a mis sueños les quita el sueño y no poderla alcanzar.

Plenamente en "beta", conmigo mísma me reconcilio por dejarte ir mientras te sueño.

¿Qué importa si hoy te lo digo? ¿Qué importa si hoy si te encuentro y te explico que esta mañana te volví a soñar?

Lo pronuncio despacio y sin trabas, al hilo. Abriendo lo soñado, te lo platico y paulatina pero lastimeramente me doy cuenta que, ante una insensible y fría pantalla impersonal, en vez del sueño he diseccionado mi corazón.

Es el tributo que me exige cada día el haberte dejado escapar.

No tengo ganas de despertarme y ser la chica con la sonrisa que todos acostumbran a ver, hoy no, no quiero hablarle al tiempo pidiendo un poco de compasión.

Hoy solo quiero ser y olvidarme de lo que no soy.

Hoy quiero descansar. Solo un poco de paz.

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domingo, 19 de diciembre de 2010

A la Escritora III: ¡Métrica!

Cuando leo tus devanes, visualizo mis escritos:

¡Mé-tri-ca! Sin luz
¡Mé-tri-ca! Sin fondo.
¡Mé-tri-ca! Que surge solitaria como del arroyo el hilo.

Como el poeta que se queda pensando si su poema está vacío y se da cuenta que la gente carga siempre en el bolsillo una varita para medirlo y un par de cuchillas unidas para juzgar: la métrica.

La métrica de la que no eres dueña ni víctima, la que no te mide los sueños en los que vas a volar.

-¡Olvidaba decirlo!- dice "gentilmente" la maestra en turno al notar tu sugestiva presencia. -No se sueña en este mundo, si no tienes las alas medidas para planear.- Y como quieres y como puede, los trozos que ya tenías, te los ha de cortar más.

-¡Yo! ¡yo! ¡yo le explico, maestra!-digo ante su obstinada impresión -Ella hace una oración por gloria, hace una frase por fe, del cielo que nos cubre, cúpula majestuosa, al mar intrincado, horizonte profundo, macabro y amado. Que hace de su vida arte y no semeja autores pulcros con cuellos altos.

¡Mé-tri-ca! Castigada frente al pizarrón.

-¡Señorita!- me dice la dragón rugiente -¡vaya usted a burlarse de sus papás!
-Pero maestra, la métrica de ella no mide las palabras sino los pensamientos.

¡Mé-tri-ca! Quinientas veces: rima en endecasílabos perfectos, tiene luz y tiene fondo. Y se acabó.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010

A la Escritora II

Apuesto a que haríamos una cartera entera de productos selectos, apuesto a que haríamos los mejores cuentos. Apuesto a que volveríamos a nacer, ahora bajo un dosel de oro, ahora de oro puro la cerradura y el dintel en la habitación de la maravillosa mujer que nos dio la vida, genios: no mas a la deriva, juntas volveríamos a nacer.
Yo escribiría -prosaica- diluvios. Tú armarías -vaporosa- un naufragio por vez.

Te pintaría detallados escenarios y dispondrías las estatuas de la protagonista en pié... doncellas perpetuas con los rostros tristes de las mías y el punzante comentario incisivo que dijo la más importante de las que conociste tú.

Y enlazaríamos siluetas agobiadas. Si hubieramos nacido juntas, Escritora: ¡haríamos magia en el papel!

(Dime que lees lo que te corresponde)
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martes, 14 de diciembre de 2010

El mejor acompañante

"El regalo de un libro, además de un obsequio,
es un delicado elogio"
Anónimo.

He amado cada libro que he leído, me han dejado siempre buenos recuerdos, es como llegar a un lugar desconocido que al final del día se convierte en tu hogar.

No tendría permiso para hablar de ellos, pero te remontas, cada vez que vuelves a ver un título, a los pasajes más importantes y el ambiente que en tu cabeza recreaste y, ni para qué decirlo, te vuelves a enamorar.

Los libros han sido los amantes y los autores sus padres, ninugno de los dos son posesivos celosos, te comparten entre tantos temas y textos para incrementar tu intelecto.

-¡Te quiero!- me decía, de Agatha Christie, "Diez Negritos" suplicante.

-¡Léeme a mí primero!- dijo, de Bram Stoker, "Dracula" finalmente.

Y "Diez Negritos" bajó los brazos un par de meses para darle paso a "Drácula", "El enigma de las sombras", "El Retrato de Dorian Gray" y "El Fantasma de Canterville". El primero me esperó paciente, hasta el día en que con gusto, abrí sus páginas y me hizo volar por otros lares.

Tengo en un pila los libros que a la espera permanecen, y aún así, cada vez que puedo comprar uno, me mira con sus páginas repletas, a veces con tíutulos de oro y a veces con escritura discreta, pero me piden -¡Llévame contigo, quiero convertirme en otro integrante familiar!

Me cantan sus proesas:

-¡Yo te traigo el misterio de lo desconocido!

-¡Yo en un paseo por Inglaterra te voy a llevar!

-¡Yo te traigo juntos a un héroe, un villano y un mendigo!

-¡Yo presento toda una teoría para reflexionar!

Me llaman, así me llaman desde los estantes.

Sin hacer menos a nadie, son los mejores acompañantes, siempre están para tí, siempre te dejan algo de ellos, sirven de apoyo si las miradas de otros quieres evadir, son inteligentes y amorosos para sacarte de una depresión, son el mejor amigo que tu mejor amigo te puede regalar.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

Esta vieja canción

Esta vieja canción que oí contigo
y que contigo di por olvidada,
surge del fondo de la madrugada,
como la voz doliente de un amigo.

(Yo sé que la mujer que va conmigo,
no puede adivinar en mi mirada
que esa canción, que no le dice nada,
le está diciendo lo que yo no digo)

Y, al escuchar de pronto esa tonada,
comprendo la amargura de un mendigo
ante una puerta que le fue cerreda.

Pero intento reír y lo consigo...
como si no me recordara nada,
esta vieja canción que oí contigo.

José Ángel Buesa
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domingo, 28 de noviembre de 2010

Existencialista subsistema surrealista

El otro día pensaba y tomando en cuenta la teoría del idealismo subjetivo caí en la cuenta de lo que era el mundo y lo que era yo en y para él.
¡Un pensamiento! Yo era un pensamiento y nada más, solo un sueño, era mi historia sin final, era justo la idea de que alguien más me había inventado.

Dispuse entonces encontrar a mi dueño -o dueña- para poder terminar de desvanecerme.

¡Pero vaya pensamiento! ¡Que idea más extraña!: Un pensamiento pensando. Así fué.

Encontré que, en realidad, yo te pensaba y estabas delimitada en el espacio que yo misma te había concendido y nada más. Manejando mi teoría de la que me desprendía como pensamiento de alguien que de mí necesitaba, me di cuenta que las ideas eran caprichosas y no siempre se sujetaban a lo que uno requería, decidí no pensarte ya, pero no te salías, sin mencionar que por más que como goma elástica tirara de los pensamientos de ese que me exigía, tampoco me podía salir.

Hilados estábamos los tres, tirando uno con lazo a mi cuello anudado y tú tus esposas queriendo romper.

Meditando e ideando, pensé. -¡Eres un sueño, mujer! Uno dulce, conmovedor y atractivo, pero un pensamiento de un pensamiento y nada más. Cuanto más te pienso, más te recreo y te detallo.

Pensando. Pensando... exististe y solo viví para pensarte, porque alguien que me imaginaba, me describía pensando en tí.
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lunes, 22 de noviembre de 2010

Abandono

Si te pudiera leer, Pandora, si te pudiera leer ahora, no robarías más gotas cegadoras, estarías hecha de barro modelado cual notras de piano en los dedos, en las manos.

