Twitter

Búsqueda

sábado, 11 de julio de 2009

Se-ño-ri-taaa, estoy aquí

Estaba desesperada, escuchando el lento ir y venir de los ruidos producidos por lo que parecía ser un cocodrilo.

--Queremos que te comuniques con nosotros—a través del aire, mezclado con los demás sonidos – queremos saber si eres tu quien ha estado acechando a los que habitan esta casa –a través de las ondas que no permiten llegar por completo sus voces.

Y los interminables apaciguados rugidos.

--Mueve un objeto para saber que estás aquí

No puedo, todo me quema la piel de los dedos, no puedo.

--¡Te llamamos para que te presentes ahora!

Los veo al otro lado del velo que me impide estar cerca de ellos, siento su miedo, juego con la temperatura de la habitación.

No puedo, no puedo, no puedo.

Pronuncian un nombre erróneo, me exigen venir, pero ya estoy aquí.

--Se-ño-ri-taaa, estoy aquí — en susurros.

--¿Sentiste eso?

De nuevo escucho los rugidos un tanto más cerca.

--Se-ño-ri-taaa, estoy aquí—en tono burlón.

Un gran puño cerrado sobre mi garganta sofoca mis palabras y el opaco rugido invade acompañado con su aliento mi nuca y mi oído.

--¡Oh Dios! Juro que sentí el resuello de alguien junto a mí.

Sus dedos me aprisionan con menor fuerza, pero aún siento su presencia muy cerca.

--Eso era lo que buscábamos—dice ella, la más hábil en la actual situación.

--Se-ño-ri … --sus garras sofocan mi voz nuevamente, presionan tan fuerte mi cuello que más enérgicos aún arrancan por completo mis cuerdas vocales.

--Señorita—una vez más y claramente—señorita, aho – ra – va – mos – a – ju – gaaar. –Esas palabras no han sido mías.

--¡¿Oyeron eso?! ¡Dios bendito, cuida de nosotros!

Dios bendito no estuvo aquí. Arrastrándome junto a ellos, con las últimas fuerzas que tengo por haber perdido la sangre que ya no tenía con su zarpazo, puedo aún recordar que ellos vinieron buscándome a mí y lo que hubiera detrás de todo esto sin la aceptación de Dios.

--¡Señorita, ayúdame!—mi voz es cortada abruptamente y por última vez, ha hecho añicos los intentos de tejidos de mi garganta tirada unos centímetros  después de mi.

Mi cráneo es aplastado súbitamente mientras logro percibir a través del velo que nos divide una última imagen, la tabla que habían puesto en el centro ha sido volcada para empezar verdaderamente a jugar.

Dentro de todo ahora solo queda mi pensamiento diluyéndose en el aire para causarles mayor miedo, para erizar los bellos de sus cuerpos y hacerles marchar: "Ahora él también quiere juguetear"

3 comentarios:

Une_fleur dijo...

ok... que miedo.

Kuro Tsuki dijo...

Está muy bueno, con el suspenso suficiente, y lo mejor de todo, es que lo escuche con la narracion original del autor, je. Solo hay una cosa sobre este blog que sigue inquietandome, y es: Que demonios pasó con Pierre sin nombre!!!???

Muñeca Rota dijo...

Ja ja ja! lo sé! por dos minutos en mi día a día pienso en él, creí que nadie lo recordaría, pinche Pierre poeta, se me está yendo su historia, no sé cómo hacerla todo lo escalofriante posible.