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jueves, 30 de abril de 2009

Guarda tus notas para mí

Un pensamiento pesimista, ja ja, solo un poco, se trata de uno que escribí pensado cómo me sentiría de perder definitivamente al amor de mi vida, aquí lo dejo:

Esto empezó como una historia simple, una que a pesar de su sencillez me parecía imposible acabar, jamás lograba llegar al final, siempre había dejado a un lado un punto importante y trascendental, algo que la convertía en un pedazo más de los que cualquier intento de escritor puede inventar.


Fastidiada, enojada con el arte o con su musa, con el sol que entraba por la ventana dándome en la espalda y el aire inundando en vueltas y vueltas mi habitación con frescura, recordaba los días llenos de ti y del aroma a tierra mojada, de tu perfume.


No podía concluir mis historias, todas terminaban siendo una burla para mi, casi me parecía escucharlas dentro de sí mismas como coqueteaban con la sorna.


Y aunque me apasiona todo en la vida no obstante mi rostro no parezca reflejarlo, aquel día fatídico era interminable.


Escribí mil veces cosas sin sentido, una carta de suicidio y una más de frustración y enojo, como de costumbre, no tenía a quién enviarlas, no eran para nadie en especial, no podía decidir con quién estaba enojada más, y tu…, de todos modos, no creo que donde tu estás pudieras por lo menos escuchar, ni que decir de leer.


Pensé entonces que si tal vez llevaba a cabo mis planes, en algún punto de mi viaje te hallaría a ti, pero ¿qué sería lo que me podrías decir?, no lo sé, aunque honestamente no creo que pudieras tampoco escucharme en ese caso pues, viajando a mil iría al mi infierno sin fin, así que elegí mejor dejarlo así, no tomé ninguna navaja, no tomé pastillas y tampoco de una soga me colgué.


Empecé en aquel momento a preparar un coctel de tristeza, me alejé de mi escritorio, tomé mi libreta vieja, la más querida y mi lápiz favorito, el más roído, acomodé un par de almohadones cerca de mi ventanal y me dediqué a escuchar música especialmente elegida para aquella ocasión.


Logré mi objetivo, después de años de no poder llorar tu partida, ni siquiera en el día en que te marchaste, una tras otra, lenta pero continuamente mis lágrimas empezaron a desbordar al unísono que las notas que escribía para ti.


Terminé de escribir una por una, las primeras eran de un intento de alegría, platicándote que aquí todo estaba bien, que te extrañaba, pero ya empezaba a olvidar, otras eran un poco más sombrías, decían que estaba estancada en algún lugar desconocido, pedían tu ayuda en cuanto antes, y otras más era una intensa y verosímil súplica de tu presencia, aún a sabiendas que ya no volverías más.Y me quedé toda el día escribiendo, más tarde las hojas arrugadas y arrancadas poco a poco empecé a guardar, decían las últimas que no importaba, después de todo nosotras podíamos esperar, esperar a que llegara el momento de vernos de nuevo, si era que a caso eso se podía lograr, y de ser así aquí las tendría, guardadas únicamente para tus pupilas, las más hermosas que jamás pude admirar.
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Platicando conmigo de mí

Personajes que intervienen
Yo Creatividad
Yo Crítica

Crítica —Ese estúpido ocio te ha tomado por la espalda y ha hecho de ti un ramillete de ideas geniales para escribir, pero al fin, de esto no vas a vivir, ¿o si?

Creatividad —No ha sido el ocio, ha sido un demonio, el de la inspiración, el de la genialidad, o tal vez un fantasma de un increíble autor, como alguno de los muchos a los que tanto sigo, lo juro, ha tenido que ser así.

Crítica —Y entonces, ¿cómo explicas que solo ahora has querido renovar toda tu colección de historias?

Creatividad —¿Renovar? Que palabra más graciosa, pues no se trata de un guardarropa, son historias entrañables para contar.

Crítica —Y vas olvidando las cosas, te sientas como cada tarde tal cual ahora, no escuchas nada que no sea solo el teclear.

Creatividad —Y tú, te vas convirtiendo en mi amiga, después de años estar intranquila, acosando todo lo que mi persona intentaba crear.

Crítica —No, no voy siendo tu amiga, voy observándote nada más.

Creatividad —Pues bien, ya que no quieres ser mi amiga, me despido de ti nuevamente, retírate como siempre, a tus labores, a criticar.
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miércoles, 29 de abril de 2009