Épica te construyes en los sueños, Pandora, épica te diluyes frente a mí, y hecha de las mañanas que acompañas esperando saber de tí.
Me hacen falta por las noches las plumas en las alas, me hacen falta las hebras de las plumas que trabajas afanosa, fulminante con argumento y frenesí ensombrecedor del derredor por tu opulenta brillantez.

Me hace falta que susurres a mi oido la calidad del beso prestado que me ayude a declamar.

Escribes como una diosa sin métrica, Pandora, ¡que importa! esas medidas no se hicieron para tu fin.

Te encuentro justo antes de dormir, dibujada, en el crepúsculo plasmada como con tinta oro al techo de mi habitación y luego más tarde en el velo que nos guarda entre despertar y el sueño, al alba te empiezas a desvanecer.

Cuando descanso, descando, y estoy a punto de dejarte ir, pero te metes nuevamente, Pandora, revoloteando ideas frescas para escribir... ¡tampoco me quieres dejar dormir!

Agoto un tema antaño, aunque te dibujo con palabras y te colecciono como el pintor que retrata gente de muchos ángulos, la misma doncella siempre o las mísmas tres.

A hoy no tienes una sola hoja que pueda exprimir palabras para beber.
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viernes, 19 de noviembre de 2010

Idealizar


El viejo me preguntó -¿A qué le temes, mujer?

Nunca me había puesto a pensar profundamente en ello, pero...

-¿Tienes miedo a enfrentar el problema y sobrepasarlo totalmente segura?

-Creo que si -respondí.

Me habían enseñado tanto a respetar a las personas con más experiencia que llegué al punto de temer superarlos, con terror observaba que aquellas penalidades que atravezaron mis antepasados para mí habían sido problemas rutinarios, las personas que yo admiraba quedaban repentinamente reducidos a mi nivel.

Desde entonces aprendí a no idealizar a nadie y a valorarlos más por lo que son y por cuánto los quiero que por lo que tienen o lo que hacen.
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jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Te pienso? o ¿me pensaste primero tú?

Algunas veces de manera sorpresiva te pienso, vienes a mi mente, como exhigencia... y entonces te pienso más, evoco tus ojos y tu cabello, tu sonrisa y tu nariz, paulatinamente comienzo a pensarte más profundo y me digo que había prometido ya no traerte a la memoria para estar mejor, sin embargo, no consigo sacarte, tanto intento y cuanto más fracaso que al rato ya te estoy llamando a la distancia, digo tu nombre, Jocelyn, entre susurros, y deseo que pueda comunicarme contigo con el pensamiento; repentinamente ahí estás, me saludas como acostumbras a hacer una vez contra quinientas, pero lo hiciste -¿lo hice? -me pongo a meditar... si habré sido yo rogando que me hablaras y tú que me alcanzaste a escuchar.
Pero me hablas segura, siempre tienes algo de qué platicar, me dices todas tus frustraciones y penurias, mientras esperas paciente un comentario o sugerencia, yo hablo profuso, no tengo mucha métrica y no espero poderte convencer, aunque lo hago, me dices que era lo que estabas esperando escuchar y agradeces por la atención prestada. Termina la plática.
Me queda entonces un sabor extraño en la boca y eso que ni una palabra pronuncié, atendí completos tus devanes, te di un lugar para entenderte a tí mísma y coloqué las ideas correctas para hacerte sonreír, más ¿qué sucede, muñeca? acaso un ligero sentimiento de que esta noche como otras más no había sido coincidencia y un pensamiento al aire se elevó, porque tenía remitente y destinatario, pero no del modo en que lo había supuesto, pues se explica esta como otras tu llamado, por el cual algunas veces de manera sorpresiva te pienso.

Entonces, ¿te pienso? o ¿me pensabas tú primero?
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Soledad

Traido desde las profundidades de la cajita mortuoria... digo, de adverbios y adjetivos de antaño (en pocas palabras, de las primeras cosas que escribí)...

¡SOLEDAD!
Soledad: No es solo el estado físico o emocional de una persona.
Soledad: No es simplemente la definición de nuestra más angustiante pesadilla.
Soledad: No nada más es tu nombre.
Soledad es la mía, caminando con tanta pesadumbre entre gente con máscaras de aparente bienestar o preocupación.
Soledad, y vienes a mi cabeza como reclamada, olvidando que antes de tí yo siempre fui así, solitaria.
¡Huye! ¡Ve! ahora que es sensato, escapa, desaparécete de mí; mírame escondida tras las sombras de esta imponente ciudad, caminando sin tu cuerpo y con la idea de tí, de ser rodeada por tu escencia, necesitada por la presencia de esa que lleva tu nombre pero no eres tú.
Si, mi amor, me dejé embaucar, cuando te tuve el llamarte ya me predicaba tu ausencia y ahora que no te tengo más, la soledad te vuelve a invocar.
Si mis lágrimas ruedan no es por tí, corazón, es por la oportunidad perdida de haber sido feliz en condiciones de autosuficiencia, que al conocerte se desvanecieron en el perfumado pensamiento de una vida entera entregada a tí en mi conciencia.
Mírame alejarme, sonríe preciosa, como siempre solo por conservar entereza ante aquella estúpida solitaria que caminando va, con las entrañas, el pensamiento, el orgullo y todo hecho pedazos en el vientre.
Si, dulzura, ahora que me ves rebosante de impotente tristeza, ¿qué sientes? y si me vieras frente a frente, ¿qué dirías inconsientemente? -¡No a tu corazón! ¡No! -por esta estructura, este caparazón con que fui atada desde el momento de mi concepción; ¿y qué fue del instante aquel en que sentiste que ese que es tu nombre te poseía más allá de ser siempre y solamente llamada Soledad? ¡¿Quién, mujer?! ¿quién te hizo ver otra vez hermosa? por cierto que no fue él, ¿verdad? fui yo, utilizada por la vanidad emanada de tus llagas ahora sanadas.
No, mi cielo, no me limita mi cuerpo, porque te alcanzo en una lágrima que derramas al saberte alejada por tus propios pasos de mi destino...
Pero me dejas marchas, Soledad... que de una u otra manera me iría contigo y sin tí al mismo tiempo.
Soledad: No lloraré más, que al menos tu mente y tu nombre por siempre me acompañarán.
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martes, 26 de octubre de 2010

Un adiós más pronto de lo que empezó

Y esta es otra carta de las que no se envían, de las que se escriben en la noche a media luz, las que guardan anhelos exacerbados y solitarios, de las que quien escribe sabe su destino de abandono y desolación.
Tú compartes solo tu sonrisa, yo enamorada de tí estoy, tú me llevas fugaz entre tus labios cuando mi nombre alegremente te escucho pronunciar, poetiza, que haces de las sílabas una ejemplar sensación de briza, dulce... dulce declamación.
Y no me alcanzan las palabras si logras a mis mejillas una lágrima más rodar, si cada palmo del concreto que mi sombra pisa, fue colocado tierna y cuidadosamente por tus manos lejos de tu corazón.
"Me quieres -como tu amiga-." Entre suspiros deslizas. "Pero tu mirada se encuentra lejos observando del misterio lejano la llamativa tentación." De lo oscuro, lo profano, lo pagano, lo que sea que se encuentre del otro lado de la ilusión.
Amén que hagas de cada habitación tu particular decorado, con siluetas grises y un par de verdes o morados, de ese otro lado no me encuentro yo.
Lo dicho claramente para despedirme, para avisar que esta chica el horizonte soñado no atravezó, se quedó sentada un día y triste pero consolada, bajo la lluvia que abnega y empapa, a tu figura ha dicho adiós.
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domingo, 24 de octubre de 2010

Reír llorando

Viendo al Garric, actor de la Inglaterra
el pueblo al aplaudirlo le decía:
"¡Eres el más gracioso de la tierra... y el más feliz!"
y el cómico reía.

Victimas del spleen los altos lores
en sus noches más negras y pesadas
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas

Una vez, ante un médico famoso
llegose un hombre de mirar sombrío
"Sufro le dijo un mal tan espantoso,
como la palidez de este rostro mío".

Nada me causa encanto ni atractivo
no me importa mi nombre ni mi suerte...
en un eterno spleen muriendo vivo
y es mi única pasión la de la muerte.

Viajad y os distraeréis...
" ¡Tanto he viajado! "
Las lecturas buscad...
" ¡Tanto he leído! "

Que os ame una mujer...
" ¡Si soy amado! "
Un titulo adquirid...
" ¡Noble he nacido! "

Pobre seréis quizás...
" ¡Tengo riquezas! "
¿De lisonjas gustáis?...
" ¡Tantas escucho! "

¿Quién tenéis por amigos?
" ¡Mis tristezas! "
¿Vais a los cementerios?
" Mucho... mucho... "

De vuestra vida actual, ¿tenéis testigos?...
"Sí... más no dejo que me impongan yugos,
yo les llamo a los muertos mis amigos,
y a los vivos les llamo mis verdugos"

Me deja, dijo el médico, perplejo vuestro mal
Más, no debo acobardaros
tomad hoy como receta este consejo:
Solo viendo a Garric podréis curaros.

¿Y Garric me hará reír?...
El sí, os lo juro; la más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
¡Todo el que lo ve muere de risa
tiene una gracia artística asombrosa!

Más... ¿qué os inquieta?...
Así dijo el enfermo: no me curo
Yo soy Garric
¡Cambiadme la receta!...

Cuantos hay que cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedios
hacen reír como el actor suicida
sin encontrar para su mal remedio.

Cuantas veces al reír se llora
nadie en lo alegre de la risa fíe
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe.

Cuando huye la fe, muere la calma,
cuando solo abrojos nuestra planta pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste; la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto
que las risas son breves mascaradas
aquí aprendemos a reír con llanto
¡y también a llorar con carcajadas!


Juan de Dios Peza

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domingo, 17 de octubre de 2010

Creería que lo tengo todo controlado, que no importa qué me diga esta vez, estoy en entera posesión de mi propia voluntad y no gobernará más mis emociones...
Todo suena muy lindo, me creo plenamente convencida de mi seguridad, hasta que chocan nuevamente las escencias y basta con un saludo insignificante y casi tan impersonal como el más lejano que en la red podemos brindarnos, para lograr una mueca de sonrisa en mi rostro.
-Me voy- me dice -ahora debo descansar...
Será que imagino sus ojos detrás de la pantalla al otro lado de la minúscula conversación, más allá incluso que el cristal de sus anteojos que -Al fin y al cabo- profiero:
-¡Me gusta de ella... hasta la forma en que me dice adiós!
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sábado, 2 de octubre de 2010

Grettel


Me deshago como al paso... cada paso, un paso más...

Las gotas de la música, las notas de mi sudor, frías sobre mi espalda, resbalando como articulan los dedos una tecla del piano tras otra va.

Se siente el miedo, mi miedo y su desesperación por encontrar quien produjo sonido tal que daba esperanzas a su víctima, de salvación.

-¡La sirvienta está en la casa!- Lo oí decir.

(Grettel tiene su aroma que hinunda con particularidad. Grettel que se perfuma, sirviente divina, sirvienta diurna muy para su pesar...)

-¡Grettel!- quiebra la voz la armonía de la canción.- ¡Grettel! te puedo oler.

Tiemblo y mi mandíbula castañeando casi puedo escuchar.

-¡Grettel! Te huelo. ¡Grettel! Te he oido pestañear.

(Respiran acompasados y caminan uno tras de otro casi al segundo de ser para el opuesto difícilmente divisado, tras una cortina, un mueble o una puerta; al juego del escondite movible...)

-¡Grettel! Mi copa con tu sangre has de llenar.

Lo leo con las palabras, como en un juego de ajedrez, el llenarme de terror con ellas, solo describe su posición y hago mi siguiente movimiento...

Silencio, más silencio, silencio mayor y embriagante.

-¿Es este un ser tan transtornado?- pienso -No se escucha ni a la gente por la calle al pasar.

-Grettel, te he escuchado ese pensamiento.

-¡Dios!- pienso.

-Dios no ha venido a mi celebración.

Despacio... silencio... un paso... el aire se está congelando, es pesado... despacio... silencio y vuelvo al salón principal.

La sangre alfombra el piso y con cuidado vuelvo a mi escondite inicial...

-Grettel- me dice el joven, suave, soplándome al oído -Grettel... te encontré.
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domingo, 26 de septiembre de 2010

¡Habrá poesía!

No digas que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía


Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el Sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;


Mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá Poesía!


Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida;
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que el cálculo resista;


Mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!


Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios la rían;
mientras se llora sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;


Mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!


Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;


Mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá Poesía!


Bécquer
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Seres extraordinarios (Escríbeme)

... o intento de inteligente respuesta
-Te inventé -me dijiste. Me reí. Me viviste.
Te deslizaste en mis palabras como en las sienes que enmarcan mis ideas, y soñaste amor.
-Yo escribo para escribir -susurraste -para dejar en el papal un trozo de mí.
Michelle, yo si escribo para tí, para tu mente, escribo para hacerle el amor a tu subconciente, con el aroma, el color y el sabor que sientes cuando una fruta extraña y jugosa me oyes nombrar. Escribe para mí, Michelle, escribe por mí o a través de mí, píntame del azul ocre que caracteriza tus pesadillas o vuélveme un dulce y pomposo atardecer.
Describe mis pestañas, mi cabello o el dolor que te causa saberte tan alejada de mí.
Escribe para mí, por mí o a través de mí, como lo hago yo cuando después de uno de tus bellos cuentos te encuentro de nuevo en mi cuaderno entre líneas de grafito adorado.
Escríbeme porque nos conocemos seres tan extraordinarios, de los que miran a distancias particularmente observadoras, especiales, supremas, que entran en pares al mundo de la imaginación... la que hoy escribe y la que hoy va a leer.
Tú eres como la lluvia y la tinta, yo soy como el aire y la letra manuscrita, vamos juntas, enlazadas y a distancia, colocando parte y parte lo que hace falta en la convianción de nuestra mutua inspiración.
Tinta hoy sin letra, y lluvia puede haber sin el típico ventarrón, pero el aire helado puede cargar en sus entrañas el vaho exhalado de miles de seres humanos que lograron la brisnita, una lluvia torrencial.
Escríbeme porque me gusta escribirte y leerte, escríbeme porque quiero ser ese personaje que se esconde entre las viñetas de tu creación.
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jueves, 23 de septiembre de 2010

Al lector

La necedad, el error, la codicia, el pecado

invaden nuestro espíritu y agotan nuestro cuerpo;

y alimentamos todos nuestros remordimientos

como alimentan los mendigos su miseria.


Los pecados son tercos, débil nuestro pesar;

nos hacemos pagar todas las confesiones,

y tornamos, alegres, al camino fangoso,

creyendo que un vil llanto borra todas las manchas.


Del mal en la molicie es Satán Trimegisto

quien largamente mece nuestro hechizado espíritu

y el metal opulento de nuestra voluntad

se evapora al influjo de tan sabio alquimista.


El diablo es quien nos mueve igual que a marionetas.

En lo más repugnante hallamos un imán;

descendemos un paso, cada día, al infierno,

sin horror, a través de tinieblas que hieden.


Y como un libertino que devora y que besa

el seno maltratado de un hetaira decrépita,

huramos al pasar un goce clandestino

exprimiéndolo igual que una naranja seca.


Espeso, hormigueando cual un millón de helmintos,

hierve en nuestros cerebros un pueblo de Demonios

y cuando respiramos, baja a nuestros pulmones,

la Muerte, río invisible, entre sordos gemidos.


Si el estupro, el veneno, el puñal, el incendio,

no han realzado ya con sus amables trazos

el trivial cañamazo de un mísero destino

es porque nuestras almas no son bastante audaces.