Conociendo a mi primer lector

Navegando en las páginas de un conocido libro el otro día, me pareció adevertir una divertida coicidencia en algunos de los párrafos más significativos de este con uno de mis más entrañables relatos, me pregunté entonces si tal vez se trataba de una simple casualidad o quizá en alguna de mis lecturas previas a la escritura pude haber copiado accidentalmente su contenido esencial.
Me puse entonces en la busqueda de mis primeros borradores de la historia que había creado años atrás, pensé que en mi lugar habría sido bastante sencillo haber leido el manuscrito que ahora tenía en mis manos antes de haber siquiera pensado en el propio.
Tardé al rededor de siete días consultando los interminables enlaces cibernéticos y buscando en cada una de las páginas que acostumbro a guardar como esbozos para apreciar cuál de los cuentos había sido escrito antes y de esta manera salir de mi error, sin embargo, y a pesar de nunca poner las fechas en las notas que tomo, pude recordar más o menos cuál era la época en la que llevé a cabo el marco de mi historia y corroborar en internet el momento en que se publicó aquel libro.
En efecto, solo podía tratarse de una grandiosa e increíble coicidencia pues, era yo quien había escrito primero la trama de aquel cuento y no al revés, así que como todos los autores saben, al tener tales problemas, el escritor que haya llevado a cabo primero una historia tiene la preferencia y por tanto el derecho a exigir que se le reconozca como el novelista dueño de tal.
Llevé entonces mi relato y mis apuntes previos a la publicación de otro libro que tenía en mi poder, así como este mísmo con un abogado, le expliqué mi necesidad de hablar tanto con el autor de aquel libro así como con su representante legal y él accedió.
La cita se llevó a cabo en un café muy particular que me sentelló en la cabeza como presea, juro que antes de haberlo visto ya lo había conocido en un sueño, el espectáculo fue surreal, era un sitio lleno de un aire extraño y acojedor, todo el lugar era inundado por la música instrumental especialmente moldeada con toques góticos y atrayentes, hipnóticos; cuando por fin pude salir de mi estupefacción me puse a disposición de los abogados y el autor del libro para darle solución al conflicto.
No bien habiamos llegado a la lectura de ambos relatos, un mareo se apoderó de mi cabeza y desperté horas más tarde, con trozos de mí regados por la habitación, pude también ver la cabeza de mi representante justo a un lado del torzo de mi cuerpo.
-Pero qué graciosa situación esta que ha tenido lugar conmigo. Dígame señor licenciado, ¿no le causa gracia que nuestro fin sea tan parecido a lo que yo escribí?- el abogado no me devolvió la palabra, así que decidí ignorarlo también, después de todo, ¿cómo se atrevía a tratarme así él, cuando era yo quien iba a pagarle? -¡Al diablo!- me dije -Ya que parezco estar condenada a esta condición, al menos esperaría un poco de diversión, tal vez una pequeña rata con quien platicar, a puesto a que ella no se negaría, claro, siempre y cuando tenga aún mis ojos jugosos para degustar.
Al darme cuenta de que no conseguiría nada con aquella forma de pensar traté de ser un poco más optimista, es decir ¿qué más malo podría pasarme que morir?, así que tomé un par de decisiones más sobre cantar o contar, y ya que mi color de voz nunca había agradado a nadie pensé seguir haciendo lo que siempre hice mejor, fue entonces la segunda opción mi decisión.
Fue así que esa noche me di cuenta que había conocido a mi primer y más asiduo lector, por desgracia no podríamos tener algún otro tipo de relación más cercana, tal vez como un maestro a su discípulo o dos camaradas en continua discución pues el estúpido aquel, olvidó poner un poco de reconocimiento al original autor.
Y para no tener que hacer lo mismo con un par de autores o seguidores, yo si les dejo sus nombres, Allan Poe (rey de escritores) y la historia de una "La venta secreta"
Saludos
Á bientôt!
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martes, 28 de abril de 2009

Monólogo de mi obsesión

Hojas secas levantándose momentáneamente al vuelo delante de cada uno de mis pasos.

Los sueños de lo único que puedo percibir de ti con las pupilas, el reflejo de la anaranjada luz sobre tu piel, la torna delicada, elegante y sugerente, desquiciante, mientras tomo tus muñecas para hacerte esperar unos segundos más, para detenerte y hacerte entender que nunca quise herirte y que el rojo de tus ojos, el maquillaje deslavado y la sobre dosis que aparentas tener, no me han hecho hoy un poco más valiente que otros días en los que te admiraba con lucidez.

Temerme por quererte, nunca antes escuché algo así, pero ya que lo sientes profundamente, me retraigo a mi condición: Un par de mujeres, la una rara y la otra puta, que enorme lío mi situación.

Ya entradas y nombrando cada uno de nuestros defectos, me detengo en la fugacidad de mis sentimientos, ¿no son acaso estos solo producto de una volatil incitación?

Pues bien mi joven e idolatrada mujer vacía y de barata, yo entonces resuelta por mis intentos frustrados y tu continua humillación, he decidido reunir mis fuerzas y para no variar ni un poco en lo común tomo también tu dulce garganta bajo los músculos y ambición.

Tu manoteas un rato después de unos segundos de sentir cumplida mi avidez, suelto a poco el cuello bello ahora marcado por mi obsesión, toces un poco y después de un beso, entre aspiraciones pides perdón.
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Maintenant j' ai arrivé

Y ahora que ya por fin tengo un blog únicamente mío y ya no más de inglés me siento como en casa, ja ja.

Esta primera entrada es para darles también la bienvenida a todos lo que quieran escribir cualquier tipo de comentario, sugerencia, queja o lo que sea que se les ocurra.

Es más o menos el mismo formato que el blog de blacklittlelamb pero espero que mucho mejor ya que además de cambiarle colores y tamaño, ya subiré entradas específicamente de mi interés y no más de inglés, siii!

Mientras tanto me despido por ahora y espero que les guste.
Saludos.


Á bientôt!


Poupée Cassée

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