Pero entre los chacales, las panteras, las perras,

los monos y escorpiones, los buitres, las serpientes,

y esos monstruos que ladran, rugen, gimen y reptan

en el infame circo de todos nuestros vicios,


hay uno más horrible, más vil y más inmundo.

Aunque no manotea ni exhala grandes gritos

es capaz de trocar la Tierra en un despojo

y en un solo bostezo se tragaría el mundo.


¡Es el Tedio! -empapado de involuntarias lágrimas

sueña en vagos cadalsos mientras fuma su opio.

Ya conoces lector al delicado monstruo,

-¡hipócrita lector -igual a mí-, mi hermano!


Charles Baudelaire

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A la escritora...

Decir que se sigue a una estrella es platicar vanalidades con la pared, yo a tí, te miro y te admiro, te bebo, te escucho con atención a través de la acuosa pantalla de un ordenador, te leo en los carnosos labios...
Solo decir que le escribes a la nada si tus lectores de la nada queremos hacer presunción, nos estorba la distancia que queremos acortar para oírte de viva voz.
Se hace el bien, se baila, se canta y se hace con las palmas y los muslos un tambor que brota en alegría, se come y se bebe tu oración, tus segundos de inspiración en que "te desangras por el dedo pulgar", te leo para soñar, te sueño y en la noche, con la nada a quien dedicas tus poemas, te vuelvo a llorar.
Nos llevas uno a uno de tu mano, nos hablas al oido mientras vamos disfrazados de esa "nada" para poderte escuchar...
Oimos en el aire casi real el "clip clap clop" de tus tacones para el danzón que nos envuelve con tu descripción, y vamos desgranando tus emociones para vestirnos y así sentirnos dentro de tu piel... papel.
Gracias por escribir así... http://simone35.blogspot.com
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viernes, 10 de septiembre de 2010

Al autor...

Robarme un pueblo, un pedazo de tierra, robarme el mar y a una frágil doncella, robármelos a todos juntos en un trozo de papel que se extiende como la onda celeste que alumbra nuestros pensamientos al leer sus textos, robármelos del alma al infinito en el que descansan del autor los restos que con inmenso amor dejó en aprendices su labor para contemplar la grandeza de su descubrimiento y descripción que nos hace sentir cuando imaginario al oído nos habla de su pueblo, de su tierra, de su mar y su doncella.
¡Robármelos señor! cuando te voy a leer.
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domingo, 29 de agosto de 2010

Ha muerto el Arte

Dejé de creer en el Arte cuando mi hora favorita era la de dormir y olvidarme de la conciencia.
Se sentía como arena y aceite en la piel del subconciente, sin poder mover la piernas o brazos por lo aspero de su situación...
Y la tersa suavidad de la pereza después del día a día perturbador era lo mejor de cada atardecer.
Descubrí así una vez una fuga en mis ojos, no paraba de gotear pero no la sentía como herida, no dolía, solo tenía la sensación de la humedad resbalando por las mejillas.
Tenía que acumular detalles de cada momento para poder continuar mis relatos, ya no llegaba la inspiración en ráfagas de refrescante viento y cada hoja era impregnada por el salado rocío envenenado de indiferencia que escurría por el contorno de mi rostro hasta caer en ellas.
Cuando alguien cantaba, las vibraciones candentes y sonoras se estrellaban contra la dura roca de mi calma, la pasividad ineludible... deseaba sentir las notas y a mi cara solo asomaban las muestras inextinguibles de la gotera indiferente.
-Lo siente en lo profundo de la emoción -dijo alguien. Solo imaginaba, no sentía nada y moría, me unía al mundo como en la teoría de la inmensa masa informe de humanos sin deseos ni pasión.
Ahora, con la muerte del arte solo pensaba... pensaba... pensaba, ya no escribía, calculaba.
El poeta, opulente y sonriente, no importaba, era un símbolo de muerte, declamaba estrofas carcomidas y putrefactas, digeríamos versos en estado de descomposición, porque para mí, el Arte ya había muerto.
Antes, los hombres escribían poesías, las mujeres del baile formaban su ímpetu, los ancianos contaban cuentos que, ávidos, los pequeñitos oían para hacerlos una canción.
Los lapsos memorables eran cuando las personas extasiadas reconocían que la expresión más dulce y cautivadora del arte era el amor. No un golpe en la espalda y azotar las piernas el mejor uso del cinturón, el odio creciente del que escribe para mostrarle su vida de casado incipiente al obtuso nuevo lector.
Y la gotera continuaba en mis ojos presente.
En el instante en que un joven golpea a su esposa, rompiendo está el Arte, asesinando una flor.
Cuando en la cima de su carrera una cantante piensa en el dinero en vez de la inspiración.
Si te miran a los ojos las personas que admiras y ahí solo encuentras miedo y rencor, se quiebran paulatinamente las aristas de la ilusión.
-Se muere el Arte -me dije -si odiando están al mundo las personas, cada día tan agobiante. Se muere el Arte.
Hacía un par de días convulsionante, hoy escurren las lágrimas hasta mi almohada por la ausencia del Arte... Descanse en paz, Magnánime Señor...
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domingo, 22 de agosto de 2010

Todo amor es arte pero no todo arte es amor…

Me gustaba escuchar esas notitas como gotitas en el mundo de las pizquitas, de esas que siempre van a venir en paquetes pequeños, de las cosas lindas y los cariñitos que recuerdo de mi mamá.
Se dejaban venir como chapoteando en la orilla de la memoria, y entonces majestuoso y triunfante abarcaba el violín con su agazapada magnificencia la habitación como una ola y nos inundaba las emociones… las sentíamos ir y venir… inesperadamente los bandazos contra los lagrimales que explotaban en una cólera salada y silenciosa…
Mildread tomaba mi mano muy fuerte porque sentía que no las podía contener más y su pecho se inflamaba intermitente, despacio… despacio… poco a poquito la nota más baja y repentinamente la más alta tomaba a bofetadas nuestro corazón…
-Te quiero –me dijo ansiosa mientras me miraba con sus profundos ojos verdes. Sol, sol, sol, si. –Te quiero –dijo de nuevo. La, si, do, si. –Te quiero. –Suspiró.
Creo que podía ver los colores en el aire, un púrpura con los pies naranjas que pisaban su piel y la tostaban aún más… y el sol que atravesaba su cabello castaño claro y nos calentaba.
Mildread dio un paso atrás e hizo una reverencia. –¿Me permite este baile, graciosa dama?
Ella se quedó esperando mi mano, yo de la suya no quería bailar, levanté solo un poco la orilla de mi vestido y entera me entregué al sopor del anhelo… de ser como esas notas y dejarme llevar en el viento… me llevan, me llevan… me dejo llevar.
Mildread se tendió en el suelo y movía los dedos de los pies y las manos al unísono mientras me veía bailar.
Una vuelta delicada y otra más, una más y otra y otra, mil vueltas como la mente al rodar. Mildread se levantó y me tomó de los brazos antes de lograr caer por el mareo…
--Claudia –me dijo buscando mis ojos –Claudia, te quiero –y me besó.
Creo que la dejé herida por mi forma de contestar, pero la manera en que envenenaba esa música clásica con una vulgaridad atroz como es un beso tibio y el amor me molestó.
-¡Mildread, el arte cobija al amor, pero este es solo una pequeña parte de ese gran señor! ¡El arte habla de amor pero también de odio y frustración, de deseos exacerbados y de dolor, de paz y pureza, de gentileza y elegancia! ¡No me vengas con pucheros de "falta de corazón"! ¡Todo lo tienes que contaminar con tu irrisoria fantasía de las "medias naranjas"!
Me solté de su mano y continué bailando.
Sol, sol, sol, si. Una vuelta. La, si, do, si. Y una nota más, sus lagrimitas al rodar. Sol, mi, re, do. Tomé su mano de nuevo. La, si, do, sol –Mildread… -suspiro- te quiero. -¿Qué remedio?
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martes, 17 de agosto de 2010

Quiero que sostengas todas las gotas de lluvia antes de tocar mi cabello como el titán que detenía el tiempo, quiero que se parta el mundo como se está rompiendo mi corazón en el entendido de que no puedo estar contigo, quiero que se acabe el viento y se genere el vacío en el planeta, que yo siento, quiero que te deshagas tú y vuelvas a mí como polvo en un respiro, quiero quererte tanto y que me quieras tanto como cada día me fui olvidando de la razón mientras como la lluvia que aún no sabes detener, antes de tocar mi piel, la salada humedad que amis ojos asoma con hastío se transformó lentamente en mi cotidiano y adorado suplicio. Quiero volverte a querer fuera de ese ataúd que nos quiere separar más allá de la disstancia de un simple mal entendido. Te quiero junto a mí, Johana, aún no puedes morir, aún no puedes desaparecer.
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jueves, 12 de agosto de 2010

La Cuerda del Arpa Guillotina

Adelina inventó la cuerda del arpa-guillotina.
-Adelina, mi niña querida, mi tesoro de amor, ¿por qué lloras pequeñita? -le pregunta la reina madre.
-Porque este joven es otro más que no sobrevivió.
Sangre azul de corazón chorreante y un poco de misericordia de una Adelina danzante que con la punta del pie golpea sin querer los restos de su último acompañante y Víctor que yace decapitado por la cuerda del arpa-guillotina, de la silueta en pie, emblema fulgurante -¡Adelina heads will road! y una cuerda dorada cubierta y resbalosa de sangre azul.
Látigo de cielo cuando toca la armoniosa canción que rompe vértebras como quien de un poema destroza la métrica y la convierte en vulgar prosa con a penas un endeble rítmo para entonación, los borbotones que emanan de su aún palpitante corazón.
-¡Adelina se va a la guerra, mi amor! -dice el rey padre -no tengo hijos y de mustias está poblado el reino entero, una más que toque el arpa, una menos que con ella haga magia para poner de un cuello esta guerra a nuestro favor... ¡se va!
Y se marcha Adelina con la cuerda de su arpa-guillotina a la guerra a cumplir con su misión... no no sumisión.
Adelina vuelve al cabo de cinco años y le muestra a su padre las cabezas de su colección, príncipes, algunos aún bellos, otros solo esqueletos y princesas que de tregua no oyeron razón, de sangre azul, roja, verde aceituna y melón, que murieron en tierra de lugares de antaño inimaginados.
Adelina se cubre el rostro y el pecho con un velo negro, pues de entre todos ellos, de Alfonso, su amado, también extinción ocasión, se volvió una hermosa doncella de muerte, una cantante completa, muy hábil manejando el arpa y una maestra en el arte de cortar y extraer garganta, mirada y alma de los jóvenes, príncipes, caballeros y vasallos que una tarde la escucharon tocando la preciosa melodía en la cuerda de su arpa-guillotina acompañándola con su canción.
-Solo una más padre adorado, esta pieza entera a mi madre y a ti se las voy a dedicar.
Adelina muere años más tarde en la orca en venganza reclamada por un caballero adverso a su reino que exhige la muerte de la "traidora" enemiga de un dios misericordioso que fin a la vida de su pripio padre dio.
Hoy día, las personas que oyen la música clásica son las que suelen guardar dolor, que acumulan y amasan moldeando sus aspiraciones en franco poder de adquisición de la cuerda del arpa-guillotina de Adelina, con mustio interés de abordar las notas de una canción, sus miradas suspicaces se ven brillar.
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martes, 20 de julio de 2010

Hablando con un cuento

Cu - Cuento
C - Claudia

C -Me debes una pizquita de ron por despertarme del sueño violento a la grisacia realidad y me debes también el olor del café.
Cu -Tu por el contrario me debes lo abstracto y escribir con tinta sin temor a equivocarte, ya que siempre me escribes a lapiz, me debes la seguridad de la tinta.
C -¿Y la hoja que se rompe?
Cu -No, la hoja que te duela romper. Nunca viajas demasiado rápido, no haces movimientos ágiles, no escribes tus cuentos con pluma ni de donde los ecribiste, rompes el papel, nos temes.
C -No podría temerles, los amo.
Cu -Buscas encontrarnos en los ases de media luz y te pierdes, empiezas a soñar, te vas a donde no te podemos alcanzar y de lo que dudo que puedas redactar.
C -Nos perdemos, no llegan nunca a ese sendero, los busco en las sombres informes...
Cu -¡Las que nos debes también!
C -Las que no manejo
Cu -Las que modelas como plastilina en manos de un niño, pero que si eres capaz de tocar.
C -No todo joven escultor llega a ser artista...
Cu -Pero mientras sueña, lo reafirma al despertar.
C -Me debes ron, dame aunque sea una pizca.
Cu -Me debes perfección y tinta...

El duelo continuó, Claudia desfalleció y cedio...
La chica bebió ron, aspiró café y escribió "A media Luz"
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Yo soy la diosa de cobre en la burbuja de plata

Así se formaba la esfera de plata de tu diosa de cobre –por su piel tostada –delimitada, silenciosa y apartada.
Que yo te llore no significa nada, por supuesto, que me veas desde el umbral de la vida, reciente, fragante no implica que debas rescatarme de las fauces de mi situación… pero te amo.
¿Quién podría decirlo más cierto que quien ha vivido y ha diferenciado entre lo verdadero y la falso?
Palabritas bonitas y miradas enamoradas no me va, y los redondeados rizos no curvan los ensueños de los posibles jóvenes amantes, pero soy de las que no hace falta jurar para proteger lo que quiero y, lo siento pero, te quiero querer a ti.
Dime, ¿cómo puedo arrancarte esa plateada burbuja en donde la decidiste colocar? Llórale y recuérdale pero déjala ir o vuelve a márcale, búscala y llega hasta el fin pero deja de jugar con mi corazón, decide qué es lo que puedes querer tú también, haznos entender cuál será la posición frente a ti a cada quién.
Tal vez sea yo ahora, pero tu diosa de cobre también es flor y también llegará el día en que se deba marchitar.
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domingo, 18 de julio de 2010

Ha terminado el beso - Cómplices


Ha terminado el beso
Ha empezado la noche
Ha escapado el expreso
Ha regresado el reproche

Ha terminado el beso
Han estallado sirenas
Ha vuelto a caer el peso
de las antiguas cadenas

Ha terminado el beso
Ha callado la radio
Ha fallado el intento
Ha vencido el cansancio

Ha terminado el beso
Ya llegó la tormenta
Despertaron los miedos
Se ha declarado la guerra

Y se han espantado las aves
Asustando a los niños
Derrumbados los sueños
Se han cortado los hilos

Se han cerrado las puertas
Abriendo las heridas
Ha terminado el beso
y se hace difícil la vida

Ha terminado el beso
Ya llegó la pereza
Envejecido el espejo
Ha muerto la violeta

Ha terminado el beso
Han anunciado rutina
Han temblado los cielos
Han descubierto desidia

Ha terminado el beso
Ha callado la radio
Ha fallado el intento
Ha vencido el cansancio
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La Pasadora de Páginas (La Tourneuse de Pages)

Aunque conforme pasa el tiempo me doy cuenta de que no estoy ni para nada calificada para hacer cualquier tipo de crítica a las películas, al menos si puedo sugerirlas con base en mis gustos, y así justamente es que quiero hablar precisamente de esta... en español "La pasadora de Páginas", una producción francesa que me gustó en parte por el roce con la temática lésbica y por otra por lo amable de las escenas, sin una gota de violencia, o tal vez solo un poco de agresividad en un par de tomas, te narra la historia de Ariane y Melanie, la primera, una pianista famosa y madre de familia, la segunda, la nueva nana del hijo de Ariane.
No siendo casualidad que Melanie sepa tocar el piano, la historia mantiene latente un suspenso psicológico que te invita a terminar de verla.
Para mi gusto es un buen relato, con escenas amables que demuestran que no hace falta tener sangre o sexo explícito para llamar la atención.
Le pongo su palomita y la sugiero para aquellas personas que les gusta buscar y ver buenos títulos de películas independientes.
Ficha Técnica
Título Original: La Tourneuse de Pages
Director: Denise Dercourt
Género: Thriller
Elenco: Catherine Frot, Déborah Francois, Pascal Greggory, Xavier de Gillebon, Christine Citti.
Idioma: Francés
Duración: 85 minutos
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viernes, 16 de julio de 2010

Princesita fantasmal

La princesita se sienta bonita a la mesa solita, la sopa de nuevo está fría, la nena se siente muy triste y hasta el plato sus lágrimas van a parar.
La muñequita de papi y mami muestra opulencia, con armas de oro acuñadas y de piedras preciosas decoradas se piensa suicidar.
La solitaria sombra de mejillas de porcelana camina vacilante por los oscuros y largos pasillos de su hábitat, se desenvuelve paso a pasito que agradece las formas que en la oscuridad le causan miedo, porque al estar ahí al menos, se siente en compañía de aquello que rondando está.
La oscuridad le recita poemas de antaño, le habla de seres anti-diluvianos que en su forzado estado ermitaño, feroces fauces sangrientas parecen rosas en sus manos, las toca dulcemente, se ve seducida por su olor.
Arrastra las palabras, toca las sílabas con las yemas de sus dedos, escupe una informe bola de salados sentimientos con sazón de lágrima al punto, bebe sin prisas un dulce licor, aspira despacio la inverosímil muerte blanca que antes que llegue te hace divagar… suspira… y maldice.
Esas dulces bailarina, gráciles y livianas pueden también tener hiel en el corazón que se saben un repertorio de duras y malas palabras que mejor que a sus endebles progenitores, a nadie podrían representar.
La princesa toca la lluvia y la detiene, antes de mojar su cabello fragante, se lacera de dolor, de muerte, teje su punto de cruz de lápida… y reza una vez más a su salvador, porque aún le mella la falta de amor de 'ella' y la respuesta que mantiene alejada a su blanca madre de marfil sin poderle decir el amor completo que hace años le profesó. Se duerme.
Y una noche la encuentran plácida, serena –quietecita muñequita –con los ojos hundidos de sopor eterno sobre la tumba de 'Allan Poe', descansa cual creatura celestial macabra. –¡Tiene vida! –recita su papá, se engaña, se muerde los labios que nunca su frente van a volver a besar y llora la pérdida del fantasma que a la mesa se sentaba de 9:30 a 10 de la mañana y cada tarde sin otro particular.
Se despiden los dos del títere de la infancia y al comedor se sientan tomados de la mano lado a lado en el sitio vacío que contenía esa esencia fantasmal.
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martes, 29 de junio de 2010

La historia sin final (ojo: no sin fin)

Pues ya que la susodicha no quiere darse por entendida, tendré que postear mi cuentito aunque lo pueda leer antes de entregárselo. Aquí va.

Esta es la historia de una historia que no terminaba, buscaba ansiosa su clímax y nunca lo podía hallar, alargaba sus momentos de suspenso indefinidamente y cansaba a los lectores.

Un día sin más decidió partir de sus comodidades para encontrar su momento culminante y morir feliz.

Fue encontrando trozos de una canción y de ella se quiso alimentar, pero sus notas aunque constantes, le herían los molares por algunos picos agudos y un par de amargos graves, tuvo que escupir los restos y se quedó sin un acorde que le ayudara a morir y sin canción.

Después cabizbaja se sentó a la orilla de un lago en donde lúgubre encontró un poema de oscura entonación, brincó de contenta al imaginarse con él completa, pero el pequeño de versos pectorales largos y azulados percibió su repentina euforia como un signo de peligro y se alejó.

Visitó a la señora Rosa, Lilis y al señor Amanecer, ni qué decir, las dos primeras no hablaban su idioma y el tercero ni siquiera la alcanzó a escuchar.

Trabajó afanosamente cortando las máximas de los abetos y solo espinó un poco sus manos pero no consiguió su final, aunque estaba resuelta, se dijo --¿Para qué vienen las cosas a la vida sino para terminar?—y continuó buscando.

La pequeña historia sin final, hilaba recuerdos de cada momento, se contrariaba pensando en ser un ejemplo y queriendo ser una obra magistral.

"Amanecida del amor" y "Despecho" eran las fantasías cuando soñaba despierta y se enamoraba de su propia razón.

Era poesía, pero no se daba cuenta, buscaba en torno suyo en vez de mirarse a sí misma, observar dentro de su propia estructura y encontrar la verdad.

Era una elevada plegaria a Dios, era inspiración, era amor, era pasión por las cosas bellas y complejas, era la sublime fragancia de una extraña flor, era lágrimas de consuelo.

Miraba a todo el mundo embelesada y no veía el gran poder que poseía al hablarles a todos al oído y decirles lo importantes y bellos que al artista parecían, lo sensible y agradecida que se sentía al poderlos contemplar.

La pequeña historia comenzaba a cansarse, pero cuanto más desvanecida, aún más emocionada.


Entró un día a mi torrente sanguíneo, lo hacía despacio y provocaba dolor, pero dentro de mis ojos encontró su muerte finalmente al verte, observó los tuyos profundos mientras expiraba despacio deslizada en tu sonrisa con llamativa y original "risa de sol", su climax lo encontró en tu abrazo de despedida y posterior a mi "huida", de gusto rebosante y completa en un suspiro por ti de mis labios, en la nada se desvaneció.


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Amanecida del Amor

¿Soy una amanecida del amor?

Raro que no me sigan centenares de pájaros
picoteando canciones sobre mi sombrilla blanca.
(Será que van cercando, en vigilia de nubes,
la claridad inmensa donde avanza mi alma).

Raro que no me carguen pálidas margaritas
por la ruta amorosa que han tomado mis alas.
(Será que están llorando a su hermana más triste,
que en silencio se ha ido a la hora del alba).

Raro que no me vista de novia la más leve
de aquellas brisas suaves que durmieron mi infancia.
(¿Será que entre los árboles va enseñando a mi amado
los surcos inocentes por donde anduve, casta?)

Raro que no me tire su emoción el rocío,
en gotas donde asome risueña la mañana.
(Será que por el surco de angustia del pasado,
con agua generosa mis decepciones baña)

¿Soy una amanecida del amor?

En mí cuelgan canciones y racimos de pétalos,
y muchos sueños blancos, y emociones aladas.

Raro que no me entienda el hombre, conturbado
por la mano sencilla que recogió mi alma.
(¿Será que en él la noche se deshoja más lenta,
o tal vez no comprenda la emoción depurada?)

Julia de Burgos


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sábado, 19 de junio de 2010

Despecho

Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo),
es por la fatiga de la loca risa
que en todos mis nervios su sopor desliza.
Ah, que estoy cansada! Déjame que duerma,
pues como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos.
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reírme tanto…
Juana de Ibarbourou
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domingo, 6 de junio de 2010

La muñeca más rota que nunca

No es para estar recordando tanto como para lograr olvidarlo, discernimientos de lógica que no puedo concretar y se quedan en abstractas metas, pero lo recuerdo todo, como suelen decir, como si hubiera sido ayer.

Recuerdo cada recuerdo, me dejo llevar, me alegro y luego me suelto a llorar.


No podría culparte del todo, lo acepto, quiero un nuevo hogar, un nuevo par de brazos al abrazar, una emoción nueva y limpia sin vicios del pasado, pero al mismo tiempo no te quiero dejar.


Estás como clavada, como en raíces, como en principios, como en el aire, aún vivo como un conejo escarbando 'zanahoria-amor-patricia', pero empiezo a buscar un cuerpo aéreo, ligero, evolucionado para poder volar.


Y como los cimientos de una casa, está la cal de tu fragancia, pero el techo está en otro lugar.


Eres antaño, armonía y melancolía, sabes que nadie a ti puede ser igual, pero no puedo evitar pensarme con alguien más, que lo siento tanto, pero ya también tiene nombre y apellido.


¿Qué puedo hacer? Hay tantas cosas que extraño mucho, cuando de chiquita iba al trabajo de mamá, pero no puedo volver las cosas, cada momento ha tenido su lugar y su tiempo, y el nuestro ha quedado atrás.


No quiero repetirlo mil veces, nos dimos amor con creces y no sé si eso volvería a pasarnos igual, pero te quiero, aún conmigo te llevo y quiero que aún fortalezcamos los lazos de nuestra amistad.

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jueves, 27 de mayo de 2010

Muñecas de la ESCA

Un sueño que empezó cuando tenía 15 años y no, lo siento, no era la fiesta de la típica quinceañera, era la posibilidad de aspirar a un buen futuro.
Lo empezamos muchos al mismo tiempo y nos emocionamos.

En distintas escuelas se fraguaba un su encuentro sin precedentes, un grupo de chicas que empezaban a dilucidar sus aspiraciones y colocar nuevamente un ladrillo más a la estructura más grande y magnífica que alguna vez pudieran imaginar, su propia vida.

Se llevaron un puñado de emociones, amores rotos, sonrisas de amistades, abrazos entrañables, un sin número de recomendaciones y levantando la mirada dijeron: "Aquí estamos hoy Politécnico, venimos para crecer en tus centros"

Con lágrimas en los ojos se alejaban de sus cimientos para trabajar en las alturas de su nueva realidad, dispuestas a luchar por sus ideales, tres años divididos en semestres, inigualables recuerdos y nuevamente, con la mencionada presentación del "Tren de la Vida", en 2006 dijeron nuevamente adiós. Pero este último estaba puliendo ya las piedras, obsequiándonos onix, perlas, jades, variantes de riquezas inimaginables, corazones repletos de emoción.

Nuevamente, cuatro años más han pasado, miran hacia atrás y reconocen ese admirable encuentro, una célula constituida de un núcleo cambiante, si una de ellas se fuera, tal forma viviente perdería el más importante elemento, colmado de "te quieros".

Se van a viajar de nuevo a otro vagón esas muñecas rotas, las que conocí en distintos momentos, con un nudo en la garganta nos decímos adiós, pero las espero cada vez que se logre el reecuento de estas almas locas que se conocieron en la ESCA del Casco de Santo Tomás.
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martes, 25 de mayo de 2010

Gotita de tinta azul

Llegas ingrávida como siempre que decides "esta es la hora de llegar" y solo te presentas así.
Te mueves, gotita de tinta azul en una pecera, empiezas tan pequeñita y te conviertes paulatinamente en el ambiente en el que debo vivir, como el aire humedo de puerto que se adhiere a la piel, pegajoso y dulzón, si fuera el brillo labial que acostumbras a usar.

Después con el paso del tiempo al fijar la vista en la nada para volverte a buscar, ya no estás, te has fundido tanto en el aire que como él, te diluyes y te vas, te escondes, hasta que en el inmenso cubo de agua cae de nuevo una gota de tinta azul y vuelve el ciclo a comenzar.

Nombré a cada gota de modo distinto, las seguí en torno mío, dentro de mí, iluminándo y coloreando las partículas del lugar, agazapándose en mis pulmones -solo para decir un organo, el que sea que me duele cuando otra vez te tienes que ir-.

Cada una era especial y única, siempre formadas trás mi imponente musa que, de ser comparadas, al menos esta última era real... lo dicho 'era' real, y a la nueva falta de ella las sumisas gotitas se transforman nuevamente en amenazantes manchas colorantes de todo, hasta de mí y mis emociones, hasta del corazón.

¿Es tal vez la falta de recipientes donde acumular halagos que de mi propio ser empiezan a desboradar? ¿es que no puedo estar sola y necesito ineludiblemente amar?

Estupidas gotitas que te van llenando de sonrisas la vida, que con dulces miradas empiezas a celar, que a poco se vuelven tan importantes cada día hasta que no puedes mantener las promesas que una vez hiciste de castidad
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martes, 18 de mayo de 2010

Tantos diferentes

¿Y qué tal si un día buscara la palabra incorrecta en esta relación de vectores? -pensé- como diría la trilladísima frase de esa canción "... caminante no hay camino, se hace camino al andar...", tal vez si mi filosofía se concretara a hacer el mío en vez de estar siguiendo a otros, dejaría de pecar cometiendo atropeyos contra mi naturaleza, haría un poema de una grosería, sería única y estaría feliz...
Entrados en discusión como siempre mi yo conciente y mi yo real, el que se esconde pero siempre habla por mí diciendo lo que soy de verdad, me dije que no podía hacerle a una "palabrota" una poesía y que en todo caso mi naturaleza provenía de ancestros copiadores y mi cauce sin duda seguiría siendo imitar...
Manoteé velozmente sobre mi cabeza para espantar la idea, ¿y qué si no somos todos pobres imitadores auténticos? La familia de este pequeño planeta en donde todos se igualan al quererse diferenciar.
Me cifro en intentar escribir y tal vez un día sacar un best seller como... ¿quién? ¿Rolling?, ¿Meyer?, ¿Katzenbach? paso, igual no me viene ser tan diferente, igual y me complace sobremanera leer las historias de otros tantos auténticos autores independientes.
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Con ustedes... la muñeca masoquista

"Juega conmigo muñeca,
soy tu eterna marioneta"
Kuro Tsuki
No sé para qué querría tener todo rosa, si nos equivocáramos y nos destrozáramos mil veces, solo tus manos sirven para volver a colocar los pedacitos rotos de mi corazón, porque solo tú lo conoces tan bien que puedes armarlo como un rompecabezas de memoria.
¿Qué importa que me destroces mil veces la vida? Si aún es a tu lado... todo me parece una bendición...
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Adios muñequita

Lo dije claro y llano: "Como mi madre me decía de chiquita para no comprarme la muñeca de sensación 'Dile adiós a la muñequita, nena, dile adiós"
Es curioso que la muñequita y la nena fueran mujeres las dos...
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miércoles, 28 de abril de 2010

Migrante muñeco

-Me rompieron mi muñeco –quiso decir mi madre en realidad en vez de aquel "mi niño, tengo que ir a Chihuahua a ver a tu papá que está en el hospital", mientras terminaba de contar los billetes de los ahorros para los quince años de mi hermana, para poder ir y pagar las cuentas generadas por el cuidado de mi padre malherido.

Así es, le rompieron los dientes de una patada y tres costillas, poco faltó para que una de ellas pinchara un pulmón, debemos estar agradecidos, al menos sobrevivió, después de una golpiza que casi le deshace la cara, la entonación de la pregunta no sería ¿cómo sobrevivió? sino ¿cómo? ¿sobrevivió?


Las cosas eran bastante claras, mi padre era un afortunado, a sus compañeros, compadres de aquí del pueblo les ha ido peor, a uno lo agarró la chota del otro lado, no han sabido nada de él, otro se les peló, pero con nada de dinero, por aquellos lugares y andando en estos tiempos, tampoco es nada seguro y por cierto, tampoco han sabido de él, tal vez no ha podido comunicarse, es de las mejores esperanzas que uno puede tener, un jovencito, por otro lado, el sobrino de Atuncio Mallares, el conserje de la escuela rural, todavía no ha podido llegar al pueblo su cuerpo entero, dicen que lamentablemente desde febrero, cuando andaban subiéndose al tren, se resbaló y nadie lo pudo sujetar, cayó a los rieles y en un par quedó el único cuerpo, de cualquier modo no todos se podían regresarse para traerlo a velar, mi padre fue uno de los que no se quiso quedar.


No podemos significar nada más que una mutilada población y una burla mórbida, no somos nadie, pero lejos de lo que dicen en cada funeral, nosotros, los que vivimos en las zonas rurales, vivimos en carne propia y sin mortaja aquella realidad. Seguimos sujetos a la migración, a la nueva madre patria, como dicen con ilusiones –que me maten a pescozones de gringos ojetes pero me les pueda pelar o que me mate mi bien amado gobierno sin esperanza y sin poderles ni siquiera reclamar.


¡Allá pues, que se mejore mi viejo!, me hace feliz que algún día aún le pueda abrazar, pero me parte el alma como me lo golpearon, imaginándolo a él tan fuerte y mi único ídolo, roto a pedacitos como cristal, pinche chota nacional maldita, y mi gobierno tan "eficaz" que me rompieron a mi héroe favorito porque les molesta tanto vernos avanzar.

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sábado, 24 de abril de 2010

A media luz

Como indirecta, está ahí presente,
pero no entra, la luna que aqueja,
agreste, me enerva.
Se funde en pupilas,
como a ellas, dilata fantasías,
ilumina ilusiones derruidas,
descalsifica la estructura de la realidad,
me lleva, me mueve...
me vuelve a enamorar. La luna.

La quiero así, brillando a lo lejos,
inalcanzable, en donde no vea los pecados
que en su memoria guarda,
en donde no alcance a visualizar
las cicatrices de miles de almas
rogándole al llorar
por un amor sin esperanzas.
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viernes, 23 de abril de 2010

Fantasma

Le vi. La noche en sepia, sus ojos ya casi acabados, sus labios con casi imperceptible voz pronunciaron un "buenas noches", con la cabeza agachada y un manto verde se sentó junto a mí.

Ella, que pertenecía al tiempo que se le había escurrido arrastrandose por la piel, que camicases momentos le tiñeron de blanco el cabello, serena e introvertida mantuvo sus manos en ademán de espera sobre sus rodillas cubiertas por una grisacea y vieja falda hasta el tobillo.
Pensé nuevamente en aquello una vez escrito, en la forma en que México se desvanecía entre sus propias manos asesinas, la manera en que uno podía acabar con otro, el cómo se laceraba una simbólica mujer sonriendo al procurar su propia muerte; pensando en esto me llegó como una bofetada la realidad de las otras almas, las que parecen fantasmas, las que caminan casi inhumanas de tanto tratar de no sentir el sufrimiento que ha condenado sus vidas, pensé también en su recorrido, intenté imaginar qué la hubiera separado de las grandes figuras de abolengo exitosas que iluminan nuestras calles con su presencia y me dije que era una bella, silenciosa y subvalorada dama de historias conmovedoras, me di cuenta del viento que enerva producido por suspiros inagotables de decepciones infinitas.

-¿Si me deja ahí en el puente por favor?

El hombre que conducía tomó el dinero y lo aventó al frente de la cabina mientras decía "esto no sirve"

Con temor visible se dirigió a mí: "¿entonces no me va a bajar ahí?"

Una cascada de emociones, la tristeza irresistible que se cuela por los párpados se hizo mi dueña, pudo haberme doblado las piernas.

-Yo creo que si -dije.

La silente imagen pudo poner pie en pavimento en el lugar que necesitaba pero su mirada quedaría grabada en mí, quien fuera tan alejada y cercana por la postura de nuestra realidad, una de miles que temen, una de miles que tienen solo aquello que a todos los demás "no nos sirve".

Lenta como auguraba ser, mientras nos alejabamos la vi subir el puente, solitaria.

Mientras escribía esto evidentemente la recordaba y ahora al fin en mi habitación las lágrimas amplias comenzaron a salir por aquella bella y acabada dama que se sentó una noche junto a mí.

(Si, espero haberles sacado al menos un suspiro, porque a mí en verdad me ha hecho sentirme muy muy triste, así que a ver qué tal)
Saludos.
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martes, 20 de abril de 2010

En sueños te volviste a ir

Me quemaba las pestañas, me mordía las cenizas, no daba al clavo y continuaba pensando en ti.

Me dijeron que te delineara como si estuvieras en verdad mezclada en estas palabras, como si escucharas mi voz, tenía que pensarte presente y halagarte, continuarte en donde no te conociera y completarte en mi imaginación.

Eras dorada y rizada, altiva y alejada de mi, fugitiva, endulzada de sobremanera y desquiciadamente frustrante.

Me cansé de seguir las sombras en medio de la oscuridad, solo escuchaba los rumores de tu poesía y me enamoraba nuevamente para caer infinita en la cuenta de la lejanía, la falta de un rostro para abofetear y exigir reconocimiento por mi fidelidad.

Y ahora hablabas del Sol y lo ennoblecías, ahora de la Luna y como de tu palmo la describías, cantabas alabanzas a la vida que yo tan alejada creía que percibía, tu vida, de color chocolate, de sabor caramelo, de aire soberbio en tu nariz.

Asediada de luz directa en los párpados, que se colaba por los huecos y las arrugas en la ropa y en la piel, me desperté de tu media sonrisa en la que discurría entre sueño y sueño y realidad, vagué como la bailarina en la cuerda floja, amarrándome a la inconsciencia sobre la almohada y el entorno que con uñas afiladas me arrancaba a su presencia y te volviste a ir como siempre… poetiza.

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domingo, 18 de abril de 2010

Disfraz de escritor

Ya se me estaba olvidando lo bien que viene un -blog- espacio público para los -vanidosos- escritores...
Con un letrero etéreo entre los cinco por doce centímetros de frente que me recuerda que nadie se quita el vestido diario para escribir, disculpo la que habla de su sexo, el que habla de ella y el que relata su día nublado y su primavera...
Después observé los míos y traté de sacarles las pajas, los hilos entretejidos de lo que conforma mi historia, cuando hablo de ellas y ellos y no dejo de ponerme a su espalda, como un cuadro de un matrimonio que al fondo retrata un espejo de su retaguardia en donde al centro puede verse un hombre más con un óleo, un pincel y una redondeada tabla -quien tomara una fotografía de su reflejo sosteniendo la cámara-...
Si, pude ver solo el reflejo que me precisaba la existencia de alguien más en un espacio que parecía vacío, que solo era oscuro y que sin embargo reflejaba la luz de la luna...
Me vi y miré cada una de las otras fachadas, vi grandes ojos de color esmeralda, sedosos y largos cabellos, redondeados cortes de cara, narices afiladas y sonrisas amplias, dientes brillantes, lenguas ácidas...
Les vi a todos jugando con su disfraz de escritor mezclando en la cacerola de cibernautas las palabras de su creación.
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viernes, 16 de abril de 2010

Atea

No soy atea, soy libre de adoración ufana pero farsante a ídolos inmutables de cerámica e impresiones en couché plastificado con oraciones al reverso, establecidas y reglamentadas anteriormente para no poner el corazón en lo dicho a un Dios que no me ve, no me escucha y que nunca ha podido sentir más allá que el dolor de la madera rompiéndose para la creación de imágenes religiosas en las que las personas puedan depositar una fé tan débil para necesitarlas y tener que verlas a falta de la creencia de su auténtica existencia divina.

Creo en Dios, pero el mío no es barro, es uno como el aire en los pulmones, que no se ve pero se siente en el corazón.

Soy mujer de fé enérgica, vehemente y bastante bien cimentada, nunca pongo a disposición de las personas mis creencias ni trato de generar polémica basando mis actos totalmente en la religión, porque lejana al ateísmo, no pongo en manos de nadie a mi Dios, lo mío con él es íntimo y nadie puede lastimarlo, por eso nunca hablo de honrarlo mientras hago día con día, trato de hacerlo e individualmente lo alabo, pero no lo declamo para obtener la admiración o la lastima de los demás, lo dicho, lo mío con él nadie lo puede tocar.
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